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Redención en el arte: artista pinta cotizadas obras desde prisión

Arte

Por: ps mexico - 12/04/2013

Como recluso en una cárcel de la Ciudad de México, este artista ha creado más de 200 cuadros: su trabajo evoca una reinterpretación de la tradición plástica mexicana. Este 5 de diciembre habrá una venta y exposición de su arte, mismo que, asegura, lo ha ayudado a armonizar su vida.

3 “De repente el arte deja de ser belleza,

pero también la verdad es belleza”

Más allá de que conseguir los medios para dedicarte a la pintura en una cárcel mexicana es, en sí, un arte, Francisco Javier Tejeda Jaramillo, condenado a prisión por cuarenta años y quien hasta hoy ha cumplido al menos 28 de estos, ha logrado salir de la tristeza, "vivir catarsis", como él mismo dice, a través del arte, e inspirar a sus alumnos para repensar sus vidas.

Tejeda ha creado un estilo propio, mediante un sello estético que proyecta personalidad plástica, pero que también pareciera manifestar una reinterpretación de la tradición plástica mexicana: sus trabajos pueden evocar a José Luis Cuevas, pero también a Tamayo, o quizás a algo de Raúl Anguiano. Consciente o inconscientemente, este artista está devolviendo un ADN impreso en la plástica mexicana, pero concebido desde su esencia.

En el Reclusorio Preventivo Norte de la Ciudad de México tiene su taller, enfrente del corredor artesanal instalado en este lugar. Ha producido más de 200 cuadros, e incluso, ha ideado artefactos innovadores montando telas sobre tableros en lugar de bastidores, y también caballetes giratorios que ya usan algunos pintores.

Para este creador, el arte es una vía por la cual el inconsciente habla, y advierte que éste no solamente transmite los sentimientos sublimes, sino también los de tristeza o frustración, que, al igual, son parte de las historias de vida de casi todos; pero más aún de aquellos que han vivido historias difíciles. En una entrevista para el diario Milenio advierte “De repente el arte deja de ser belleza, pero también la verdad es belleza”.

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En su proceso creativo, Tejeda ha dejado de supeditarse a las técnicas o ideas preconcebidas, y así, ahora él deja que su inconsciente pinte. “Dejar que pinte el inconsciente: pinta lo que quieras, y uno le presta la mano”, y de esta manera, sus pinturas para él son liberadoras: “El arte es catarsis, dice uno, ese cuadro ya me liberó de repente”.

En el 2008 recibió la visita del pintor mexicano José Luis Cuevas y a partir de este suceso confirmó que la pintura era su vocación, hoy, también imparte cursos de pintura a más reclusos. Su más emblemática inspiración es ayudar a que las personas, mediante el arte, cambien su forma de pensar, para que vivan su vida desde una manera honesta, liberando, a través de la pintura sus mentes y así encontrar serenidad.

Este 5 de diciembre se realizará una venta de arte de este pintor, cuyo trabajo ha comenzado a ser reconocido internacionalmente. Aún si se carece de los recursos para adquirir algo de  su obra, resulta interesante percibir los sentimientos e historia de este personaje a través de su plástica individualmente liberadora.

Evento: Venta de Arte

Fecha: 5 de diciembre de 2013,  20:00 hrs.

Lugar: Foro 69 / Periférico de Sur a Norte 469, a un lado del 445

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El folclor antiguo de la región alpina de Europa cuenta de Krampus, una criatura perturbadora parecida a una bestia satánica que emerge durante la temporada de Yule para buscar niños traviesos y castigarlos de maneras horribles o raptarlos dentro de su saco. Para guardar esta tradición pagana pre-germánica, desde hace siglos los hombres se visten como este demonio y asustan a los niños en Krampusnacht (noche de Krampus). Los persiguen y les pegan con palos en una corrida (a menudo alcoholizada) por calles oscuras.

El disfraz de Krampus consiste en una máscara de madera tallada a mano, cuernos de animal, un traje hecho de piel de borrego y cabra y grandes campanas adheridas a la cintura, que el disfrazado suena al mover sus caderas de arriba abajo. Krampus ha sido parte del folclor alpino por más de un milenio y, tradicionalmente desde el siglo XVII, ha acompañado a Santa Claus y a los ángeles en la noche del 5 de diciembre a visitar hogares para recompensar a los niños que se han portado bien y reprimir a aquellos que no lo han hecho.