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Si el mundo fuera de 100 personas: lo esperanzador y lo desigual de nuestra realidad en atractivos esquemas

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/23/2013

El proyecto The Miniature Earth imagina cómo sería nuestro mundo si se trata de una pequeña población de 100 personas: el resultado es esta serie de ingeniosos esquemas que dan cuenta de la realidad en que vivimos —a veces esperanzadora, en otras notablemente desigual.

Se dice que uno de los grandes cambios epistémicos ocurridos durante el Renacimiento fue el inesperado enfrentamiento de la conciencia europea con un vasto territorio desconocido e inexplorado. Con el “descubrimiento” de América, el mundo de nuevo era amplio, casi inabarcable, abierto a las múltiples posibilidades.

Después, sin embargo, la revolución en telecomunicaciones del siglo XX volvió a empequeñecerlo. Ahora el mundo está “a un clic de distancia” —o al menos esa es la consigna. Tomamos nuestra computadora y aun nuestro teléfono y, con tan sólo un par de movimientos, podemos leer un periódico londinense y ver una película coreana, hablar con alguien en Francia o en Buenos Aires y enterarnos de la exposición que atrae multitudes en tal o cual museo o galería de Nueva York o Tokio.

¿Pero qué tan profundo es esto? ¿No se trata, en cierto modo, solo de un achicamiento superficial? ¿Cuánto sabemos realmente del mundo que habitamos y compartimos con otras 7 mil millones de personas como para decir que, efectivamente, éste es más asequible que antaño?

Estos esquemas resumen de manera suscinta y gráficamente agradable e ingeniosa algunos de los elementos más básicos de esta realidad, las condiciones en que vive la población mundial partiendo de la premisa de que ésta puede reducirse a tan sólo 100 personas.

De este modo, el proyecto The Miniature Earth da cuenta de un presente que, aunque en algunos casos es alentador (por ejemplo en el número de personas que saben leer y escribir), en otros todavía es desigual, notoriamente en situaciones que, son imprescindibles para nuestra época, como el acceso a la comida o a la tecnología.

Por otro lado, un par de estos diagramas también ofrecen materia para la reflexión: ¿por qué si en esa pequeña aldea de un centenar de personas tan sólo 30 personas tienen la piel blanca, ésta es la que domina el ideal de belleza? En el mismo sentido, ¿por qué si tan sólo 9 de 100 personas habla inglés, este idioma se ha convertido en la lingua franca que el resto está obligado a aprender para poder comunicarse o tener acceso a zonas de la comunicación como el Internet?

En suma, se trata de un ejercicio estimulante que, entre otras cosas, nos hace ver que el mundo no es tan pequeño ni tan simple como a veces podemos creer.

¿De nuevo 1914? Historiadora asegura que el mundo está repitiendo los errores que provocaron la Primera Guerra Mundial

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/23/2013

A casi 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial, el conflicto que demostró la capacidad destructiva del ser humano para su propia especie, la historiadora de Cambridge, Margaret MacMillan asegura que el mundo está incurriendo en los errores que desencadenaron aquel conflicto.

1914_2014

Numerosos teóricos, intelectuales y activistas contemporáneos aseguran que el nuestro es un momento crítico, una suerte de non plus ultra civilizatorio en el que, como especie, deberíamos replantearnos seriamente algunos de los postulados que hemos seguido durante siglos y siglos de historia hasta provocar la situación de precariedad, desigualdad, disturbios climáticos y naturales y otros escenarios poco esperanzadores que, sin embargo, cada vez parecen más cotidianos. Noam Chomsky y Slavoj Zizek, por mencionar sólo dos ejemplos, tienen esa opinión, aunque cada uno lo sustente de maneras más o menos distintas.

En este contexto, la historiadora Margaret MacMillan, de la Universidad de Cambirdge, aseguró recientemente que el mundo está repitiendo las decisiones y los errores que en 1914 condujeron al cataclismo de la Primera Guerra Mundial, el conflicto en el que la conciencia europea, pero también la especie humana descubrió la magnitud destructiva de la que somos capaces, todo el daño que nos podemos infligir a nosotros mismos y el sufrimiento que nos podemos provocar.

La carrera armamentista que podría comenzar si Irán consuma su proyecto de desarrollar una bomba nuclear; los nacionalismos de inspiración islámica; el terrorismo que se ampara en la pretensión de “alcanzar un mundo mejor”; el creciente poder de China como una amenaza a la menguante fuerza de Estados Unidos (una situación equiparable a la relación Alemania-Reino Unido de inicios del siglo XX) y el auge de ideologías de derecha en diversas partes del mundo son algunos de los paralelos que MacMillan observa entre nuestra época y la de 1914.

“Ahora, como entonces, la marcha de la globalización nos ha adormecido en una falsa sensación de seguridad”, agrega la historiadora.