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TOP: los países más y menos corruptos del mundo según el Barómetro de Corrupción de Transparencia Internacional

Sociedad

Por: pijamasurf - 07/10/2013

La organización Transparencia Internacional ha publicado su Barómetro Global de Corrupción 2013, en el cual, entre otros datos, se muestra cuáles son los países más y menos corruptos del mundo; en América Latina el cuadro de deshonor está lidereado por Bolivia, México y Venezuela.

corruptionLa corrupción es uno de los males de la vida pública más notorios aunque también más antiguos. A las sujeciones que la vida en sociedad impone ―las leyes, las convenciones, los acuerdos― el individuo puede oponer el recurso de la corrupción, casi siempre para conseguir un propósito que dichas normas impiden. Así, la corrupción se utiliza lo mismo para evitar una multa de tránsito que, como en el caso de corporaciones mayúsculas o personas de gran poder económico o político, para hacer que sus intereses y sus ganancias prevalezcan sobre el bien común. Por último, la presencia de la corrupción es tan insoslayable en ciertas sociedades, que a veces no es tan fácil decir si esta, más que un enfermedad, es un mecanismo imprescindible para su funcionamiento.

Este día la organización Transparencia Internacional, cuyo objetivo es estudiar el estado de la corrupción en el mundo, publicó su reporte anual al respecto, el cual, en términos generales, toma en cuenta cuántas personas de una población han pagado alguna vez un soborno y, por otro lado, cuál es la percepción general que se tiene de la corrupción en determinados países (con respecto al gobierno, instituciones públicas como la policía o el cuerpo legislativo, etc.), esto entrevistando a poco más de 114 mil personas en 107 países.

El Barómetro Global de Corrupción 2013 es mucho más amplio y por ello aconsejamos consultarlo íntegro en este enlace. Por lo pronto solo compartimos algunas síntesis de interés general, como el top de los países más y menos corruptos del mundo, el de los países más corruptos de América Latina y qué sectores de la población se consideran más corrompidos por sus propios compatriotas. Cabe aclarar que en el caso de las clasificaciones nacionales, estas consideran cuántas personas (en proporción) han pagado alguna vez un soborno.

Países más corruptos del mundo (la numeración repetida indica empate en la clasificación)

10. Senegal

10. Camboya

9. Uganda

5. Camerún

5. Mozambique

5. Libia

5. Zimbabue

4. Kenia

3. Yemen

2. Liberia

1. Sierra Leona

 

Países menos corruptos del mundo (la numeración repetida indica empate en la clasificación)

10. Nueva Zelanda

10. Noruega

10. Portugal

10. Corea del Sur

10. Uruguay

5. España

1. Australia

1. Dinamarca

1. Finlandia

1. Japón

 

La corrupción en América Latina (comenzando por el menos corrupto; entre paréntesis el lugar global, igualmente del menos al más corrupto)

1. Chile (24)

2. El Salvador (30)

3. Argentina (33)

4. Perú (45)

5. Colombia (49)

6. Paraguay (50)

7. Venezuela (53)

8. México (61)

9. Bolivia (68)

 

mapa

Personas por país que han pagado un soborno. Mapa elaborado por la BBC (interactivo en el enlace que se indica al final de la nota)

 

Otro apartado interesante es el de los sectores de la población que se consideran más corruptos. Previsiblemente, los partidos políticos se consideran las instituciones públicas más corruptas, seguidos de la policía, los tribunales judiciales y después los parlamentos. En general se considera que antes que servir a la sociedad, su labor obedece a intereses particulares. Así, por ejemplo, 1 de cada 4 personas en el mundo tuvo que pagar un soborno a un político o alguna persona relacionada con este para conseguir algo. No sin humor involuntario, Transparencia Internacional aconseja en su reporte que para terminar con esta situación, los políticos prediquen con el ejemplo.

Entre los países en donde prácticamente toda la población (8 o 9 personas de cada 10) piensa que la corrupción es un problema importante destacan los casos de Brasil, Rusia, México e India.

Con información de BBC y Forbes

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¿Cómo es la maniobra escolar? Es siempre la misma: lo complejo reducido a lo simple. Quiero decir, lo vivo a lo muerto; lo abierto a cerrado. La escuelas siempre operan así. Una opinión se reduce a una definición; la verdad a una taxonomía; una historia a una moraleja.
[caption id="attachment_62570" align="alignleft" width="291"]manus Manuscrito de "El jardín de los senderos que se bifurcan".[/caption]

Mi hijo menor, Mateo, va a una “buena escuela”. Esta mañana estábamos conversando él y yo (estaba con nosotros Eva, su hermana un año mayor) frente a la chimenea encendida (en Sao Paulo estos días hace un frio propio de Oslo) cuando me preguntó, apuntando a una foto de Borges que tengo colgada al lado de la chimenea: ¿quién es él? Mateo tiene 5 años.

