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La creencia es el Prozac del alma

Por: Jasun Horsley - 08/15/2013

La vigilia es considerada como la realidad -y el sueño como la ilusión-- fundamentalmente porque creemos en ella; pero quizás el sueño al acercarse más a lo atemporal y entrando en contacto directamente con el inconsciente podría considerarse como una experiencia con mayor riqueza informativa y perceptual, por lo tanto más "real".
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Hallo Beholder, de Jared von Hindman (sitio)

Cuando dormimos, el control que el ego tiene sobre nosotros se relaja y aunque estamos removidos del contacto directo con la realidad física, estamos mucho más cerca de una experiencia sin filtro de la realidad psíquica. Es bastante simétrica (y solo aparentemente paradójica), porque la manera de entender la naturaleza de la experiencia egóica de la vigilia es utilizando la metáfora del sueño. En nuestra vida ordinaria durante la vigilia somos sonámbulos interactuando con las imágenes subliminales de nuestro inconsciente (el pasado), incorrectamente identificando lo que percibimos como “real” en el presente.

Pero no hay un momento presente aparte de aquella intersección infinitesimal entre el pasado y el futuro, ambos de los cuales, como lo escribe Jed McKenna, tienen el encanto peculiar del no-existir. El ego mantiene nuestra consciencia atada al tiempo, y si el tiempo es una ilusión, entonces todo lo demás lo es también, porque nada puede existir sin el fondo del tiempo-espacio para existir dentro de él.

En los sueños, el tiempo no fluye de una manera lineal, estamos más cerca de la (no) existencia líquida de la psique. Sin embargo, ya que estamos interactuando en forma más directa con los contenidos de nuestro inconsciente, estamos más cerca de la verdadera conciencia y por lo tanto de la realidad.

El ego se ve a sí mismo como representando a la conciencia y la psique como estando inconsciente. Es un prejuicio sin fundamento, una creencia que provee sus propias pruebas, pruebas que le parecen irrefutables.

Ese prejuicio entonces también invierte lo real e irreal, ya que se tiene que ver a sí mismo como real, entonces se otorga a sí mismo el falso poder de definir la realidad (lo que es real e irreal).

Todo lo que no sea “Estoy percibiendo algo” es una creencia. Todo. No podemos saber nada más allá de esto.

La creencia tienen la cualidad especial de reducir la consciencia: mientras más invirtamos en la creencia, nos volvemos más tontos y menos sensibles.

El estado del sueño es uno de incertidumbre en el que cualquier cosa es posible y nada es cierto. Esto lo hace más cercano a la realidad que el estado de vigilia.

El tener una experiencia de “abducción”, o cualquier otro tipo de encuentro trascendental, bueno, malo o indiferente, y tratar de entenderlo como “real” es ir en la dirección contraria a la que la psique (el alma), a través de esas experiencias, trata de llevarnos.

La creencia es el Prozac del alma.

Twitter del autor: @JaKephas

 

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Neurólogos encuentran posibles señales de conciencia post-mortem en ratas

Por: pijamasurf - 08/15/2013

Un nuevo experimento podría ayudar a los neurólogos a entender las bases biológicas de la conciencia y ayudarnos a entender qué ocurre con ella --al menos desde el punto de vista clínico-- después de la muerte.
[caption id="attachment_62978" align="aligncenter" width="660"]rat_activity_after_death El 0 indica el momento de la muerte de las ratas. Los cuadros inferiores amplian la gráfica, mostrando la actividad cerebral que se produce incluso 30 segundos después de que las ratas murieran clínicamente. (Borjigin et al./PNAS)[/caption]

El neurofisiólogo Jimo Borjigin de la Universidad de Michigan realizó un experimento para saber si el momento de la muerte coincide exactamente con el fin de la conciencia, o al menos con las evidencias de conciencia que son perceptibles para los electrodos conectados a los cerebros de nueve ratas. Sus conclusiones son interesantes y plantean nuevas preguntas acerca de la naturaleza de la conciencia.

"La gente ha asumido simplemente que, luego de que el corazón se detiene, cuando el cerebro tiene muy poco oxígeno o glucosa, entonces el cerebro no debería funcionar", afirma Borjigin. Sin embargo, ciertas actividades cerebrales podrían requerir de muy poca oxigenación, y permanecer en "latencia" por unos segundos luego de que el corazón se detiene.

El experimento consistió en implantar electrodos en la superficie del cerebro de nueve ratas, a las cuales se les inyectó cloruro de potasio para detener su actividad cardiaca. Los scans de actividad cerebral detectaron patrones de actividad de alta frecuencia en las ratas muertas, incluso 30 segundos después de que sus corazones cesaran; estos patrones se conocen como "ondas gamma", y los científicos han especulado previamente que son a dichas ondas a las que debemos funciones como la percepción y la conciencia.

Investigaciones previas con ratas conducidas por Borjigin han mostrado súbitas descargas de neurotransmisores al momento de la muerte. A decir del experto, si lo que han visto hasta ahora en ratas ocurriera de manera análoga en humanos, la presencia de tales neurotransmisores podría explicar las experiencias descritas por pacientes que son reanimados incluso minutos después de que sus corazones se detuvieran --"experiencias cercanas a la muerte", como suelen llamarse.

Por desgracia no es posible conocer lo que las ratas han visto en ese umbral de 30 segundos de "conciencia" o percepción que sigue al paro cardiaco; experimentos posteriores tratarán de revivir a las ratas luego del paro cardiaco para ver si ellas "recuerdan" o almacenan información sobre su experiencia cercana a la muerte. Con esto esperan proveer un marco de trabajo para analizar los mecanismos biológicos de la conciencia, al igual que analizar la muerte desde una perspectiva estrictamente neurológica.

[Wired]