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Muertos y vivos bailan indistintamente en la noche más obscura

Por: Psicanzuelo - 10/22/2013

.La arriesgada mezcla de géneros, que en cine de manera clásica es comúnmente considerada un error, en la televisión resulta un artilugio formidable. El Glamour al servicio del horror con tintes soap opera.

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Para celebrar esta noche de brujas hablaremos un poco de la primer temporada apodada Murder House por los fans, de la serie televisiva American Horror Story transmitida por FX Networks. Producida e ideada por Ryan Murphy y Brad Falchuk, el dúo dinámico que sorprendió a la audiencia televisiva con su colorida serie musical Glee en el año 2009.    

Es que la arriesgada mezcla de géneros que en cine de manera clásica es considerada un error, en la televisión resulta un artilugio formidable para adentrar en espiral al espectador por los obscuros recovecos dramáticos malditos  de la gran mansión, donde se suceden los 12 capítulos bajo los grandes techos. Una espiral descendente que nos llevará al nacimiento del anticristo. Así se mantiene el estira y afloja de la trama, plagada de subtramas, y falsas tramas, que nos mantienen interesados por los extrañísimos sucesos, que se van volviendo increíblemente verosímiles de la forma más absurda. 

De verdad que platicar el final nada tiene que ver con echar a perder la serie, no es un spoiler, este es un suceso más que viene de la nada, completamente injustificado cual obra surrealista, ó sueño para grandes masas. Se torna un último adorno más del churrigueresco edificio californiano gótico, de dimensiones de capilla negra. Eso si con glamour extremo siempre presente, destilándose por casi todos sus elementos, esto parece provenir del creador de la grotesca, llena de botox y entallada, Nip / Tuck (2003-2010), Ryan Murphy.    

Papá es un psicoanalista con look de modelo, Ben Harmon (Dylan McDermott), su esposa una ultra sensual pelirroja, con simpáticas pecas bajo su escote y sureños risos sobre naranja cabellera, Vivien Harmon (Connie Britton) y su hija, como salida de un cuadro de Modigliani, la  preadolescente Violet (Taissa Farmiga). Hay que advertir que la vecina es interpretada por Jessica Lange, y que no solo puede ver a los fantasmas que pululan, sino que convive con ellos de graciosa manera, en muchas ocasiones sin que nos demos cuenta de que están muertos. La familia se muda a la mansión junto con todo el dolor que portan en la causa de estar ahí, Vivien perdió a un hijo y sorprendió a Ben engañándola en un periodo corto de tiempo, ahora lo están intentando una vez más cambiando de aires. 

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Vivien no tiene relaciones sexuales con su marido desde hace meses, y ahora inicia una nueva serie de coitos con una figura vestida con brillante vinyl negro de pies a cabeza, en uno de esos trajes fetichistas de venta en algunos sex shops. No lo puede ver, e imagina que es su marido, ¿de verdad no sabe que se trata de otro hombre? De escenas sadomasoquistamente anarquistas, podemos brincar a través de un corte brusco, a momentos de  “Highschool Comedy”, y de regreso a una escena seria, demasiado melodramática para no confundirla con una soap opera norteamericana, viene a la mente los criss cross de As the World Turns por ejemplo. Recordando que el pasado está cargado de asesinatos poseídos, el presente es lo más terrible en el engaño, y el deceso de una gran  ilusión que empaña un futuro cada vez más lejano. 

Tate Langdon (Evan Peters) es un adolescente que se analiza con Ben y sin que este último lo sepa, inicia una relación con su hija Violet. Hasta que ella descubre que realmente Tate esta muerto, y recibe la explicación del personaje de Lange. Ella le dice a la joven soñadora “Eres inteligente chica, ¿cómo pensaste que solo hay una realidad que puedes ver?”. Y es que Tate no solo esta muerto, sino que fue asesinado por la policía después de su huida, resultado del múltiple asesinato de sus compañeros en la secundaria local hace ya más de una década. Así que su atuendo “Grunge”, no era vintage. Esta noción de distintas realidades circundándose, hace a American Horror History destacarse, brindando una estructura distinta al engranaje de entretenimiento sucediéndose en la televisión.

