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La Revolución desde el individuo: sobre Activismo Creativo

Por: Mitsy Ferrant - 10/31/2013

La indignación jamás ha sido suficiente; hoy menos que nunca. Hoy actuar, para transformar, es simplemente imprescindible.

 

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“Si no te gusta algo, cámbialo.

Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud.

No te quejes.” Maya Angelou.

Actitud. Ahí está la clave. Ser consciente no basta hoy. Hay que materializar la conciencia adquirida en acciones. Ser congruente. Todos formamos opiniones, todos tenemos ideas preconcebidas y hoy día, observando el vaivén de mensajes en las redes sociales, parece que todos nos hemos vueltos expertos en cómo solucionar los problemas del mundo. Sin embargo ahí siguen.

Hay dos tipos de personas: las que hablan –generalmente para quejarse- y las que hacen. Creo que es algo que se va definiendo con lo que nos va sucediendo y cómo lo trasmutamos: a lo largo del día y de la vida nos mecemos de uno a otro, hasta que gana uno (un poco como el extraño caso de Dr. Jekyll y el Sr. Hyde). O como nos recuerda Aldous Huxley: “la experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede”, siempre tenemos elección. Hoy opciones nos sobran, y todos los días hay alguien que nos lo recuerda.

Hace unos meses me lo recordó Nicko Nogués. Originario de Barcelona y con poco más de un año en México, trabaja como publicista pero se define cada día más como Activista Creativo. Combina los talentos desarrollados en su cotidianidad laboral –por ejemplo, la capacidad de síntesis de mensajes en slogans que se quedan grabados–, con una genuina inquietud por participar en la creación y mutación de su entorno. Nicko es uno de los que Hacen.

Y es que es sencillo. Según él “la cosa va de detectar un problema en el contexto en el que vives y ofrecer una solución a dicho problema en forma de una idea/producto/servicio que inspire a otros hasta el punto de hacerlos partícipes, es decir co-partícipes de la solución.” Visto así cualquiera puede ser Activista Creativo. El objetivo primordial: mejorar la calidad de vida ayudando a solucionar un problema dentro de tu entorno inmediato.

Antes de irse de España, como homenaje a su ciudad natal, creó una línea de teléfono llamada “Gràcies Barcelona” donde quien quiera puede hablar para dejar un mensaje de agradecimiento a la ciudad –una de cal por muchas de arena, dicen.

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Nicko observa nos quejamos mucho pero hacemos poco para dejar de quejarnos.” El año pasado, harto de la negatividad de los españoles frente a la crisis económica, lanzó “Vete #yotepagoelbillete” dirigida a todas esas personas que dicen que se irían porque no hay nada que les ate, pero no lo hacen.” Las condiciones eran sencillas y claras: un boleto de avión a una sola persona, destino a elegir, para pasar al menos un año –una oferta que podría sonar ideal para muchos, a mi parecer. Sin embargo, la ganadora del primer sorteo declinó la invitación. Se organizó un segundo sorteo, y también esa vez la ganadora decidió que prefería quedarse en sus circunstancias presentes: un mundo extraño, sin duda, el que nos toca hoy. El sorteo se volverá a repetir a finales de este año con la ilusión de que alguien se anime a dar el brinco.

En 2013 crea “Humanity #21DíasdeBondad”. Un programa ‘humanizador’, que más de 70,000 personas alrededor del mundo han descargado, y 18 centros educativos, entre escuelas y universidades, lo incluirán como parte de los ejercicios con alumnos. La idea es simple: igual que existe Insanity, que moldea tu cuerpo con un entrenamiento casi militar en 60 días, existe su contraparte, Humanity, que redefine tu karma en 21 días –plazo en que, probadamente, nos lleva formar un hábito. Con esta iniciativa, Nicko pretende invitarnos a reflexionar sobre cómo las pequeñas acciones son las que finalmente van dándole forma al gran Todo que nos rodea, son ellas las que afectan de manera sucesiva y exponencial -para bien o para mal, con el mismo esfuerzo.

