*

X

Dharana multidimensional: una meditación para recrear el universo

Por: Federico Erostarbe - 12/12/2013

¿Qué son el dharana y el dhyana? ¿Cuál es su verdadero potencial? ¿Realmente podrías construir y destruir mundos con este ejercicio?
filonov-eleven-heads-1935

Pável Filonov, "Once cabezas", 1935

La meditación no es uno solo, sino una multitud de ejercicios, pero todos ellos continúan una rigurosa historia de experimentos realizados en los cuerpos y las mentes (que son una misma cosa, no hay separación o límite) de cientos de millones de personas a lo largo de miles de años. El nombre de una de las estaciones en este viaje extraño es dharana (como era de esperar, el tren recorre el sudeste asiático) y se refiere a la concentración: enfocar la mente como una forma de arte, como una habilidad sobrenatural, como una técnica de supervivencia.

La idea, puesta de una manera lo más simple posible (y esto no es un problema, ya que no hay nada más simple), es concentrar la mente en un solo objeto, imaginario o real, dejando de lado todos los demás pensamientos que puedan estar dando vueltas en la conciencia: el objetivo último suele ser (además de entrenar a la propia mente y de obtener todos los beneficios que se desprenden como bloques de hielo de los glaciares del ártico) la completa identificación con el objeto, pero el matrimonio alquímico entre objeto y sujeto (unión en la que ambos desaparecen) recibe el nombre de dhyana y es una estación posterior que, por el momento, no interesa.

El objeto puede estar delante de nuestros ojos (abiertos) o en el centro de nuestra imaginación (con los ojos cerrados). En este último caso es habitual utilizar mandalas o imágenes de deidades, por ejemplo, o esas figuras geométricas bastante psicodélicas llamadas tattvas, pero se suele recomendar comenzar por objetos que podamos ver con los ojos, para dar un paso a la vez, y en cuanto resulte relativamente sencillo mantener una determinada idea durante varios minutos, es recomendable trabajar, también, esa otra habilidad que es la visualización.

Uno de los aspectos más interesantes del dharana es qué hacer con el objeto elegido y, en consecuencia, cómo sostener un rascacielos construido únicamente a base de pensamientos, músculos y tendones. Hay que analizarlo, darle vuelta, rodearlo (coordinando un ataque con por lo menos dos o tres miembros más), disfrutarlo y saborearlo con todos los sentidos vueltos hacia adentro, interrogarlo, descubrirlo e invitarlo a tomar unas cervezas. Todo lo que podamos, y más, para comprenderlo y para darnos cuenta que la próxima estación es dhyana: ni el objeto, ni aquel que lo intenta comprender cerrando los ojos con fuerza como si quisiera hacerlo explotar con la mente existen. Pero esa estación, que vuelve a surgir, puede también ser una ilusión. Entonces, ¿por qué no jugar un poco con charrana?

El Voudon Gnostic Workbook, ese maravilloso grimorio de magia(k) futurista y esquizofrénica, plantea un método sencillísimo para cambiar el enfoque y hacer de un ejercicio contemplativo algo más creativo. La técnica, que puede ser modificada, expandida y readaptada a voluntad, consiste en hacer una serie de preguntas sobre el objeto en cuestión. Y no hay nada de radical en esto, sino en el tipo de preguntas y sus posibles respuestas, que generan la sensación de estar colándose en el tren. Las preguntas básicas (todas giran en torno al objeto de meditación) son:

  • ¿Qué significa para ti?
  • Si no te es familiar, ¿a qué te recuerda?
  • Si lo conviertes en una idea, ¿qué uso puedes darle?
  • ¿Cuáles crees que sean sus propiedades mágicas?
  • ¿Cómo lo usaste en una vida pasada?
  • ¿Cómo lo usaste en la Atlántida?
  • ¿Cómo lo usaste en el mundo ideal de energías celestiales?
  • ¿Cómo lo usarás en el futuro, dentro de cientos de años?
  • ¿Cómo te relacionarías con él en otro planeta u otro universo?
  • ¿De qué manera puede convertirse en un portal a otra dimensión?

