*

X
Estudio revela que la intensidad con que usas Facebook podría deberse a la recompenza cerebral que genera el hecho de tener una "buena reputación".

deixando-seu-feed-de-noticias-do-facebook-do-seu-jeito-13

De acuerdo con un nuevo estudio publicado por neurocientíficos de la Freie Universität Berlin, la intensidad en el uso de Facebook puede ser predicha por la actividad en el núcleo accumbens, un área del cerebro donde se procesa la recompensa (incluyendo comida, sexo, dinero y buena reputación). El Dr. Dar Meshi y sus colegas condujeron este estudio para relacionar la actividad cerebral con el uso de las redes sociales.

“Como seres humanos evolucionamos de manera que ahora nos importa nuestra reputación. En el mundo de hoy, una de las maneras que tenemos para manejar nuestra reputación es por medio de las redes sociales”, apuntó el Dr. Dar. Con 1.2 billones de usuarios al mes, Facebook es la red social más grande del mundo. Fue utilizado en el estudio porque las interacciones de la página se manejan en vista de los amigos de los usuarios o el público que puede afectar su reputación. Por ejemplo, Facebook consiste de usuarios dando “me gusta” a la información publicada. Esta aprobación es retroalimentación social positiva, y puede considerarse relacionada con su reputación.

Treinta y un participantes completaron la escala de intensidad de Facebook para determinar cuántos amigos tenía cada participante, cuántos minutos cada uno pasaba en Facebook, etc. Se aseguraron de que cada participante calificara muy distinto en el marcador de la escala.

Primero, los sujetos participaron en una entrevista de video. Luego su actividad cerebral fue medida en diferentes situaciones. En el escáner, se les dijo a los sujetos que las personas que supuestamente vieron los videos pensaban bien de ellos, y también se enteraron si la gente también pensaba bien de otros participantes.

Los resultados mostraron que las personas que recibieron retroalimentación positiva sobre sí mismos produjeron una activación más fuerte del núcleo accumbens que cuando vieron que otra persona recibió buen feedback. La fuerza de esta diferencia correspondió con la intensidad reportada de uso de Facebook.

“Nuestro estudio revela que el procesamiento de ganancias sociales en cuanto a la reputación en el núcleo accumbens izquierdo predice la intensidad del uso de Facebook en los individuos”, apuntó Meshi. “Estos descubrimientos expanden nuestro conocimiento actual de la función del núcleo accumbens en relación al complejo comportamiento humano”

[ScienceDaily]

Te podría interesar:
Las buenas ideas en las redes sociales tienen los atributos del SIDA. Contagiosas al extremo y virales por demás. Se multiplican por contigüidad, a la velocidad de la luz y a la escala del planeta. No paran. Nada las para.

social_network_graphEn el mundo de las redes sociales destaca un atributo de las ideas que no fue preeminente en el siglo XX: su capacidad de contagio.

Esa misteriosa capacidad de contagiar nos interesa. Y esa inversión de valor del contagio y de lo viral, también.

La capacidad viral en las redes vale más que la carga estética, el poder persuasivo, la erudición, la probación… y muchísimo más que su presunto valor de verdad.

Las buenas ideas en las redes sociales tienen los atributos del SIDA. Contagiosas al extremo y virales por demás. Se multiplican por contigüidad, a la velocidad de la luz y a la escala del planeta. No paran. Nada las para.

Y como el VIH, también están atadas a procesos sociales básicos, esenciales, ineludibles y necesarios. Sexo y felicidad.

¿Qué hace que una idea, una pastilla de producción en la red, se viralice y escale a millones o miles de millones? ¿Qué será?

Probaré con algunas hipótesis.

Es condición necesaria, aunque no suficiente, que sean inmediatas. Instantáneas. El delay mata en las redes. El delay en la conexión, claro, pero también el delay en el proceso de asimilación. Si hay algo que entender, no sirve. Debe pegar. Crash! Una vez que pegó, detrás, después, tal vez quepa algún proceso de algo, con algún que otro espesor diferente; si consigue seguir la ola, entrar en el cono de viento, pegarse a lo que pegó. “Siempre me espían”.

