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Un hotel de lujo que simula ser un barrio bajo para turistas que quieren vivir una experiencia de "pobreza"

Buena Vida

Por: pijamasurf - 11/25/2013

Vive una experiencia de pobreza extrema en Sudáfrica, pero sin ensuciarte.

En un mundo hiperreal e insaciable en el que se trafica en experiencias y en el que se quiere conocer lo que los otros viven pero sólo hasta cierto punto, tenemos el hotel boutique Shanty Town en Sudáfrica, el cual es parte del Emoya Luxury Hotel and Spa. Ubicado cerca de Bloemfontein, Shanty Town ofrece una experiencia simulada de vivir en un barrio bajo (conocidos en inglés como slums) típicamente en las afueras de la ciudad, en casas de metal corrugado o cartón ondulado, en medio de desechos, en ocasiones ambientes tóxicos o poco salubres y altos índices de crimen. En este caso el "slum tourism" es sólo simulado, es decir, el lugar sólo parece ser un barrio bajo y por debajo es un resort de lujo.

Shanty Town consta de doce cabañas pseudo-pocilgas que mantienen una fachada de pobreza pero que tienen calefacción y Wi-Fi, para que los amantes del simulacro puedan seguir cómodos y conectados. Las habitaciones cuestan 82 dólares la noche, lo que significa algo como la mitad del salario al mes que gana un trabajador promedio en Sudáfrica. Algunos de los huéspedes han calificado la experiencia en Trip Advisor como "muy real" y otro  anuncia haciendo gala de obviedad: "no se queden en Shanty Town, por ese mismo precio pueden quedarse en un hotel de lujo de bed and breakfast".

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Para algunos este tipo de "experiencias" resultarán ofensivas, para otros divertidas y otros más creerán ver en ellas un signo de nuestros tiempos, en los que las apariencias y la simulación son parte ya indisociable del tejido de lo real.

[Gizmodo]

Cómo mantenerte sano incluso si comes chatarra, fumas, no haces ejercicio y bebes

Buena Vida

Por: pijamasurf - 11/25/2013

La doctora Lissa Rankin explica cuál es el factor más dañino para tu salud, y no tiene nada que ver con si eres vegetariano, yogui o bohemio.

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Desde que los doctores empezaron a enseñarle a la gente la importancia de dejar de fumar, moderarse el consumo de alcohol, llevar una dieta nutritiva y basada en vegetales y a cuidar su peso, millones de personas experimentan una culpa tremenda por sus hábitos no saludables. Sin embargo, la culpa no sirve de mucho en estos casos y no ha llevado a mejoras significativas en el público en general. Aunque muchas personas, y quizás cada vez más, lleven un estilo de vida medianamente saludable, otras tantas escogen no hacerlo.

La doctora Lissa Rankin, en su libro Mind Over Medicine: Scientific Proof That You Can Heal Yourself llevó a cabo un experimento interesante en torno a esto. En él argumenta que, mientras sí es importante llevar una vida sana y hacer algunas modificaciones para tener mayor bienestar, existen factores críticos que contribuyen a la salud y a la longevidad y que nada tienen que ver con los hábitos alimenticios o con los vicios. Como ejemplo de ello, Rankin cuenta la historia de los inmigrantes italianos que se establecieron en Roseto, Pensilvania, y que no llevaban un estilo de vida que se consideraría ni remotamente “sano”.

“Comían albóndigas fritas en manteca, fumaban como chimeneas, bebían mucho todas las noches y abusaban de la pizza y la pasta. Sin embargo, sorprendentemente, tenían la mitad de índice de padecimientos del corazón que el promedio nacional. No era el agua que bebían, los hospitales a los que iban o su ADN”, apunta la doctora. Un médico, perplejo por la ausencia de problemas del corazón en este grupo, inició una investigación y descubrió que esta pequeña y cerrada comunidad vivía en hogares multigeneracionales y disfrutaba de cenas comunales y festividades frecuentes, y ello les proporcionaba consuelo de la soledad que tantas personas sienten.

De acuerdo a la investigación, los efectos de la soledad en el cuerpo pueden ser fatales. Esta comunidad italiana, el cariño y el soporte de los demás aliviaba el estrés que sienten los solitarios, el cual incrementa los niveles de cortisol y activa el sistema nervioso simpático, que a su vez incrementa el ritmo cardiaco, eleva la presión arterial, incapacita al sistema inmune e incrementa el riesgo de enfermedades del corazón.

Ya que la gente de Roseto nunca se sintió sola, rara vez moría de problemas del corazón; la mayoría murió de viejo incluso si fumaba, se alimentaba mal y bebía. Resulta que el alivio de la soledad es medicina preventiva, y los datos científicos sugieren que la soledad es un factor mucho más grave que fumar o no hacer ejercicio.

La doctora Rankin enfatiza que no es sólo la soledad la que contribuye al hecho de enfermarse o estar sano, es el estrés del trabajo, el estrés financiero y asuntos de salud mental como depresión y ansiedad. Una persona que se alimenta mal, fuma y nunca se ejercita, pero que disfruta de un matrimonio o un noviazgo increíble, muchos amigos, un trabajo satisfactorio, un sentido de vida, una actividad creativa, espiritualidad y una gran vida sexual podría tener mucho mejor salud que alguien vegetariano, yogui y solitario que se siente miserable en otros aspectos de la vida, de acuerdo a esta investigación.

Así, no es que este estudio sugiera que los malos hábitos y los vicios sean el secreto para una vida larga y placentera, sino que recomienda que empecemos a pensar acerca de nuestra salud más allá de los confines tradicionales y las “modas” con las que la mayoría de las personas definen “salud”.

 

En este TEDx talk la doctora Rankin ahonda en esta teoría:

 

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