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Empresas en Japón reclutan mendigos e indigentes para limpiar la zona de Fukushima

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/02/2014

Aprovechándose de la necesidad material de personas marginadas y la opacidad del gobierno de Japón, empresas han comenzado a ocupar mendigos y pordioseros para limpiar la zona contaminada de radiación de la planta nuclear de Fukushima.

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Como sabemos bien, desde que la central nuclear de Fukushima quedó gravemente afectada por el tsunami de marzo de 2011 que asoló las costas de Japón, el material nuclear liberado en el accidente ha sido un problema difícil y aún casi imposible de solucionar. Desde las alarmantes visualizaciones de la radiación extendiéndose por todo el Océano Pacífico, hasta los reportes de mutación en animales o contaminación en alimentos tan básicos como la avena y el atún, el desastre todavía dista mucho de estar resuelto.

Sin embargo, las medidas que se toman para ello quizá tampoco sean las mejores posibles, como es el caso del reclutamiento de mendigos que al parecer está haciendo empresas contratadas por el gobierno de Japón para que sean ellos quienes arriesguen su integridad y limpien la zona de Fukushima, contaminada con residuos de uranio y plutonio.

De acuerdo con el sitio euronews, estas personas reciben un pago aproximado de 95 dólares por cada ocasión en que se les solicita para este trabajo, sin embargo, dado que también se les descuentan mensualmente los gastos de alojamiento y comida, al final les queda poco más que nada.

Este es el testimonio de Shizuya Nishiyama, quien ha participado de este labor:

Somos un blanco fácil para los reclutadores. Estamos aquí con todas nuestras maletas, dando vueltas todo el día a la estación y somos fáciles de detectar. Así que nos dicen: ¿Buscas trabajo? ¿Tienes hambre? Y si no hemos comido nada, entonces se ofrecen para encontrarnos un trabajo.

Monja de 83 años podría terminar su vida en prisión por protestar contra armas nucleares

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/02/2014

La hermana Megan Rice y otros dos pacifistas enfrentan cargos de sabotaje por protestar al interior de una planta donde se enriquece uranio para producir armamento nuclear.

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En una prueba más de lo ridículas que pueden ser ciertas leyes, así como los criterios que rigen las decisiones de las autoridades, en este caso las estadounidenses, y en general la filosofía bélica de este país, la hermana Megan Rice, así como otros dos pacifistas, podrían ser condenados a pasar entre seis y nueve años en prisión. En cualquier momento la Corte Distrital de Knoxville, Tennessee definirá el futuro de los enjuiciados. 

El crimen que cometieron Rice, quien por cierto tiene 83 años, Michael Walli y Greg Boertje-Obed fue entrar a la planta nuclear de Oak Ridge, donde se almacena el principal depósito de uranio enriquecido para la fabricación de armas nucleares, y protestar en contra de este tipo de armamento. Lo que hicieron los tres activistas fue irrumpir ilegalmente en dichas instalaciones, y pintar insignias anti-guerra en los muros.

Los activistas están acusados de sabotaje, y el juez encargado del caso ya ha desestimado en dos ocasiones la solicitud de absolución. La sentencia debía de haber sido anunciada hoy pero la corte debió suspender actividades debido a una fuerte nevada. Independientemente de lo que dictamine el juez, no deja de ser criticable el simple proceso judicial que enfrenta Rice y, aunque la ley no debería hacer diferencias ante nadie, incluidas monjas o adultos mayores, es difícil no aspirar a un sistema judicial con criterio proporcional a su poder, y con prioridades más humanas (menos absurdas).