Tiene que tener un salto en la continuidad lógica. Generar un efecto de sentido sorpresivo y nuevo. Irrumpir. Disrumpir. No puede ser obvia -quiero decir. Tiene que jugar con la presunta obviedad. Aquélla expresión de Maradona de “la mano de dios” es una idea viral (aún antes de las redes). Rompe lo previsible y coloca a dios de su lado, favoreciendo su trasgresión. Esa sorpresa, bien hecha, en el momento clave, por quien corresponda, puede viralizar. Cuenta dos historias en una, y gira en el momento exacto. Un hombre va al casino, juega, gana millones, sale y se suicida. Esa es una posible idea viral. Algo no encaja. Algo nos llama. Canto de las sirenas… Enigma. Un héroe asesino (el atleta sudafricano sin piernas).

Va contra el sistema y no acompaña al sentido común. Desafía. Devela. Wikileaks. Desmonta brutalmente. Snowden. Desenmascara osadamente. Nos desnuda. Como mirar al sol de frente. Encandila. Ciega. Activa las defensas del estado mayor y las desvela inútiles. Caen las torres gemelas.

Juega con el peligro. Nos pone en peligro jugando. Como que no se da cuenta de lo que hace. Como si fuera su deporte o su vicio. Gestos adolescentes -que les dicen. Niños bomba; soldados de 12 años de las FARC; avioncitos drones.

Ridículos, obscenidades, cinismos, atrocidades sin velos… goces básicos de la psicología humana. Porno, por supuesto. Sufrimiento ajeno. Instintos de los que nos mueven. Dependencias.

Lo desopilante. Límites ultrapasados. 150 cirugías estéticas para parecer una Barbie. Absurdos realizados. Insólitos fanáticos. El domador de cocodrilos. Coqueteos zonzos pero extremados. Muere por tomar 50 latas de cerveza en 3 horas en una competencia de tomadores de cerveza en Arizona. 100 hamburguesas y lo mismo. Se tropieza dos metros antes de la meta.

¿Cómo vincula todo esto con lo nuestro? ¿Cómo hacemos para generar nuestros ideas sociales virales? ¿Por dónde metemos la educación en las redes y contagiamos para que nos acompañen? ¿Cómo jugamos este juego cargado de trampas? ¿Cómo no jugar este juego cargado de trampas si nos proponemos lo que nos proponemos? ¿Cómo sin desnaturalizarnos y cómo si nuestro “natural” no jala? ¿Cómo sin las genialidades que no tenemos? ¿Cómo sin el ridículo que no podemos?

Sé que sin impacto en las redes sociales, cambiar las bases estructurales de los modelos educativos imperantes será imposible. Pero también sé que no sabemos construir ese impacto y que nos asusta por todos los lados. Pero no podemos cejar. No hay plan B. Es por ahí. Y es en ese contexto que define las redes sociales; con sus reglas. Estoy convencido.

Como también estoy convencido de que es una jungla despiadada, ramplona y rapaz que te mata sin piedad y te crucifica sin culpa. Que se contagia de ti, pero no te acompaña. Que es fría y letal. Que si te he visto no me acuerdo. Que te besa en una noche de alcohol y te deshaucia a la mañana siguiente (y tu con tu amor a cuestas). Que te cambia por otro sin más. Que no te creo, solo le gustaste. Que te seduce y de contagia y todo pasa a ser tu problema. Que no tiene líneas ni éticas, pero que mueve, cohesiona, organiza y late. Que es irresistible y necesaria.

En la suma de menos y de más podría concluir que no vale la pena. Pero mi lectura política me dice que no hay otro camino. Que debemos jugárnosla. Que el verdadero y definitivo riesgo es no hacerlo.