Humanity consta de retos, de mayor o menor dificultad, desde regalar sonrisas, flores, desprenderse de objetos de valor, donar sangre, reconciliarte con alguien a incluso conseguirle trabajo a alguien que lo necesite. Son actos tangibles. Una invitación a preocuparnos menos por nosotros, ver mas allá y hacer por el otro. Parte del programa consta de documentar tus acciones y compartirlas en tus redes sociales, “si la estupidez humana se contagia, tal vez la bondad también” observa Nicko. “Si ya exponemos socialmente y sin pudor nuestras vidas y cosas tan estúpidas como, por ejemplo, nuestras borracheras, ¿por qué no podemos hacer lo mismo con nuestros actos de bondad?” 

Un Activista Creativo es un Arquímedes 3.0 con esteroides. Arquímedes decía “dadme una palanca y moveré la tierra”, yo siempre digo: "que me den un punto de conexión a Internet y moveré mi mundo. Yo, y cualquiera". 

Hoy cualquiera con una conexión a Internet tiene acceso a plataformas que tienen la capacidad de viralizar mensajes en cuestión de minutos, alcanzar públicos y generar ecos antes inimaginables. Indignarse ya no es suficiente.

Es momento de llevar la protesta al siguiente nivel. No puede ser que en el Futuro, que es Hoy, tengamos prácticamente la misma forma de protestar que la de nuestros bisabuelos. La protesta debe de ser el inicio de algo que te lleve a la acción individual para intentar resolver eso por lo que estás indignado como colectivo. La evolución de la protesta está clara: "Actuar is the New Protestar". Atiende a esto: Por primera vez en la historia, la gente que está haciendo historia, es la misma gente que está escribiendo la historia y la está contando en tiempo real, gracias a la tecnología.

Es un momento único sin duda el que estamos viviendo. De nosotros dependerá la trascendencia que tendrá en nuestras vidas. Tiempos revolucionarios requieren medidas drásticas: si queremos dejar de ser actores pasivos, víctimas de nuestras circunstancias, es tiempo de Ser el cambio que queremos ver el mundo y volver a significar el poder de las pequeñas acciones. El cambio desde uno, y la materialización de la conciencia adquirida en acciones concretas y congruentes.

"Hacer is the New Decir" y Actuar es, definitivamente, the New Protestar.

Gracias Nicko.

*Nicko Nogués participará en la mesa redonda titulada “¿Cual es mi ubicación actual en la Red? en el marco del ciclo de conferencias Bonus Creative Week

Twitter de la autora: @ellemiroir 

 

 

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Randolph Carter, el alter ego de Lovecraft que puede acceder al mundo de los sueños y enfrentar sin miedo a las espeluznantes criaturas ideadas por el autor por excelencia de literatura de terror.

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Pocas obras literarias han sido tan influyentes en el siglo XX como la de Howard P. Lovecraft. Sus historias, estén o no bien escritas, tienen un estilo único y parecen resonar profundamente en algunas habitaciones del inconsciente, cuyas puertas y ventanas fueron redescubiertas en la época del escritor: el miedo a lo desconocido no apunta únicamente a seres monstruosos más allá del tiempo y del espacio. De hecho, de acuerdo con Lovecraft, hay un círculo especial del infierno no sólo para los monstruosos adoradores de Cthulhu sino también para los físicos que postularon la física cuántica y los matemáticos responsables de las geometrías no euclidianas.

El terror a cualquier elemento que pueda tan sólo poner en duda por unos instantes el orden más estricto del sentido común y la completa demonización del caos dan cuenta de que, de haber estado en la Matrix, no sería difícil saber qué bando habría elegido. El mundo de Lovecraft es el mundo de la razón aristotélica y la física newtoniana, en la que existen manzanas que caen, y de la geometría euclidiana, en la que sabemos que dos líneas paralelas entre sí no se cruzarán nunca -pero los tentáculos de Cthulhu son paralelos y aún así se cruzan en los sueños de los dementes.