No hace falta creer que la Atlántida es un continente que existió hace varios miles de años, ni que verdaderamente lo utilizarás en alguna otra hipotética existencia o que ese objeto que puede ser una alfombra, un encendedor o una prenda de vestir manchada de aceite que ningún detergente para ropa parece poder quitar. Si te gusta la idea, imagina cómo podría haber sido tu vida en un continente mitológico al borde de una inminente catástrofe y cómo podrías haber utilizado el objeto allí. De otro modo, imagina cómo podrías haberlo usado en Tatooine (en una galaxia muy lejana) o en Duna (¿le encontrarían alguna utilidad los fremen?).

El objetivo del ejercicio no es otro que llevar la imaginación lo más lejos posible, un paso más allá para, en lugar de observar tu entorno, inventarlo sobre la marcha. Parte por parte añade características, créale una historia (épica en lo posible) y agrega preguntas. Úsalo en el espacio exterior, como arma de destrucción masiva y como tratado de paz, recorre los mundos a los que viajes utilizándolo como portal o máquina del tiempo y úsalo como puente entre costas lejanas, publícalo en eBay e imagina subir el precio de la subasta, clónalo átomo imaginario por átomo imaginario, préndele fuego con la mente si quieres, pero, por favor, vuelve a crear el universo.

Twitter del autor: @ferostabio

 

Tras 5 horas de compras con su novia, hombre en China prefiere suicidarse a continuar en el centro comercial

Por: pijamasurf - 12/12/2013

Una vez que su novia le dijo que entraría a otra tienda de zapatos, el hombre comenzó a discutir con ella y al final prefirió arrojarse desde un séptimo piso, impacto que provocó su muerte.

chinaPara muchos esta temporada es sobre todo una temporada de consumo, de centros comerciales y compras desbordadas. Tiendas de zapatos, ropa, electrónicos y grandes almacenes concentran durante un par de semanas a un máximo de población en un mínimo de espacio, consiguiendo niveles de densidad que pocas veces se repiten en otros momentos del año. Un comportamiento que además se ve aderezado por las sesiones maratónicas que algunas personas emprenden: horas y horas de arrobamiento mercantil y cosificador que culminan en la adquisición de un par de tenis, un suéter, un juguete o cualquier otro objeto con el que se busca satisfacer esa imperiosa necesidad de tener algo para hacer sentir bien a los otros.

A veces, sin embargo, las cosas no resultan tan bien como siempre, y el simulacro del consumo como satisfactor se quiebra, revelando de pronto su condición prefabricada y desechable.

En el este de China, en la provincia de Jiangsu, un hombre prefirió suicidarse arrojándose del séptimo piso de un centro comercial, a entrar por enésima ocasión con su novia a una zapatería. La pareja llevaba ya más de cinco horas deambulando en uno de estos templos contemporáneos del capitalismo y el hombre, simplemente, no pudo más.

Por testigos y por las grabaciones del CCTV del lugar se sabe que Tao Hsiao, de 38 años, llevaba varias horas escoltando a su novia, entrando y saliendo de tiendas y cargando numerosas bolsas. En algún momento del día, el hombre comenzó a gritarle a su pareja y a pedirle que se fueran a su casa, al parecer le decía que tenía ya suficientes zapatos, tantos como nunca podría usar en toda su vida, y que era inútil comprar más. Ella por su parte también respondió a gritos y lo acusó de ser un tacaño y de que con su actitud arruinaba la Navidad.

La pelea terminó de modo imprevisible. El hombre dejó caer bolsas y paquetes y se arrojó desde el séptimo piso en donde se encontraba, cruzándose en su caída con los adornos propios de la época y estrellándose al final con un impacto que le causó la muerte instantánea.

“Removieron el cuerpo bastante rápido […], esta temporada del año puede ser de mucho estrés para muchas personas”, comentó un hombre que vio el incidente.