La audiencia despierta gracias a los numerosos géneros fílmicos, sucediéndose en distintas realidades,  a lo que podría ser su realidad diseñada por sí mismos. Esto podría pasar en una estructura familiar independiente del sistema por lo menos en algunos rasgos, o en parejas,  o hasta en grupos de amigos. Fuera del consenso mundial, ahora digital entrelazado por el internet, que sigue siendo un arma de dos filos. La cebolla tiene varias capas y es importante elegir la más fresca.    

Una puesta en escena desmedida llama la atención con momentos inolvidables como los de Vivien embarazada que come cerebro de puerco crudo a cuadros para ayudar a su cría, aconsejada por harpías cercanas de la misma maldición, la sospecha de que es la bestia flota en el inmundo aire. Ben es tentado por el ama de llaves que en su visión es la mujer más atractiva, curiosamente también pelirroja en un tono más fuerte, pero en la visión de los demás se muestra como una vieja lista para al tumba. Cuando su hija reconoce esta situación entre ellos, a su padre coqueteando con una anciana, el malestar es profundo para toda al audiencia ante espectral contraste físico.    

 

Estructura de constantes flashbacks a numerosos asesinatos que se han cometido en la gran casa, se suceden casi en cada capítulo, estructurando la trama principal con puentes hacía el pasado, constantes trampolines de subtramas. 

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Hay dos capítulos que en conjunto hacen una película en si mismos, son directamente de tema de Halloween, suceden en está fecha dentro de la ficción, y son especialmente sangrientos. Como una versión cursi de Morticia y Drácula, Ben y Vivien disfrazados, discuten en la recamara bajo la cámara en mano y el zoom riguroso, sobre las llamadas registradas con la chica con la que él sostenía un romance. Mientras una niña con capacidades distintas es atropellada al querer convivir con otras niñas que piden Halloween, habilitada por el anonimato que le brinda la mascara de su disfraz, es atropellada por un auto. Problemas con el embarazo llevan al hospital a Vivien, la enfermera recibe el mal al atenderla. Violet, es abandonada en la noche más obscura, donde la convivencia con los muertos es tan casual, como si de un picnic se tratase.     

Twitter del autor: @psicanzuelo  

Ecos de la poesía de William Blake se desdoblan con peculiar honestidad en la cinta Dead Man, del director Jim Jarmusch.

 

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Nobody, un enorme indio norteamericano, encuentra a William Blake herido, agonizando lentamente en el bosque cercano al pueblo llamado Machine. Cuando el contador moribundo dice su nombre al enorme indio, éste inmediatamente reconoce el nombre del poeta inglés William Blake, personaje del que el William Blake de esta historia nunca ha escuchado hablar. Esta es la principal y más obvia referencia de Jim Jarmusch en su cinta Dead Man (1995) a la figura y la poesía del bardo inglés (1757-1827). Sin embargo, este Western post-moderno (o anti-Western, como algunos lo han llamado) está lleno de alusiones a la poesía y la gráfica de Blake, algunas más evidentes, como el nombre del protagonista, y otras más oscuras y difíciles de identificar por alguien que no conoce a fondo el trabajo del extraordinario genio inglés. Se trata de una adaptación poco común y ciertamente compleja: a diferencia de la gran mayoría de las adaptaciones cinematográficas que parten de una obra literaria, ésta no surge de una novela o un cuento; parte de una amplia obra poética y gráfica, además de incluir de manera simbólica y alegórica la filosofía, teología y posturas políticas de Blake.

Una de las alusiones más claras y extensas en el guión es al famoso poemario “The Marriage of Heaven and Hell”. Algunas estrofas del poema son dichas por Nobody al contador Blake a manera de advertencia o como consejos para su supervivencia ( “The eagle never lost so much time as when he submitted to learn of the crow.” por ejemplo); el indio cree que el personaje protagonizado por Johnny Depp es, sin duda alguna, la reencarnación del poeta inglés, perdido en el salvaje oeste de Estados Unidos. La voz poética en The Marriage of Heaven and Hell hace un viaje al infierno; de la misma manera, el personaje principal de esta película viaja desde un mundo civilizado a las salvajes tierras sin ley del Wild West. En la primera secuencia de la película, el mecánico del tren pregunta a William Blake por qué viaja tan lejos de casa, por qué viaja hasta el mismo infierno (“all the way out here to hell”). En este momento resulta inevitable para muchos pensar también en La Divina Comedia de Dante. Así también, Cole, uno de los tres matones contratados para encontrar a Blake y capturarlo, advierte a sus compañeros sobre tomar agua estancada: "Expect poison from standing water", una cita extraída del poema Proverbs of Hell, parte del mismo poemario.

