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El nuevo ciber activismo: cómo derrocar gobiernos totalitarios desde el sillón de casa

Por: Emiliano Rodriguez Nuesch - 08/19/2013

Ante sucesos como la Primavera Árabe cabe la pregunta por las nuevas formas de activismo social que Internet permite, si ha surgido una nueva forma de participación política en la que los hackers son los protagonistas

En el último año la suma de países árabes con convulsiones sociales ha ascendido a 15. Y la fuerza de estas protestas fue tal que desencadenó el derrocamiento de los gobiernos de Egipto, Túnez, Yemen y Libia. 

Internet desempeñó un rol fundamental en estas revueltas como canal de comunicación entre países, generando un efecto dominó, además de ser una plataforma de organización y convocatoria entre los rebeldes. Pero la operación digital de los disidentes extralimitó las fronteras locales y, por primera vez en la historia, los derrocamientos de gobiernos totalitarios tuvieron asistencia global y en tiempo real de civiles sentados en sus casas.

LOS “DIPLO LEAKS” 

Todo comenzó con la filtración de cientos de cables diplomáticos publicados por Wikileaks, que evidenciaban la vida lujosa de los dictadores árabes. Esta información, sumada a décadas de opresión, hicieron que los rebeldes en Túnez y Egipto salieran a manifestarse. La autoinmolación del vendedor callejero de Túnez Mohamed Bouazizi dio la vuelta al mundo.  

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Una de las primeras medidas digitales de los gobiernos de Túnez y Egipto fue bloquear el site de Wikileaks donde aparecían publicados los cables, lo que desató una fiebre digital por compartir con más fuerza la información censurada. 

ANONYMOUS SE SUMA A LA PROTESTA ÁRABE 

La red de activistas digitales Anonymous lanzó una campaña espontánea para apoyar a los rebeldes de Túnez, ofreciéndoles herramientas, apoyo logístico y conectividad.

“OPERATION TUNISIA” fue la respuesta inmediata al bloqueo del site de Wikileaks en Túnez, donde se podían leer los cables filtrados. 

Con este afiche Anonymous convocó a sus propios miembros a apoyar la causa y difundir el mensaje en redes sociales. 

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Unos días después la misma comunidad ANONYMOUS le declara la guerra en una carta dirigida al gobierno de Túnez, defendiendo los valores democráticos y culpando al gobierno de maltratar a sus ciudadanos. 

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Gracias a las redes sociales los efectos de la protesta en Túnez se extendieron a los demás países árabes, principalmente Egipto. 

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Fuente: Wikipedia

EN EGIPTO SE REPRODUCE LA MISMA COLABORACION DIGITAL 

Al ver que los rebeldes se organizan a través de redes sociales, el gobierno corta internet en todo Egipto. Esto generó más enojo y la gente salió a las calles. 

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ONGs de todo el mundo comenzaron a organizarse con el objetivo heroico de devolver la conectividad arrebatada a los rebeldes. La operación comenzó con el hackeo de los servidores de Toshiba en El Cairo y su conexión satelital. 

Por primera vez en la historia, una persona desde su casa pudo usar sus conocimientos tecnológicos para ayudar a un rebelde incomunicado en la otra punta del planeta, con incidencia concreta sobre las movilizaciones y protestas. 

Los hackers de Telecomix, una ONG que defiende la transmisión de datos libremente por Internet, ayudaron a los rebeldes a eludir la censura de contenidos publicados en la web (como el día y hora de convocatoria de las protestas organizadas) y twittearon desde las cuentas de los rebeldes, comunicándose con ellos por teléfono. 

Al lograr hackear los servidores, desde la ONG Telecomix publican las conexiones dial up para que usen los rebeldes para conectarse. 

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Tras el éxito de Operation Tunisia, Anonymous lanza: “OPERATION EGYPT”, una campaña de comunicación y acción. Así convocó a sus propios medios en las redes sociales:

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En este histórico tweet, Anonynous anuncia que le restituye la conectividad al país pero que deja al gobierno sin Internet, incomunicado.  

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Las protestas en Egipto comenzaron el 25 de Enero de 2011 y se prolongaron durante 18 días. A partir de medianoche del 28 de enero el gobierno egipcio decidió cortar completamente el acceso a Internet para impedir que los manifestantes se organizaran a través de las redes sociales.  

Al día siguiente, decenas de miles de personas protestaban por las calles de las principales ciudades de Egipto. El presidente Mubarak cesó formalmente al gobierno y declaró que crearía uno nuevo. 

