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El inspirador caso de la mujer negra que defendió a un supremacista blanco

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/04/2013

En 1996 Keshia Thomas, de 18 años de edad, demostró una enorme valentía y bondad al proteger a un miembro del Ku Klux Klan que se manifestaba en Michigan.

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Los derechos civiles en Estados Unidos han tenido una larga y tormentosa historia. Cincuenta años después del famosísimo discurso “I have a dream” de Martin Luther King, la práctica de los derechos civiles en EUA aún deja mucho que desear. Sin embargo, el caso de Keshia Thomas y su enorme acto de valentía parece ofrecer un poco de esperanza ante la desigualdad racial, la discriminación y el odio en general.

En 1996 la organización del Ku Klux Klan decidió manifestarse en Ann Arbor, Michigan, EUA. Este acto parecía un tanto ilógico considerando que la ciudad es liberal, progresiva y multicultural. La manifestación fue confrontada por cientos de personas que se oponían al mensaje supremacista de la organización, razón por la cual los miembros del KKK estaban protegidos por policías y rodeados por una valla que los separaba de los manifestantes anti-KKK. 

Por alguna razón, un miembro del Klan (o un hombre que parecía pertenecer a la organización) se había separado del grupo y se encontraba del lado equivocado de la valla. Cuando una mujer anunció su presencia entre el grupo anti-Klan, estos lo persiguieron y atacaron. Usando los palos de madera de sus pancartas para golpearlo y gritando “¡Maten al Nazi!”, el grupo que supuestamente se oponía al odio y a la discriminación se convirtió en una multitud enfurecida y descontrolada.

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Al ver que todo se salía de control y que el nivel de violencia escalaba, Thomson, de 18 años, se tiró sobre el hombre para protegerlo. La joven optó por ignorar la bandera de la Confederación en la playera del hombre y sus tatuajes de la SS, y con esto le salvó la vida.

En una entrevista con la BBC, Thomas explica que “sabía lo que se sentía ser lastimada. Las muchas veces que eso pasó, hubiera deseado que alguien me hubiera defendido”.

Thomas cree que su acto previno más violencia en el futuro ya que “la mayor parte de las personas que lastiman a otros han sido lastimados. Si lo hubieran matado o lastimado gravemente, ¿cómo se sentiría su hijo?, ¿continuaría con la violencia?”

17 años después, la increíble valentía de Thomas ha tocado a muchas personas. Esta mujer nos recuerda que “La mejor cosa que puedes hacer es ser amable con otro ser humano. Puede ser algo tan sencillo como el contacto visual, o sonreír. No tiene que ser un acto monumental”. 

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Si el mundo fuera de 100 personas: lo esperanzador y lo desigual de nuestra realidad en atractivos esquemas

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/04/2013

El proyecto The Miniature Earth imagina cómo sería nuestro mundo si se trata de una pequeña población de 100 personas: el resultado es esta serie de ingeniosos esquemas que dan cuenta de la realidad en que vivimos —a veces esperanzadora, en otras notablemente desigual.

Se dice que uno de los grandes cambios epistémicos ocurridos durante el Renacimiento fue el inesperado enfrentamiento de la conciencia europea con un vasto territorio desconocido e inexplorado. Con el “descubrimiento” de América, el mundo de nuevo era amplio, casi inabarcable, abierto a las múltiples posibilidades.

Después, sin embargo, la revolución en telecomunicaciones del siglo XX volvió a empequeñecerlo. Ahora el mundo está “a un clic de distancia” —o al menos esa es la consigna. Tomamos nuestra computadora y aun nuestro teléfono y, con tan sólo un par de movimientos, podemos leer un periódico londinense y ver una película coreana, hablar con alguien en Francia o en Buenos Aires y enterarnos de la exposición que atrae multitudes en tal o cual museo o galería de Nueva York o Tokio.

¿Pero qué tan profundo es esto? ¿No se trata, en cierto modo, solo de un achicamiento superficial? ¿Cuánto sabemos realmente del mundo que habitamos y compartimos con otras 7 mil millones de personas como para decir que, efectivamente, éste es más asequible que antaño?

Estos esquemas resumen de manera suscinta y gráficamente agradable e ingeniosa algunos de los elementos más básicos de esta realidad, las condiciones en que vive la población mundial partiendo de la premisa de que ésta puede reducirse a tan sólo 100 personas.

De este modo, el proyecto The Miniature Earth da cuenta de un presente que, aunque en algunos casos es alentador (por ejemplo en el número de personas que saben leer y escribir), en otros todavía es desigual, notoriamente en situaciones que, son imprescindibles para nuestra época, como el acceso a la comida o a la tecnología.

Por otro lado, un par de estos diagramas también ofrecen materia para la reflexión: ¿por qué si en esa pequeña aldea de un centenar de personas tan sólo 30 personas tienen la piel blanca, ésta es la que domina el ideal de belleza? En el mismo sentido, ¿por qué si tan sólo 9 de 100 personas habla inglés, este idioma se ha convertido en la lingua franca que el resto está obligado a aprender para poder comunicarse o tener acceso a zonas de la comunicación como el Internet?

En suma, se trata de un ejercicio estimulante que, entre otras cosas, nos hace ver que el mundo no es tan pequeño ni tan simple como a veces podemos creer.