Me alegró la pregunta. Era la primera vez que reparaba en esa foto de un “extraño” en casa. Hay más extraños de ésos por la casa, pero al menos reparó en Borges. Es Borges, Mate, respondí. Un enorme escritor que yo admiro mucho. Ah, me respondió con total naturalidad. ¿Y escribe en cursiva?

La pregunta trazó una recta en el aire. De repente el mundo cimbró y me sentí atolondrado. Miré a Eva a ver si compartía mis sensaciones y no, para nada; asistía a la pregunta de su hermano con aquella pasmosidad de quien asiste a lo cotidiano y natural. El asombro era mio, no de ella. Tampoco se reía, que hubiera podido ser y algo me hubiera calmado.

Es justo ahí donde digo que la escuela mata. Y mata tanto la buena como la mala escuela, la rica como la pobre. El concepto escolar es lo que mata. Mata el arquetipo. A sangre fría, como si no se diera cuenta (como los psicópatas más puros), la escuela escolariza todo y lo estrangula hasta asfixiarlo. Deja sin vida aún lo más vital. Es el perfecto asesino. Mata quirúrgicamente. Deseca. Mateo (que hasta tiene en las paredes de su casa fotos de Borges, imagínense en qué lugar de la media de estímulos y símbolos literarios él está) subsume la literatura en la caligrafía, como si nada. Mientras su hermana sigue jugando con el fuego, como si tampoco… Como si así fuera.

Mi estupor no es el problema. El problema son ellos, mis hijos, los niños. Yo podría torturarme con los efectos más eruditos de la cosa, pero el problema que levanto en esta nota no es el mio, es el de ellos. La escuela me los está deformando; nos los está reduciendo. La escuela les está impidiendo vivir. Reducir la escritura a la caligrafía no es un problema de sofisticación intelectual, sino de espesor vital. No me interesa la literatura para Mateo por aquello de su refinamiento, sino por esto de su vigor básico, expresivo, productivo, propositivo y estético. Yo quiero que cuando mi hijo escriba, escriba; que cuando esté escribiendo sienta y sepa que está escribiendo. Es decir, contando algo; componiendo. Constituyéndose en lo que escribe. Narrando y narrándose.

Pero su escuela, la escuela, me lo aleja cada hora más. Me lo insulta porque lo denigra denigrando la escritura. Lo está agrediendo. Lo tortura. Me lo mata con la otra muerte, la lenta y la irreversible.

Mateo tiene salvación, lo sé. Soy yo. Pero la salvación que yo quiero para todos los Mateos del mundo (que comparten el día entero con sus hermanas Evas y sus perros Dudús) es la de una escuela que no haga esto, sino lo contrario. Una escuela que no escolarice más nada. Que deje abiertos los problemas y elevadas las ilusiones. Una escuela que no se permita hablar de escritura antes de hablar de literatura, ni de literatura antes de hablar de ficción, y antes aún de narración e imaginación, y así. Que invierta los órdenes para dejar respirar. Que abra las ventanas. Que obligue a respirar, si lo desea. Pero que no nos los atormente. Que no nos los raskólnikovice.

¿Cómo es la maniobra escolar? Es siempre la misma: lo complejo reducido a lo simple. Quiero decir, lo vivo a lo muerto; lo abierto a cerrado. La escuelas siempre operan así. Una opinión se reduce a una definición; la verdad a una taxonomía; una historia a una moraleja; el espacio a una regla y una escuadra, o a una función; una decisión a una norma; la historia a las fechas; la geografía a las banderas; la ciencia a los sistemas de reproducción; una asamblea a la jerarquía; el arte a las horas libres; la lengua a la gramática, cuando no a la ortografía; el estudio a la memorización; la evaluación a la constatación; las preguntas a las afirmaciones encubiertas; la interacción a la pantomima; la participación a la concesión; la producción a la herejía… la escritura a la caligrafía.

La escuela hubiera objetado a Rulfo porque eso de Pedro Páramo no quiere decir mucha cosa y confunde el sentido. O que las Crónicas Marcianas en realidad deberían traducirse por Crónicas de los Marcianos. Y yo, que quiero que mi Mateo conviva con los blancos nocturnos con la naturalidad con que da de comer a su perro. Creo que voy a pedir una reunión…

Mateo, amor mio, escúchame –dije por fin. Este hombre al que estamos mirando ahora juntos dedicó su vida a encontrar un adjetivo, hizo del lenguaje una ciencia exacta y de la ciencia exacta un esoterismo, mi amor. Borges quedó ciego de hiperver y balbuceaba para administrar su lucidez letal. Dictaba con la precisión del físico nuclear y corregía con el rigor del cirujano plástico. Su vida es su obra y su obra vale mil vidas, Mateíto. Su Aleph me desvela. Estamos ante la literatura misma, ¿entiendes?

… Claro, cuando quise darme cuenta Mateo ya no estaba conmigo, escuchándome; Eva tampoco. Se habían ido corriendo escaleras arriba porque los había llamado su madre para que se apuraran, que a ver si llegan tarde a la escuela.

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com