En esta foto de celebración subida por uno de los activistas, los rebeldes no solo agradecen a Anonymous enarbolando la máscara que representa a la organización, sino que se declaran ya parte de la organización.

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Una generación de hackers que aprendió y construyó sus valores en Internet, hoy está dispuesta a defender esos valores apoyando las luchas por la democracia alrededor del mundo.

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¿Es el comienzo de una nueva forma de actuar sobre el mundo real a través de Internet? ¿Es una nueva forma de participación política en la que los hackers son protagonistas? 

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Twitter del autor: @emilianorn

 

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El Inversor: La educación sexual

Por: Pablo Doberti - 08/19/2013

¿Cuál es el objetivo de la educación sexual que se imparte en las escuelas? ¿Pasar información sexual o se trata de forjar competencias sexuales en los alumnos?

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¿Se trata de pasar información sexual o se trata de forjar competencias sexuales en los alumnos?

Debería ser lo segundo, pero estamos seguros de que se trata de lo primero y estamos seguros porque se trata de lo primero. No perseguimos el objetivo de preparar a nuestros alumnos para su felicidad sexual, sino para su higiene y salud general -más que propiamente sexual. Nos inventamos eso de la educación sexual a cuento de la prevención de dos importantes problemas sociales de origen digamos que sexual (o por lo menos, del sexo): el embarazo no planificado y precoz y el HIV y el resto de las enfermedades venéreas de transmisión sexual.

No nos la inventamos porque creamos que nuestros alumnos necesiten de nuestra ayuda institucional para ser más felices o eficientes en sus prácticas sexuales. Y tal vez…

Estoy tratando de valerme del concepto de educación sexual para discutir, fundamentalmente, la idea de educación que prima en la escuela de hoy. (Advierto esto porque –como ya lo veremos más adelante- el sexo siempre jala…)

La idea de educación que está por detrás de la noción de educación sexual es que educar es informar, sin más y sin ambages. Viene bien el ejemplo porque si en este caso educar fuera otra cosa, sería un escándalo escolar; idea intolerable; sacrilegio. Veamos. Si la educación sexual tuviera por objetivo desarrollarnos para la vida sexual, lo primero que pediríamos es que como todo buen proceso formador, fuera experiencial, práctico, que aprendiéramos haciendo… e imagínense! Y si el propósito fuera que fuese un aprendizaje significativo, entonces deberíamos meternos en las singularidades de cada quién, en sus entornos personales y sus propias situaciones sexuales. Y no. En la escuela no se trata ni de hacer sexo ni de ver sexo ni de conocer el sexo o lo sexual. Nada de experimentar ni de explorar. No, no. Es pura y dura información sexual profiláctica. Prevención y reproducción, se llama al sexo en la escuela.

¡Qué decepción! No solo qué decepción para los alumnos que se nos ilusionan una y otra vez imaginando que aquellas horas podrían ser otra cosa más movilizadora, más útil, divertida y mejor. No solo esa decepción –decíamos-, sino qué decepción también para los que estamos trabajando intensamente para que educar sea otra cosa que informar, que se le relacione con el formar y con constituirnos.

Y el análisis puede continuar.

¿El sexo necesita ser educado? Admitamos la doble acepción de la pregunta.

Si educado es recatado, sobrio y normalizado (como suele entenderse en este tipo de usos de lo “educado”), pues creo que no. No le veo mucha conveniencia a ese trabajo; lo desaconsejo. El sexo que bien funciona es el que funciona libre. El sexo necesita de la libertad; del coraje que da la libertad; de la curiosidad que engendra la libertad. Necesita de otras cosas, pues, que de educación. Necesita de otra cosa que me parece que podría llamarse autorización.

Y en el otro sentido, ¿el buen sexo necesita de nuestro empuje institucional para manifestarse? ¿Necesita, como la lectoescritura, ser trabajado para que se desarrolle a cabalidad? ¿O no? Yo creo que nos necesita, sí, pero no en la dirección en que la escuela ha entendido ese trabajo. El desarrollo sexual de las personas necesita la generación de contextos de significación que los autorice y propicie a manifestarse libremente; flujos a las pulsiones para que no se expresen como conspiración y se legitimen como buena práctica, legal, feliz y provechosa. No tenemos que ayudar a las personas a gozar ni mucho menos enseñarles a gozar (¡válgame dios!); eso viene con la genética y el marco simbólico; pero sí podemos darles espacio social para su goce. El placer, cuando es, no necesita de guías para encontrar sus caminos; ni de grandes anuncios del estilo aquel de que “hacer el amor es un placer”. Nos resultaría un absurdo, ¿verdad? Pues recordemos que eso decimos, pero no del sexo sino de la lectura; y lo repetimos hasta el cansancio y hasta ridiculizarnos. Si leer fuera un placer, creo que no deberíamos insistir tanto con aquello.

