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Descubren regla universal entre mamíferos: tardamos 21 segundos en orinar

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 10/17/2013

Investigadores estadounidenses descubren que casi todos los mamíferos tardan aproximadamente 21 segundos en orinar y vaciar sus vejigas, un fenómeno en el que la fuerza de gravedad posee un papel importante.

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En un hallazgo profundamente importante que quizá compita para la próxima edición de los Premios Ig Nobel, un grupo de investigadores  del Georgia Institute of Technology de Atlanta han encontrado una ley anatómica y fisológica que se cumple en todos los mamíferos, desde los elefantes hasta los seres humanos o cabras: todos tardan aproximadamente 21 segundos en vaciar de orín su vejiga.

Patricia Yang y otros de sus colegas llegaron a esta conclusión luego de observar videos de animales del zoológico de la ciudad, en los que se dieron cuenta que los mamíferos, sin importar su tamaño ni su sexo, se tomaban un tiempo más o menos igual en todos los casos para orinar.

El equipo confrontó estudios previos al respecto en los cuales, sin embargo, para explicar este fenómeno, solo se toma en cuenta la presión dentro del sistema urinario. Yang y compañía consideraron también tanto el efecto de la gravedad como la longitud de la uretra.

“Muchas de estas investigaciones son en humanos o en animales más pequeños que los humanos”, declaró Yang, haciendo ver que por esta diferencia de dimensiones la fuerza gravedad debe ser un factor a considerar (en los elefantes, por ejemplo, la uretra tiene un diámetro de 10 centímetros y una longitud de 1 metro).

En este sentido, la relación entre tamaño de la vejiga y extensión de la uretra es proporcional entre mamíferos sin importar sus dimensiones, pues si bien por un lado cada uno tiene depósitos de orina que se corresponden con su tamaño general, por el efecto de la gravedad mientras los desechos líquidos transitan por la uretra estos se vacían en el mismo tiempo: en los animales grandes porque dicha fuerza acelera la caída y la consecuente expulsión y en los medianos y pequeños porque esta aceleración es mucho menor.

Las pocas excepciones a esta ley se encuentran en mamíferos sumamente pequeños como murciélagos y ratas, que pueden orinar y vaciar sus vejigas en menos de 1 segundo.

De acuerdo con los investigadores, este descubrimiento podría servir para diagnosticar infecciones urinarias en mamíferos de gran tamaño.

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Evidencia muestra que las plantas tienen un sistema de comunicación inteligente que les permite prevenirse de depredadores.

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La tendencia del ser humano moderno parece ser primero mirar con cierto desprecio su entorno biológico, plantas y animales, y luego recapacitar un poco y revalorar la complejidad de estos seres considerados como evolutivamente inferiores. Generalmente consideramos a las plantas como seres relativamente simples, sin conciencia o inteligencia, que cumplen el importante servicio de producir oxígeno (para servirnos a nosotros), pero su complejidad podría sorprendernos. Se sabe popularmente que las plantas reaccionan a la comunicación de otros seres, sensibles al ambiente en el que viven, pero probablemente se ignore que las plantas también se comunican de manera inteligente entre sí, algo que la ciencia ha podido demostrar en los últimos años.

Estudios que se remontan a los principios de los 80 muestran que las plantas se comunican emitiendo señales químicas volátiles que viajan en el aire para avisar a otras plantas de un peligro (generalmente la presencia de insectos depredadores) para que éstas puedan producir anticipadamente químicos de defensa. Estos estudios habían sido desestimados o poco destacados, sin embargo, actualmente el investigador Richard Karban de la Universidad de California-Davies, ha hecho un recuento de 40 de 48 estudios científicos que confirman esta comunicación. Martin Heil, investigador del Instituto Cinestav Irapuato concluye: "Hay muy buena evidencia de que las plantas pueden de alguna manera percibir señales volátiles y responder con un mecanismo de defensa".

La comunicación de las plantas, según teoriza el investigador Ted Farmer, se da a partir de señales eléctricas, cambios en el voltaje del tejido de una planta son irradiados y recibidos por otras plantas a manera de alarma. Los genes involucrados en esta transmisión son análogos  a los receptores de iones que usan los animales para transducir señales sensoriales en el cuerpo, es decir una especie de proto sistema nervioso.

Las plantas son maestras de la síntesis bioquímica y fabrican químicos que son usados como armas para hacer su follaje menos apetecible para los insectos. Hasta el momento todas las plantas que han sido estudiadas generan este coctel químico volátil. Algunas incluso crean una red de comunicación con los insectos. Cuando las plantas de tabaco son atacadas por orugas, despiden un químico en el aire que atrae insectos predatoriales que gustan de alimentarse de las orugas.

Tanto Farmer como Karban se preguntan por qué las plantas gastan energía para comunicarle a otras plantas, sus competidoras, una amenaza. Existe la teoría de que esta comunicación es en verdad un soliloquio, comunicación aérea para sus propias hojas. Pero también es plausible que las plantas, que no compiten entre sí más que a largo plazo, en ciertos aspectos colaboren y formen sociedades de interedependencia, algo así como un consejo de vecinos. Aunque evidentemente al hablar de la inteligencia de las plantas o de los animales tendemos a antropomorfizar, es posible que las plantas tengan un sentido de colectividad y se relacionen en redes. Quizás las plantas rompen nuestros paradigmas y en ellas el gen no es egoísta. Por otro lado nuestra misma definición de lo que son seres individuales podría ser discutida, y acaso en realidad las plantas son seres-ambientes parte de una ecología inextricable. Muchas especies quizás compartimos una comunicación similar a distancia, campos de información colectiva, señales que se transmiten y que no hemos decodificado del todo.

Sobre la inteligencia de las plantas, además, se ha descubierto que tienen una memoria activa, un sentido del tiempo y de la dirección en el espacio, responden al sonido y otras habilidades (pueden consultarse aquí).

[Quanta Magazine]