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Así se vería el mundo si pudiéramos ver las señales de teléfonos celulares (FOTOS)

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/15/2013

De acuerdo a las ilustraciones de Nickolay Lamm, si pudieramos ver la red de señales celulares a nuestro alrededor sería como estar en un rave con luces estroboscópicas y psicodélicas que cambian todo el tiempo y no terminan nunca.

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Recientemente Nickolay Lamm realizó una serie de ilustraciones en las que colorea las miles de señales Wi-Fi en Washington D.C., que como arcoíris de datos, se extienden sobre el espacio público de la ciudad. Pero hay muchas más señales rebotando alrededor de nosotros todo el tiempo, y el mundo sería un lugar muy distinto si pudiéramos verlas. Ahora, Lamm regresó para iluminar las señales telefónicas que nos envuelven.

A primera vista, la visualización parece una suerte de panal de abejas psicodélico e indescifrable, pero está basada en datos científicos. El consultor de este proyecto fue Danilo Erricolo, un profesor de ingeniería eléctrica y computacional de la Universidad de Chicago, y explica:

Los sitios de una estación base de una red celular hexagonal son conceptualizados para Chicago [arriba], con estaciones en las esquinas de los hexágonos. El área dentro de cada patrón de radiación de antenas tiene diferentes usuarios que están siendo asignados distintas frecuencias y sus señales se combinan para formar un sólo color percibido en ese instante. De sector a sector, las distintas combinaciones de canal están indicadas por diferentes colores. Las combinaciones de canal que se muestran no son estáticas, sino que cambian rápidamente en el tiempo mientras se les asignan distintos canales a distintos usuarios. Pero, si fueras a tomar una fotografía de estos cambios rápidos, lo más seguro es que verías un vasto arreglo de colores como se ve en la ilustración.

 

La siguiente imagen es Nueva York, con sus cientos de transmisores en los techos:

New York City Manhattan midtown

 

 Hollywood, con una torre monolítica de larga distancia:

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Y la estación base del Edificio Herbert C. Hoover en Washington D.C.:

Washington Monument and downtown washington dc

 

Por fortuna no podemos ver todas estas señales cegadoras, que probablemente nos volverían un poco locos. Sin embargo es importante saber que estamos rodeados, y lo estaremos cada vez más, de redes de información que pulsan alrededor nuestro con estrambóticos colores invisibles a nuestros ojos, y que el hecho de que no los podamos ver no significa que no afecten nuestra salud y nuestro mundo.

La visualización de data se ha convertido en la manera más elocuente y sencilla de traducir un mensaje. Las siguientes son algunas de las mejores gráficas científicas de este año, no sólo por su información sino también por su estética.

Los infográficos son el devenir de la información. Vivimos en una era dominada por las imágenes, pero de entre toda la seda visual que hay en el mundo, no se le presta mucha atención a los visuales que acompañan a los artículos científicos. Ello es quizá porque son utilitarios o de baja resolución, o que a primera vista parecen abstracciones muy complicadas; sin embargo, estas figuras son una especie de folclor científico. Son figuras que transmiten hallazgos complejos con simplicidad y gracia, e incluso se podría decir que tienen su propia belleza. Debido a los resultados que muestran y la estética que guardan, las siguientes son algunas de las mejores gráficas de investigación del año 2013.

 

Las matemáticas de los “extraños familiares”

El siguiente es una red de encuentros de un solo autobús y sus 214 pasajeros regulares. En la esquina inferior izquierda se encuentra la “red de encuentros” de un solo individuo en el transcurso de una semana; a la derecha están las posibilidades formales de encontrarse a un extraño familiar en un dado momento. Incluso a simple vista, las figuras cuantifican una verdad intuida por personas que recorren diariamente un mismo trayecto: debajo de la superficie aparentemente azarosa de la vida diaria existe un patrón de orden.

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La historia de un bosque en un insecto fósil

Esta recreación por computadora de un fósil de crisópido de hace 110 millones años podría parecer una pieza artística. Pero lo que la hace especial es la información que contiene, no sólo acerca de la anatomía del insecto y su historia evolutiva, sino también del antiguo bosque crisópido donde vivió. En los crisópidos modernos, esas “ramas” que tiene en la superficie cachan los finos pelos que crecen en los helechos, y con ellos crean un abrigo de camuflaje. Los crisópidos antiguos vivían en bosques que se quemaban regularmente por incendios salvajes, y abrían espacio en donde podían crecer los helechos.

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Claridad mental

Una nueva técnica para disolver moléculas de grasa en tejido biológico puede ser usada para volver transparentes a los órganos (abajo). Conocida como CLARIDAD, el poder de la técnica se vuelve evidente cuando va combinada con etiquetas fluorescentes que se adhieren a tipos de células particulares. El resultado son cerebros traslúcidos y codificados por color, como vemos en la gráfica del cerebro de un ratón, el cual puede dar a los científicos una ventana literal hacia la anatomía y la función neurológica.

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Un genoma no se lee como un libro

Hasta hace poco tiempo, los genomas eran tratados como hilos lineales de información genética; algo que podía ser leído secuencialmente, molécula de ADN por molécula de ADN, como líneas en un libro. Sin embargo, dentro de nuestras células, nuestros cromosomas están enredados de maneras increíbles y complejas, y la forma de estos enredos podría ser inseparable de su función. Ahora se están desarrollando nuevos métodos para estudiar genomas en tiempo real y en forma real. El siguiente es uno de esos análisis: en una serie de fotografías se captura la actividad de los genes a través del tiempo y del espacio. La estructura en sí es un tipo de información.

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Ciclos lunares, ciclos de vida

En el ártico de Norte América, las poblaciones de liebres de nieve, mariposas otoñales y linces canadienses ascienden y descienden en ciclos de 9.3 años, moviéndose en un extraño tándem con el tiempo que toma la órbita de nuestra luna en atravesar el camino visual del sol. Esto podría no ser coincidencia. Los ciclos solares y lunares modulan la exposición de la Tierra a rayos cósmicos, que se sabe que dañan el ADN de las plantas; esto podría resultar en que las plantas concentren sus recursos en reparar sus células, produciendo así menos complejos indigeribles que sirven típicamente como defensa ante los predadores.

Cada 9.3 años, entonces, cuando el sol y la luna están posicionados de cierta manera, las plantas árticas están más vulnerables que nunca; crece la población de las mariposas hambrientas de plantas y también la de las liebres, y es seguida en turno por los linces que comen liebres. Esta sincronización de lo celestial y lo ecológico es aún una hipótesis, pero una muy bella.

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