Los antiguos habitantes del universo, cuya sola vista causa terror, se comunican con la humanidad mediante los sueños -es una constante en los cuentos del Cthulhu Mythos. Y una de las curiosidades más interesantes del universo lovecraftiano es que, de hecho, la mayoría de las ideas se le ocurrieron a Lovecraft en sueños. Muchas noches (oscuras y frías, obviamente) el escritor despertaba a gritos de terribles pesadillas que terminarían poblando sus historias. Nyarlalothep (la "personificación" del caos mismo), por ejemplo, fue una pesadilla que se convirtió en poema y terminó en la mitología. Lovecraft soñaba cotidianamente (al igual que algunos de sus personajes) con cúmulos de esferas ultra dimensionales, seres paramitológicos con tentáculos y sombras que susurran mensajes incomprensibles. Al doblar ligeramente los límites entre realidad y ficción, el escritor parece no hacer más que confirmar la oscuridad y el terror que se siente en sus historias. Y así sería, de no ser por Randolph Carter.

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Carter es, más que un personaje, un alter ego de Lovecraft y protagoniza una serie de historias que transcurren dentro del mismo universo que las historias más conocidas del autor, o casi. Donde en un mundo abunda el realismo más recalcitrante (realismo que es enfatizado por la emergencia prometida de Cthulhu) en el otro reina la fantasía. En The Dream-Quest of Unknown Kadath, Carter, anticuario, ocultista y escritor, sueña con una ciudad, pero cada vez que se acerca a ella despierta. Decide entonces comenzar un viaje a la morada de los dioses del sueño con el fin de solicitarles el acceso a esa ciudad misteriosa. En el camino, Carter se encuentra en varias ocasiones a Nyarlatothep, en un rol bastante distinto al habitual: si bien se trata de un personaje oscuro, lejos está del terror irracional al que estamos habituados y se comporta como un trickster que guía al escritor al centro del universo: antes de enfrentar a Azathot, Lovecraft (o Carter, o ambos) recuerda que no es más que un sueño y despierta.

En otra historia, que transcurre varios años después, Carter ha olvidado los métodos para acceder al mundo de los sueños y, para recuperar ese poder, recurre a una llave especial y a una cueva, en la que viaja por tiempos y dimensiones en las que se convierte en chico otra vez y se encuentra con Yog-Sothoth, quien le explica que todos los seres son manifestaciones de otros seres, superiores a ellos y que él mismo, Yog-Sothoth es Carter y es Lovecraft. Carter termina su viaje en el cuerpo de una raza alienígena del planeta Yaddith, haciéndose pasar por un Swami de la India -su última aparición, en un museo donde se encuentran los restos aparentemente momificados de un mago extraterrestre que se enfrentó a una de las deidades de Yuggoth, es en la década de 1880, un par de años después de que su cuerpo físico naciera, quizás mientras llevaba a cabo sus primeras aventuras en el mundo de los sueños.

Lejos del destino común de prácticamente todos los personajes de Lovecraft (distintas formas de locura), Carter encuentra la llave al mundo de los sueños y esa llave le permite no sólo viajar a distintos tiempos y dimensiones, sino también enfrentarse a los dioses exteriores y a sus propios sueños sin miedo. La llave, plateada, quizás sea uno de los aportes más importantes (y subestimados) del autor de Nueva Inglaterra, al permitirnos ver el Mythos detrás de escena, más allá de unas cortinas rojas que parecen salidas de la filmación de Twin Peaks y descubrir que lo que se encuentra detrás no es causa de terror, después de todo. Lo que vemos es a Nyarlatothep desnudo, y en ese momento nos damos cuenta que somos todos manifestaciones del caos reptante.

Twitter del autor: @ferostabio