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Los experimentos científicos que hay que seguir en el siglo XXI

Por: pijamasurf - 11/21/2013

El bosón de Higgs, aunque pocos puedan explicarlo sin perderse, fue un evento cultural de suma importancia. ¿Qué otros experimentos ampliarán las fronteras de nuestro conocimiento del universo?
e-mail : contact@peterginter.com ATLAS

Con la prueba estadística del bosón de Higgs en julio pasado, la era de la física de partículas parece haber llegado a su fin: el descubrimiento llevado a cabo en el CERN debería, pues, ayudar a reforzar el modelo estándar, ese donde las fuerzas, las partículas y las interacciones de la materia en el universo se vuelven comprensibles. Por extraño que parezca, científicos como Maria Spiropulu esperaban que la comprobación del bosón permitiera construir nuevos y mejores modelos del universo, pero el bosón de Higgs no hizo sino confirmar el modelo estándar, por lo que "estamos sentados en un rompecabezas difícil de explicar".

Del bosón de Higgs se esperaba también que revelara la existencia de nuevas partículas para ampliar nuestro horizonte microscópico (tal vez algo que pudiera favorecer teorías como la de la supersimetría, que afirma que existe un doble de todas las partículas subatómicas, como los electrones y los quarks, pero en cambio sólo confirmó lo que, se supone, sabíamos. ¿Qué sigue luego del Gran Colisionador de Hadrones (GHC)? Más y mayores colisiones.

Spiropulu, por ejemplo, trabaja en la información recabada en el GHC durante 2011 y 2012 para establecer una relación entre el bosón de Higgs y la materia oscura; dado que las observaciones cosmológicas han mostrado que la materia oscura tiene materia, no sería extraño que el bosón de Higgs (que posibilita la existencia de la materia) estuviera implicado de alguna forma. De hecho, los científicos del CERN no encontraron propiamente una "cosa" llamada bosón de Higgs, sino algo así como la huella de su paso, sus evidencias, como la cáscara de una fruta que alguien se ha comido. Experimentos como ATLAS  se concentrarán en los próximos años en descubrir, por decirlo así, qué es aquello que se pierde para que la materia misma exista, identificando las partículas en las que el bosón de Higgs se "deteriora".

NOVA NOvA

Físicos como Maury Goodman esperan que problemas como los neutrinos también sean accesibles en la siguiente ronda de experimentos. El experimento NOvA, por ejemplo, se encaminará a descubrir algunas de las características de estas elusivas partículas, como su masa. Sabemos que los neutrinos tienen una masa ínfima (al menos 10 mil millones de veces más pequeños que un electrón) y que no suelen interactuar con otras partículas, pero en realidad no sabemos cuál de los tres tipos de neutrinos es más pesado o ligero que los demás.

El NOvA tratará de establecer una jerarquía en los neutrinos al disparar un rayo de ellos desde el Fermilab, cerca de Chicago, hacia el detector de Ash River, Minnesota, a 810 km de distancia. La versión japonesa de este experimento, el T2K, también disparará neutrinos a una distancia de 295 km, pues se sabe que, al viajar, los neutrinos oscilan entre sus tres diferentes tipos (electrón, muón, y tau), por lo que al comparar la apariencia de un neutrino antes de ser disparado y luego de ser detectado a mucha distancia, ambos experimentos determinarán con gran precisión sus propiedades.

Observatorio de neutrinos en la Antártida Observatorio de neutrinos en la Antártida

Otra de las fronteras que la ciencia explorará durante este siglo no está más allá del espacio, sino justo aquí, en las profundidades de los hielos árticos. Cubriendo un kilómetro cuadrado de la superficie de la Antártida, el  IceCube Neutrino Telescope funciona desde el 2010 y publicó sus primeros resultados el año pasado. Sólo ha encontrado tres neutrinos hasta ahora (Bert, Ernie y Big Bird, porque los científicos de la Antártida tienen sentido del humor) pero se ha topado con más preguntas de las que ha sido capaz de responder.

Las fronteras de la ciencia siguen expandiéndose, y a su paso nuevas preguntas sustituyen y amplían, con nueva luz, preguntas antiguas. Son, como dijimos, tiempos interesantes para la ciencia, y muchos otros experimentos darán de qué hablar en este siglo.

 

¿Qué tan falsas son tus memorias?

Por: pijamasurf - 11/21/2013

Los resultados de este experimento nos hacen dudar incluso del famoso personaje de Borges, Ireneo Funes, el memorioso.

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Aunque no es algo nuevo decir que la memoria humana constantemente se equivoca, sí lo es demostrarlo científicamente. En efecto, sólo basta platicar con dos personas distintas que fueron al mismo evento para comprobar, entre otras cosas, que la memoria humana no sólo es selectiva, sino que incluso puede albergar recuerdos falsos. Éste es un hecho tan conocido que los psicólogos ya no ven como un simple error un recuerdo distorsionado dentro de la narración de una persona, sino que han incluido el análisis de esos "errores" como una herramienta muy útil para elaborar el psicodiagnóstico del paciente: ¿por qué recuerda las cosas precisamente así? ¿cuáles son las causas que lo llevan a equivocar esto y no aquéllo? ¿por qué no mencionó algo tan relevante como esto? Sabemos que la memoria nos engaña cuando, por ejemplo, nos encontramos en una reunión familiar y nuestra hermana jura y perjura que alguno de nosotros, vegetariano, ama el pavo de navidad porque ella dice recordar cómo la delectación con que lo engullía el entonces joven pariente, a quien, si le preguntan, dirá que tal cosa no pudo haber sido nunca verdad. 

En resumidas cuentas, la falibiliad de la memoria humana se materializa a cada momento. No obstante, en el sistema de justicia actual se le otorga un gran peso a los testimonios de testigos y en la vida cotidiana se libran verdaderas batallas conceptuales cuyos argumentos se basan en la "certeza" que tienen los que discuten acerca de sus recuerdos y experiencias. 

Entonces, lo que hicieron siete investigadores de la Universidad de California en Irvine fue poner a prueba a un grupo de personas con una memoria autobiográfica altamente superior (HSAM, por sus siglas en inglés), en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos. Sí, existen (pocas) personas que tienen una capacidad impresionante para recordar eventos de su vida, incluso eventos muy lejanos. Tomemos como ejemplo a Frank Healy, una de las cincuenta personas confirmadas con HSAM en E.U., que, al preguntarle una fecha al azar, digamos 25 de marzo de 1996, puede reconstruir sus acciones de aquel día, incluyendo las más insignificantes: qué desayunó, qué canción sonaba en la radio mientras se dirigía a su trabajo, etc. Bueno, pues incluso entre este grupo de personas con memoria autobiográfica excepcional se encontró que su cerebro reconstruye recuerdos incorporando eventos posteriores a éstos (es decir, "contaminando" el recuerdo inicial), y que también usan asociaciones para recordar, lo que necesariamente introduce desinformación o variantes en lo que "verdaderamente" haya sucedido.

El resultado del experimento se reduce a una frase: nadie es inmune a tener falsos recuerdos. Lo que ya sabíamos ahora es comprobado científicamente, evento que puede significar una amenaza para todas la actividades que se basan en la memoria de sucesos pasados como herramienta principal. 

Al final, lo que se destaca una vez más es que la identidad del ser humano, íntimamente ligada a la memoria, es una actividad narrativa, y como tal, cambiante, según las perspectivas desde que se la aborde (situaciones emocionales, distancia temporal, deseos y expectativas que se tienen sobre uno mismo, etc.).