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Hay amantes de los perros y luego está Gary Matthews, un hombre de 47 años que quiere ser un perro.

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La  afinidad de Gary Matthews con los perros comenzó cuando era niño. Se apodó a sí mismo “Pongo” en honor a un perro de los 101 dálmatas, pero a la edad de 12 se volvió admirador de la serie Here’s Boomer y cambió su apodo por “Boomer”.

article-2473551-18EE7AD700000578-784_306x489Hoy, cada vez que puede se pone un disfraz de perro ovejero que él mismo construyó con papel y sale a la calle a caminar en cuatro patas, come de un plato para perro y duerme en una casa de perro que tienen dentro de su casa. Incluso ha perfeccionado su “ladrido Boomer”.

"Veía Here’s Boomer y me aprendía partes de su personalidad y comportamiento”, apunta Matthews.   “Cuando ladro, lo que puedes oír es el resultado de escuchar mis películas y aprenderme la voz de         Boomer del soundtrack. Cosas como ésa se han combinado con mi personalidad y me han hecho un mejor perro”.

Pero mientras que sus amigos y familiares han aceptado su comportamiento y su apodo, el Estado de Pensilvania no le dará reconocimiento oficial. En 2010 Matthews trató de cambiar su nombre a “Boomer The Dog”, pero el juez Ronald W. Folino rechazó su solicitud argumentando que si Matthews, por ejemplo, llamara al 911 para pedir ayuda, el operador podría no tomarlo en serio si se identificara como “Boomer The Dog”.

Puedes ver más sobre Matthews en el siguiente video (en inglés):

 

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Científico propone un intoxicante sustituto del alcohol, pero sin efectos dañinos

Buena Vida

Por: pijamasurf - 11/04/2013

David Nutt está fabricando una droga que podría sustituir al alcohol, e incluso provocar ebriedad, de manera inofensiva.

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De acuerdo a un reporte del World Health Organization publicado este mes, la incidencia del cáncer está destinada a aumentar globalmente en un 70 % entre hoy y el 2024. El reporte declara que mucho de ese incremento se deberá a factores de estilo de vida; no sólo fumar sino también inactividad física y consumo excesivo de azúcar y alcohol.  

Obviamente, cambiar el comportamiento de la gente es muy difícil y costoso, pero el profesor de neuropsicofarmacología del Imperial College London, David Nutt, está cosechando una alternativa rarísima e interesante. ¿Qué pasaría si fuera posible reducir el efecto tóxico del alcohol?

Nutt lleva veinte años tratando de reducir los efectos dañinos del alcohol, pero hace diez años imaginó una especie de sustituto que tendría efectos intoxicantes pero al mismo tiempo sería inofensivo. La nueva droga suena demasiado buena (y demasiado sospechosa) para funcionar, pero la explicación es la siguiente:

La alternativa al alcohol funciona estimulando los mismos receptores que el neurotransmisor Gaba, que tiene un efecto “relajante” en el sistema nervioso central. Estos receptores son el objetivo de varias drogas muy conocidas: barbitúricos, benzodiazepinas (como el Valium), y, por supuesto, el alcohol.

El sustituto de Nutt es un derivado de la benzodiazepina, pero él insiste en que lo que está ofreciendo es más que sólo otro tipo de Valium. Se enfoca en las mismas regiones del cerebro, pero cree que la droga no causará los mismos problemas de adicción y síndromes de abstinencia.  

La droga ya se está usando en humanos para otras indicaciones, apunta Nutt. “La adicción es un proceso complicado. Estoy seguro de que las propiedades físicamente adictivas de esta droga son mínimas, y que es mucho menos adictiva que el alcohol. Sin embargo se requiere más trabajo para poder demostrar esto concluyentemente”.

Por razones comerciales aún no está listo para revelar la identidad de esta droga. Pero mientras tanto planea ofrecerla como un coctel sin alcohol. Lo más impresionante de ello es que, según él, las dosis intoxicantes de las primeras tres dosis serán acumulativas, pero las dosis subsecuentes no tendrán efecto alguno. Y además también creó un antídoto o “píldora para recuperar la sobriedad”. Es decir, esta nueva sustancia te intoxica hasta cierto punto pero después de tres bebidas ya no te sigue intoxicando, y si te sientes muy “ebrio” puedes revertir el efecto con otra droga de diseño.

Lo siguiente, de acuerdo a Nutt, es incentivar al público a decir “necesitamos esto”, y que los gobiernos lo apoyen como un sustituto sano.