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La Iglesia del Meteorito: adorando a ese brillante objeto del espacio

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/17/2013

En Chelyabinsk, donde impactó un meteoro hace unos meses, se ha formado la flamante Iglesia del Meteorito, la cual adora piedras del espacio, creyendo que contienen una nueva ley.

 meteoriLa religiosidad tiene las más diversas manifestaciones. En nuestros tiempos después de cierto desencanto con los viejos monoteísmos, ha surgido una gama prolífica de cultos, algunos fanáticos con finales trágicos, algunos que coquetan con la ciencia ficción y algunos francamente cómicos. En Estados Unidos, entre parodia y devoción culinaria, se adora al tocino, en torno al cual se han formado no una sino varias Iglesias, como esta por ejemplo. Como crítica a la religión, el pastafarianismo, que rinde culto al "monstruo de espagueti volador", o la refinada religión del discordianismo, que adora a la Diosa del Caos y nombra a todos sus miembros Sumos Pontifices, inspirada en la canalización de un mono de las estrellas y que acaso sólo prohíbe comer salchichas calientes con mediasnoches de pan. De manera un tanto más radical, el culto new age del Heaven's Gate se suicidó colectivamente esperando el paso de una nave espacial-portal dimensional que supuestamente seguía al cometa Hale Bopp.

A esta lista de nuevas religiones que en realidad es practicamente innumerable, podemos añadir ahora la Iglesia del Meteorito, recientemente formada en la ciudad rusa de Chelyabinsk, el lugar donde el 15 de febrero del 2013 impactó un mereorito al amanecer, dejando una estela de fuego, destrozos y sugestiones apocalípticas. Los miembros de esta nueva religión adoran la piedra espacial y consideran, según su fundador, que "contiene un conjunto de normas legales y morales que ayudarán a las personas a vivir una nueva etapa de desarrollo espiritual". 

Históricamente se ha asignado un gran valor y hasta prestigio espiritual a las piedras de meteoro. Los egipcios incluso incorporaron meteoritos como objetos de alta joyería, dándoles un significado de objetos de poder. Estas piedras eran consideradas parte de un linaje ancestral de reyes que se remontaban a las estrellas. Actualmente las piedras lunares obtenidaspor las misiones Apolo son consideradas tesoros nacionales y una persona que intenta vender o comprar una de estas piedras puede ser arrestada.

Esta fiebre meteórica incluso se verá representada en las Olimpiadas de Invierno en Rusia en el 2014 donde algunas medallas tendrán fragmentos de este legendario meteoro que ya ha subido a la categoría de dios pop. 

En Rusia también en el año 1908 un objeto espacial impacto en Tunguska (el impacto más grande en la historia reciente del planeta). Este misterioso evento al parecer inspiró la historia detrás de la película Stalker, de Andrei Tarkovsky. Una película situada en la llamada Zona, donde a partir del impacto de un aparente meteoro una serie de fenómenos inexplicables empezaron a suceder. Entre una belleza alienígena, escepticismo y un primer contacto con otro orden de realidad un par de investigadores se internan en La Zona, guíados por Stalker, un guía de turistas converso a la fe mágica del lugar. La naturaleza del mundo fenomenológico es puesta en duda en un magistral viaje cinematográfico que como pocas obras en la historia nos enfrenta con la pregunta fundamental de qué es la realidad y hasta dónde se puede separar de la creencia. Así el meteorito y las fuerzas extrañas que libera, la psique humana y su búsqueda en el espejo del mundo... y este nuevo meteorito, este nuevo culto, este nuevo objeto que aparece del cosmos y vuelve a generar toda una serie de creencias metafísicas. Se dice que Dios no juega a los dados, pero, ¿juega al billar con meteoritos? 

[Red Ice Creations]

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Aparentemente nuestra voz le indica a las personas qué tan altos somos

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/17/2013

De acuerdo a este estudio, los sonidos producidos en las vías respiratorias bajas pueden ser una pista de qué tan alto eres.

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De acuerdo a un nuevo estudio, uno puede calcular la altura relativa de otra persona con sólo escuchar su voz. Así, cuando hablamos por teléfono con alguien, por ejemplo, aparentemente podemos determinar su altura (sin que ello sea un acto consciente).

La idea, explicada por el líder investigador John Morton, psicólogo en la Universidad de Washington en St. Louis, es similar a lo que pasa cuando soplamos dentro de una botella. Si la botella es más ancha y alta, el sonido es más resonante que si la botella es pequeña y delgada. Pero, a diferencia de las botellas, las personas no están escogiendo voces más graves como si pertenecieran a personas más altas, apuntó Morton.

En lugar de ello, podemos determinar alturas basándonos en sutiles diferencias técnicas en sonidos que emanan de las ondas de vías respiratorias bajas, que se llaman “resonancias subglóticas”.

Para el experimento, Morton y su equipo reclutaron a algunos voluntarios que grabaron sus voces, y midieron las vibraciones con un instrumento colocado justo debajo de sus manzanas de Adán.

Después, 24 voluntarios escucharon las grabaciones. En la primera prueba, los voluntarios escucharon dos voces y se les pidió que eligieran la que pensaban que era de alguien más alto. En la segunda, se les pidió a los participantes que clasificaran a cinco personas por su altura, basados en sus voces.

Después de analizar los datos, los investigadores encontraron un vínculo entre las respuestas de los voluntarios y las resonancias subglóticas de los hablantes y sugirieron que estos sonidos eran los que permitían que los escuchas calcularan las alturas promedio.

Los voluntarios acertaron en un 62.7%, “significativamente mejor que si sólo estuvieran escogiendo al azar”, apuntó Morton. “Esto me dice que nuestra habilidad para hacer esto es un rasgo humano universal”.

Lo que el estudio no dice, sin embargo, es para qué nos sirve poder calcular la altura de una persona por medio de su voz. Todo “rasgo humano universal” cumple un propósito en la supervivencia de la especie, ya sea para reproducirse, para atacar o para defenderse; a menos que sea un rasgo más bien perceptivo que nos sirva para comunicarnos mejor con la especie. No queda claro qué función cumple este atributo, pero el experimento podría llegar a ser entretenido.

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