Pero hay procesos de adquisición básicos de nuestra constitución, como el sexual, que se manifiestan más allá de la ayuda escolar; que no nos necesitan para constituirse, quiero decir. Sin embargo, como no nos convencemos, nos ponemos a “ayudar”, que es encorsetar, sobreinformar, moralizar, dominar y demás, porque vaya a saber si se dará o cómo se dará. Y es un error. Es un error porque se da y se da bien. Quien en su vida no tenga sexo no será porque algo no sepa, porque faltó a alguna escuela. Lo mismo que caminar, que hablar, negociar, correr… Cuando hay placer, y si no placer, seguro que impulso pulsional, la escuela (el sistema educativo general) no debe ponerse en el lugar de modelar, ni de informar, ni de determinar, ni de estandarizar, ni de investir, ni de empujar, ni nada de eso; al contrario, debemos aprender –nosotros, los educadores- a navegar el ímpetu irrefrenable de esa ola libidinal y sobre la marcha y a toda velocidad, acompañarla, limpiarla de fantasmas, liberarla, estimularla, ayudarla a manifestarse en sus mil maneras. Para eso estamos o deberíamos estar. Por eso seríamos reconocidos. Eso es la escuela nueva.

¿Estoy acaso pregonando que nuestra escuela se ponga al servicio del amor libre? Sí. Claro que sí. Siempre y cuando sea amor. El vínculo que nos garantiza el camino es el del sexo con el proyecto. Esa vida sexual, inserta en un proyecto trascendente al que está bien llamar “amor”, es la que se eleva y nos genera experiencias nuevas y una entidad superior. Si no fuera así, los actores porno serían las personas más felices del mundo, y no me consta.

Pero volvamos.

La buena educación moral es aprender a ser solidario siendo solidarios, a ser tolerantes tolerando, a ser respetuoso respetando y así. ¿La buena educación sexual será entonces siendo, es decir, haciendo? Yo creo que sí, por eso que es que no debemos plantearlo así. No estamos ahí para educar el sexo. Ni estamos para pasar apenas la remanida información de que existen los preservativos. Estamos para ayudar a nuestros alumnos a ser personas plenas, desenvueltas, ágiles para la vida, versátiles para el trabajo, atrevidas para las relaciones personales, audaces en la investigación, locas para la creación, felices para la colaboración, espléndidas para su exposición y exhibición y sagaces para sus negociaciones. Inteligentes en general y desenfadadas para ser quienes son. Propias. Abiertas. Incisivas siempre. Críticas cuando toque y dóciles cuando le toque al otro. Amigas. Pacientes. Concientes… y a veces no.

Si todo eso que nos hace plenos para la vida y que nos vale como premisas de la educación nueva también vale para el sexo –que creo que sí-, entonces también es ésa la dirección de trabajo que debemos llevar en aquello que tan mal nació y tan mal bautizamos como educación sexual.

El sexo que vale es una actitud, una manera de pararse ante lo sexual. Eso se educa, sí; pero no así como nosotros insistimos. Se educa pero no se escolariza. Se forja. Se construye incidentalmente; se forma. Se va constituyendo progresivamente, como trama de valores entronizada que da marco y sentido a nuestros comportamientos. El sexo es también una performance; un desempeño más, y de los importantes. Y como todos los desempeños, es evaluable.

La actitud sexual define a las personas así como su actitud intelectual. Y como en aquélla, en ésta también nos solemos equivocar. La manera de ponernos ante el conocimiento también se educa, pero no se escolariza. La actitud crítica, como la prácticas sexuales, se trabaja como se trabajan las personas, desde su trama simbólica, desde su estructuración de valores.

A ritmo de lambada, tan suave y cadenciosa como inexorable, así avanzamos con la nueva educación, que por aquí como por allá, en lo nuevo y en lo de siempre, por la boca o por más abajo, nos acabará llegando. Habrá que estar preparados.

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com