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¿Cómo funciona Silk Road (el Amazon de las drogas ilegales online)?

Psiconáutica

Por: corrector - 09/17/2013

¿Cómo funciona el sitio que gana $22 millones de dólares al año con la venta de drogas?

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Está fuera de discusión que la venta de drogas ilegales es un negocio lucrativo porque existe un mercado para ellas. Pero antes, para conseguir drogas, era necesario conocer a alguien y visitarlo, o arreglar un punto de reunión; la calidad de los productos podía no sólo no ser óptima sino francamente peligrosa (se sabe que la cocaína suele cortarse con cualquier cosa que parezca polvo blanco).

Si ponemos entre paréntesis por un momento las razones por las cuales se consumen drogas y nos enfocamos en el ámbito de las transacciones, Silk Road ha dado una enorme lección de eficiencia. Hemos hablado antes en Pijama Surf de la tienda más grande para comprar drogas en Internet, incluso preguntándonos si comprar online puede derrotar a los carteles. Pero, ¿cómo es que una tienda así puede operar y quién está detrás?

Para acceder a Silk Road es necesario estar familiarizado con el uso de Tor, un sistema para navegar de manera invisible en las aguas profundas del Internet, y todas las transacciones se realizan a través de Bitcoins, una moneda virtual igualmente difícil de rastrear.

Pongamos por caso que "alguien" quiere comprar un gramo de Alprazolam o una onza de la cannabis White Rhino: luego de seleccionar los productos en tu carrito de compras, como harías en Amazon o Mercado Libre, los compradores envían sus Bitcoin al sistema de Silk Road y se ponen en contacto con el vendedor, enviándole una dirección de entrega. Esta dirección es borrada automáticamente por el sistema luego de que ha sido vista.

Los Bitcoin permanecen congelados y el vendedor envía las drogas por correo postal. Cuando el paquete es recibido, el comprador debe confirmar de conformidad el recibo y el vendedor puede cobrar los Bitcoin. Si el paquete se pierde, los fondos permanecen congelados mientras el vendedor y el comprador llegan a un acuerdo (algunos vendedores ofrecen reembolsos parciales). Si te preguntas cómo es que el sistema de correo pasa por alto los paquetes con drogas, es porque en ocasiones se esconden estas en tarjetas de cumpleaños o paquetes de dulces, pero de todas formas el peligro de comprar en grandes cantidades ha hecho que la policía encuentre y rastree hacia el comprador la procedencia del paquete.

Al igual que en otros sitios de ventas por Internet, , los compradores pueden dejar observaciones y críticas sobre la calidad del producto que compraron, lo que constituye una diferencia importante respecto a comprar drogas en la calle, cuya calidad no puedes verificar.

Silk Road es dirigido por un personaje llamado "Dread Pirate Roberts", quien se abona 10% de cada transacción que tiene lugar en el sitio. Se estima que para agosto del año pasado sus ganancias debían rondar los $22 millones de dólares al año

Entre los riesgos de utilizar este servicio está el latente de ser descubierto por la policía digital, o que tu paquete sea requisado en la oficina de correos. Por otro lado, comprar Bitcoin también puede ser difícil en algunos países, y las tasas de cambio pueden cambiar dramáticamente su valor antes de que puedas usarlos. Pero, de nuevo, comprar drogas de esta forma es considerablemente más seguro que hacerlo en la calle, al menos en lo que refiere a la calidad del producto. 

[Economist]

Frutas del jardín de Dios: cómo los enteógenos pueden desprogramar el consumismo

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 09/17/2013

Escapar del cerco reducido del Edén fue sólo el primer paso en la emancipación humana.

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El bloguero Thad McKraken ha escrito una pieza interesante acerca de la "naturaleza demoniaca" de los márgenes de utilidad del capitalismo en nuestros días: una explicación que es compatible con la filosofía económica de un sistema basado en su propia reproducción, aunque explicado desde una óptica mística.

Según McKraken, todo estaba perdido desde el principio: Yahvé (o Dios, para abreviar) castiga el impulso del hombre de "alcanzar la sabiduría sagrada con respecto al mundo material por sugerencia de una entidad serpentina (demónica)." El giro interesante que McKraken otorga al tradicional castigo de ser exiliados del paraíso terrenal es que Dios dice que "ahora debemos esclavizarnos raspando el suelo en esta prisión materialista que hemos creado para nosotros mismos al tomar las drogas de la serpiente que él específicamente prohibió."

