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CNDH, ¿oportunismo político o defensa de derechos?

Por: Maite Azuela - 11/20/2013

Los desencuentros entre la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a partir del caso de presunta agresión de un profesor a una estudiante de 16 años son un asunto sumamente delicado.

Los desencuentros entre la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a partir del caso de presunta agresión de un profesor a una estudiante de 16 años se hicieron públicos a partir de que la CNDH emitió por primera vez el martes pasado una recomendación para la Universidad.

Captura-de-pantalla-2013-11-13-a-las-20.35.36-f-437x330El asunto es sumamente delicado y desafortunadamente puede ser utilizado con fines políticos, sin que el uso mediático que reciba lleve a un cauce justo su resolución. Es importante notar que la CNDH menciona en su recomendación un retraso en la reacción de la UNAM, sin embargo la Comisión hace público su dictamen siete meses después de la denuncia.

Con imputaciones que van dirigidas al Abogado General de la UNAM, a quien responsabiliza de no haber notificado a la Contraloría Universitaria, la CNDH apuntó en su recomendación que hay elementos para considerar que persiste la impunidad y presenta una versión de lo ocurrido. En síntesis, se afirma que la estudiante había sido acosada por el maestro, quien le pedía unos “besos” a cambio de modificar su calificación. Las pruebas que tiene la Comisión para inculpar al maestro consisten en varios testimonios de los compañeros de clase de la estudiante y un video que podría interpretarse como prueba del forcejeo de notas que se da entre el profesor y la alumna. Además, la Comisión señala que en el servicio médico de la escuela fueron registradas “lesiones en la parte frontal del tórax, petequias (pequeñas manchas internas de sangre) en la base del cuello y ruptura de la uña del dedo anular de la mano derecha. Con estos elementos acusa a la UNAM de no haber realizado sanción alguna a través de las instancias internas. 

Sin embargo, la UNAM destituyó al profesor el 14 de mayo, aplicando la mayor sanción que podía ejecutar. La CNDH se refiere al caso como si hubiera quedado impune por omisiones de la Universidad, pero su declaración resulta falsa, desinformada y con dolo. Previo a su recomendación, Raúl Plasencia, presidente de la CNDH, debió revisar las facultades que tiene la Universidad como institución educativa autónoma, a la que no le compete enjuiciar ni castigar penalmente a ninguna persona. La UNAM acompañó a la víctima a presentar las denuncias ante la fiscalía contra delitos sexuales de la Procuraduría General de la República, a quien definitivamente le correspondería realizar las averiguaciones correspondientes y castigar al profesor, en caso de que resulte responsable de los hechos que se le imputan. 

No vendría mal que la CNDH recomendara a esta fiscalía resolver pronto y rendir cuentas sobre las investigaciones que se han llevado a cabo. Pero quizá al presidente de la CNDH no le resulte tan incómodo ningún funcionario de la PGR, como podría resultarle alguna autoridad universitaria ahora que se avecina la renovación de presidente de la Comisión. Porque, definitivamente, en ellos tendría competidores de experiencia y legitimidad que pueden incomodar sus planes.

Y así, las preguntas empiezan a subir de volumen: ¿La CNDH está realmente preocupada por los derechos de la estudiante? ¿Puede la CNDH asegurar que cuenta con suficientes elementos para inculpar a un profesor? ¿Por qué responsabilizar de impunidad a la UNAM  sin que el debido proceso haya concluido y a pesar de que a los 18 días el  profesor fue despedido? ¿Por qué esperar hasta este momento para emitir una recomendación en la que la UNAM resulta señalada, mientras la PGR no fue tocada ni con el pétalo de una rosa?

Es un buen momento para que los ciudadanos pongamos atención a lo que hay detrás de estas decisiones. El nombramiento de un ombudsman nacional requiere un perfil que ponga por encima de cualquier carrera política la salvaguarda de nuestros derechos humanos. Se acerca la renovación de  su dirigencia y seguramente esta recomendación no será la única con la que se intente quitar del camino a aquellos candidatos que imaginen una CNDH que coloque a las víctimas en el centro de su proceder.

Twitter de la autora: @maiteazuela

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

 

¿Podemos influenciar eventos futuros con tan sólo pensarlos?

Por: pijamasurf - 11/20/2013

La consciencia colectiva es una de las formas de la telepatía involuntaria. Científicos de distintas épocas han tratado de elucidar cómo es que funciona la telepatía y, si es que existe, qué implicaciones temporales (como la precognición), podría tener.

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El término “consciencia colectiva” tiene mucho en común con lo que llamamos “percepción extrasensorial” o “telepatía”. Es usado por científicos para describir la práctica humana y animal de compartir comportamientos e ideas con otros por medios puramente mentales. Ya desde el año 1983, Durkheim relacionó este fenómeno con la moral y las normas sociales compartidas por los hombres, y en 1970 se lanzó la teoría de los cien monos.

Esta última, arrojada por el zoólogo sudafricano Lyall Watson y su colega Lawrence Blair, utilizó a los monos macacos de Japón para avalar su teoría. Durante los años cincuenta, los macacos de la isla de Koshima aprendieron a lavar camotes y explícitamente le enseñaron a las generaciones más jóvenes a hacer lo mismo. Este comportamiento después se expandió inexplicablemente hacia islas vecinas, entre grupos de macacos que nunca habían tenido contacto entre sí.

Pero recientemente, en el año 2010, el profesor Daryl Bem, un físico de la Universidad de Cornell, se empeñó en demostrar lo mismo en los humanos. Algo definitivamente complicado tomando en cuenta lo elusivo y poco cuantificable que puede ser un fenómeno extrasensorial.

En una de sus pruebas se les dieron a estudiantes algunas palabras para memorizar. Después se les pidió que recordaran las más posibles, y finalmente se les dio una selección de estas para que las escribieran.

Como era de esperase, casi todos los participantes recordaron las mismas palabras, pero estas palabras, también, tendieron a ser las que después se les pediría que escribirán. Esto sugiere que un evento futuro había afectado su habilidad para recordar.

En otro experimento, se les mostró a los estudiantes la imagen de dos cortinas en la pantalla de una computadora y se les dijo que una de ellas escondía una fotografía erótica. Los estudiantes escogieron la que escondía la foto más a menudo de lo que podía explicarse mediante el azar. Lo importante es que la posición de la fotografía fue asignada aleatoriamente por una computadora que no tomaba su decisión hasta después de que el voluntario escogiera una cortina o la otra.

Para los creyentes en lo paranormal, esto sugirió que los estudiantes estaban, de hecho, influenciando eventos futuros. El profesor Bem llevó a cabo nueve experimentos distintos, todos los cuales tuvieron resultados parecidos.

A todos nos ha pasado alguna vez que antes de que suene el teléfono sabemos quién es; o soñamos con alguien y lo vemos muy pronto; o soñamos con algo que luego pasa en el plano de la vigilia. Pero es difícil saber si estos fenómenos (¿aleatorios?) son una predicción del futuro o más bien un conjuro para que sucedan. En el año 2012, investigadores de la Universidad de Edimburgo quisieron poner a prueba las afirmaciones de Bem y repitieron los mismos experimentos de manera exactamente igual.

No pudieron repetir los resultados; no encontraron nada. El profesor Bem declaró que el escepticismo de los investigadores pudo haber influenciado los resultados. Los investigadores, por supuesto, negaron esto.