La chica que da refugio a William Blake una vez que éste es echado de la fábrica donde supuestamente tendría un puesto como contador, la ex novia del hijo del dueño de la fábrica y vendedora de rosas hechas de papel, se llama Thel. Este nombre que en griego significa “deseo,” hace referencia al poema escrito por Blake “The Book of Thel”, un poema alegórico que expone el abierto rechazo de Blake a la Iglesia de Inglaterra y que algunos han interpretado como un alegoría del amor entre hombre y mujer y su dualidad física/espiritual (por ello es también una alegoría del deseo). Thel es una pastora que pasa el tiempo preguntándose por qué la vida de la primavera llega a su fin y por qué todo tiene un final. Ella es una representación de la fragilidad femenina, un personaje que solamente conoce la inocencia y la eternidad. Así, debe transformarse en un ser mortal para poder entender a los seres que habitan la Tierra. Otro poema relacionado con la breve aparición de este personaje femenino en la película es “The Sick Rose”. La escena donde Thel es asesinada por su antiguo novio, mientras está en la cama con William Blake, tiene un parecido notable con algunas líneas del poema: "O rose, thou art sick!/ The invisible worm/ That flies in the night,/ In the howling storm,/ Has found out thy bed,/ Of crimson joy,/ And his dark secret love/ Does thy life destroy."

Existen dos poemas más que están estrechamente relacionados con la película Dead Man: “Auguries of innocence” y “The Everlasting Gospel”, dichos en momentos por Nobody durante la película e incluidos en algunas de las canciones que conforman su banda sonora, compuesta por Neil Young. Estas canciones contienen extractos de los poemas antes mencionados, recitados por el actor Johnny Depp. En “Auguries of Innnocence”, Blake presenta paradojas que comparan la inocencia y la maldad, lo luminoso en lo oscuro; de la misma manera, los personajes que vemos en esta película son representaciones de inocencia (el contador Blake y Thel, por ejemplo) o representaciones de maldad (Cole, uno de los tres pistoleros contratados para capturara a William Blake “vivo o muerto”). Por otro lado, “The Everlasting Gospel” es citado por Nobody cuando habla sobre Jesucristo con un sacerdote. Para Blake, la figura de Cristo debía ser considerada, entre otras cosas, como “Jesus of the imagination”, un ser energético y poderoso, y no humilde y suave, como muchas veces es descrito en la Biblia.

Así vemos que las alusiones al trabajo y la ideología de William Blake son numerosas e impregnan toda esta película: su historia, sus personajes, diálogos, música y, finalmente, sus símbolos y temas más esenciales. Se trata de una adaptación de poesía a cine, de metáfora a imagen, hecha de una manera magistral por el director norteamericano. Esta película habla sobre el viaje hacia la muerte y la posibilidad de trascendencia, dos temas ampliamente explorados por Blake durante su carrera como escritor y grabador. Por otro lado, la era industrial y sus efectos sobre el hombre y la naturaleza eran fuertes preocupaciones del poeta; dicha época es claramente representada en la película de Jarmusch por el pueblo Machine (cuyo nombre no es una casualidad) y muchos de sus habitantes. Dead Man es una película que retrata con mucha claridad la inocencia y la maldad de los hombres, dos temas clave en la obra de William Blake. Finalmente, una de las doctrinas más importantes de su filosofía es que el hombre debe vivir en su imaginación y no aceptar las limitaciones del mundo físico en el que habita, esto es hermosamente expuesto por el personaje de Nobody, quien guía al hombre muerto hacia el mundo espiritual. Así, durante esta travesía física y metafísica, William Blake terminará por aprender a matar y a “escribir sus poemas con sangre”, como Nobody lo había previsto cuando lo conoció.

Twitter de la autora: @MissMariaaaa