En otras palabras, la ignorancia humana tiene un matiz de conspiración: "la conspiración de Dios, justo ahí en nuestros libros supuestamente sagrados, resonando a través de la conciencia de tantos... ¿Qué es lo que hemos perdido cuando Dios nos expulsó del Jardín del Edén? ¿Qué fue lo que ganamos de nuestra alianza reptilesca con las dimensiones más bajas de la tierra? Retar a las fuerzas oscuras de la avaricia hambrienta de lucro es la única manera en que podemos transformar estas preguntas en conciencia psíquica más misteriosa y avanzada."

Para McKraken, "los márgenes de utilidad son una fuerza que hemos creado en este nivel de realidad para ayudarnos a facilitar la acción. Es una herramienta psicológica que usamos para hacer nuevas cosas y funciona." El capitalismo es un sistema "por el que los individuos son recompensados basándose en sus contribuciones a la sociedad, pero aquí hay algo que todo mundo sabe porque es tan obvio que salta a la vista: el dinero no recompensa a la gente por sus contribuciones a la sociedad en ninguna manera racional. Eso es lo que está diseñado para hacer, y no funciona, para nada."

[caption id="attachment_65037" align="aligncenter" width="630"]Adam and Eve in the Garden by Michelangelo "Adán y Eva en el Jardín", Capilla Sixtina de Miguel Ángel (detalle)[/caption]

El problema está en que aquellos que acumulan demasiadas ganancias tienen influencia desproporcionada en la sociedad, "y usan esta influencia para garantizar que el juego funcione en su favor por siempre y para siempre." ¿Y qué hay, pues, de ese pacto mítico que la especie contrajo en el Jardín del Edén? ¿Acaso no se trató de una especie de liberación, de fuga de un Dios que condenaba a la especie a ser tratado como niños? Esta idea debería explorarse más a fondo, pero McKraken se queda en un estrato muy superficial, priorizando la legalización de drogas psicodélicas, lo cual "debería ser de capital importancia en este momento particular de la historia humana."

Los enteógenos (literalmente: las sustancias que introducen un dios en nosotros), en efecto, "son la forma más efectiva de forzar a la gente a cuestionarse la supremacía de su estrecha micro-narrativa... El consumismo nos está destruyendo y un viraje hacia la filosofía chamánica es el único antídoto."

Hemos dicho que es un estrato muy superficial el de los enteógenos simplemente porque estos no pueden ser utilizados por todo el mundo ni todo el tiempo. Este es un argumento a favor de su legalización: es imposible hacerse adicto a ellos, por la sola razón de que para que los enteógenos nos abran las puertas de la percepción es preciso volver a la conciencia y procesar la información que se nos revela. La urgencia que McKraken ve en el uso de enteógenos para despertarnos del sopor consumista tiene, con todo, una razón de peso: el mundo nunca vuelve a ser el mismo después de tomarlos.

¿Y por qué las plantas de poder, el hikuri, la ayahuasca, los hongos, el LSD son sustancias prohibidas? Porque, como sabe McKraken, no hay dinero en ello: no se pueden extraer márgenes de ganancia de este tipo de sustancias, al menos no una ganancia parecida a la venta de cocaína o heroína, porque estas sustancias se toman en contadas ocasiones durante la vida, pues cada ocasión está marcada por un cambio radical y a menudo brutal en el entendimiento del mundo que viene a continuación.

Las frutas del jardín de Dios no son en absoluto las flores del mal y los paraísos artificiales de Baudelaire: no consuelan o soporizan o hacen olvidar las penas de este "valle de lágrimas" en que vivimos, sino que nos permiten verlo en toda su complejidad y responsabilizarnos de nuestro papel en la reproducción del sistema de la ganancia. O como dice McKraken, tomar este tipo de sustancias "hace que tener una mansión que no compartes con el mundo parezca la meta de vida más patéticamente mezquina que se pueda imaginar", una mansión construida en un paraíso fiscal.

Convertir los instrumentos de opresión en instrumentos de libertad es la función principal de la conciencia, y todo lo que pueda ayudarla a conseguir este objetivo es una herramienta que deberá apreciarse y aprovecharse.