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El sueño lúcido puede servirte para resolver problemas prácticos

Por: pijamasurf - 09/26/2013

Pasamos un tercio de la vida durmiendo: queramos o no, a veces soñaremos, pero existen técnicas capaces de ayudarnos a utilizar creativamente los paréntesis del sueño.

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El sueño ha sido utilizado en diversas tradiciones filosóficas y religiosas como ese libro infinito donde todas las respuestas pueden conocerse, incluidos los secretos del futuro, y los más reticentes, los del pasado. Pero aprender a utilizar el sueño lúcido no es una prerrogativa única de los monjes budistas o los chamanes: Deirdre Barrett, profesora de psicología en Harvard y autora de The Committee of Sleep realizó un experimento donde puso a prueba la intención y la voluntad de 76 sujetos para resolver un problema concreto a través de sus sueños.

Los 76 voluntarios debían resolver problemas elegidos por ellos mismos, como el lugar al que querían ir a la universidad, cómo resolver un asunto doméstico o profesional o simplemente planear sus vacaciones. Las instrucciones eran concentrarse en su problema mientras se quedaban dormidos y registrar por escrito sus sueños durante una semana. Al terminar la semana, cuando los materiales fueron revisados por el equipo de la dra. Barrett, encontraron que un tercio de los voluntarios habían resuelto su problema durante el sueño.

¿Cómo es esto posible? Tal vez la teoría de la atribución de C.G. Jung sea de ayuda: según Jung, no existe una "tabla Rosetta" o significado correcto de las imágenes que aparecen en nuestros sueños, lo cual no quiere decir que las imágenes no tengan significado; es el soñador el que, al atribuirles relación con su mundo interior y su particular universo de símbolos, puede registrar los cambios en su vida (como estados de ánimo, ansiedad, incluso alegría al despertar) interpretando sus propios sueños como mensajes hechos a la medida del soñador mismo.

Así, por ejemplo, un estudiante que no sabía si estudiar en Massachusetts o en California tuvo un sueño donde volaba un avión, pero un motor tenía problemas. Cuando le sugirió al piloto que aterrizaran de emergencia en Massachusetts, él le respondió que era mejor "dirigirse a la brillante luz del Oeste", es decir, hacia donde California se encuentra con relación a Massachusetts.

La terapia de ensayo de imágenes ("imagery rehearsal therapy", o IRT) es un método activo y diurno para influenciar los sueños, a través del cual los psicólogos ayudan a las víctimas de trauma o estrés postraumático. Consiste en reprogramar durante la vigilia alguna imagen perturbadora o de pesadilla: si en tu sueño aparece un monstruo, escribe una versión "feliz" de tu sueño, colocando en su lugar a un gatito; si aparece un callejón oscuro, escribe que ocurre en una calle soleada, en un día hermoso. Los participantes de este tipo de terapias visualizan esos "lugares felices" durante 15 minutos; pacientes del VS San Diego Healthcare System completaron un curso de terapia IRT, y luego de cinco semanas las pesadillas disminuyeron 33% en todos los casos.

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La suculenta mitología de que Shakespeare acuñó más de mil palabras es probablemente una falacia

Por: pijamasurf - 09/26/2013

Nuevas investigaciones indican que él no inventó esas palabras, simplemente las utilizó mejor. (Pero ¿por qué eso no importa)

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Por muchos años se ha pensado que Shakespeare desplegó una variedad lingüística más grande que sus contemporáneos Marlowe, Kyd y Jonson: los académicos han estimado que acuñó un vocabulario de 1700 palabras, y que empleo uno de al menos 20,000 palabras. Por lo tanto se cree que, además de escribir “el teatro completo de la humanidad”, el idioma  inglés como lo conocemos hoy no existía antes de sus obras. Sin ellas no sabríamos lo que significa blushing (sonrojarse), addiction (adicción) o frugal (frugal). Y no podríamos hablar de un asesinato (assassination) o de una habitación (bedroom), o de términos como crítico (critic) o pista (hint) si él no los hubiera usado antes.

Sin embargo una reciente ola académica, impulsada por un análisis cuantitativo computarizado y bases de datos digitales que permiten la búsqueda de miles de textos al mismo tiempo, está revelando que algo de esto podría ser más deseo que realidad. Expertos en Shakespeare están encontrando que su vocabulario pudo no haber sido muy distinto de aquél de otros escritores de la época del Renacimiento. La nueva evidencia muestra que Shakespeare fue más un producto de su tiempo que el genio suigeneris de nuestra mitología cultural, comenta Rachael Scarborough King para Boston Globe.

Por supuesto, es casi imposible saber si Shakespeare realmente “inventó” esas palabras o si simplemente fue el primero en ponerlas enwilliam-shakespeare-portrait11 papel. Pero de cualquier manera el mito de la innovación lingüística se ha vuelto parte de su legendario estatus (al igual que los debates sobre si él fue realmente él). Y suscribiendo lo que dijo Holger Syme, autor de un libro sobre Shakepeare del 2012 y profesor de la universidad de Toronto:

“Nunca he entendido cómo las aseveraciones de la atracción única y universal de Shakespeare, su logro artístico o cualquier tipo singularidad realmente ayudan a entender, apreciar o aprender cómo acercarnos a sus obras. Por el contrario, parece que hacen esta actividad más difícil, sustituyendo lugares comunes por un encuentro real”.

No se puede negar que es bello pensar que Shakespeare no sólo inventó un universo de la psique humana, sino que también inventó cada cosa que constituye a ese universo. No sólo la vida que yace allí sino las cualidades necesarias –el vocabulario—para que surgiera esa vida. Pero en realidad eso no importa. Como tampoco importa si robó las ideas, si era hombre o mujer, si era muchas personas. El acercamiento a su obra, como dice Syme, se ve interrumpido por una palabra que presuntamente él invento: gossip (habladuría).