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Sistema de cableado que controla tu mente con puro placer

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/11/2013

“¿Qué pasaría si pudieras controlar los deseos de alguien más usando un aparato inalámbrico?”, postulan los científicos de la Universidad de Washington. De hecho, aunque parezca ciencia ficción, la ciencia para lograr esto ya existe.

 

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Los investigadores de la Universidad de Washington utilizaron un control remoto en ratones para estimular neuronas que liberan dopamina. Como resultado transformaron el comportamiento de los roedores, remotamente y en ausencia de cualquier recompensa tangible. Es decir, al momento que los ratones tocaban alguna parte específica de su cuerpo (como su nariz, por ejemplo) una descarga del químico dopamina los hacía sentir placer.

Esto lo lograron con optogenética, un campo emergente en el que neuronas vivas y otras células pueden ser manipuladas o controladas mediante tecnología óptica (normalmente con cables de fibra óptica). Aunque sólo ha sido tratado en animales no humanos como roedores y changos, los investigadores creen que eventualmente puede llegar a tratar parálisis, problemas del corazón, diabetes y, sobretodo, se podría utilizar para controlar el dolor de algunas enfermedades como el cáncer, o para la tratar la depresión y las adicciones. 

Su efectividad ha probado ser bastante prometedora; sin  embargo las implicaciones en cuanto al automatismo son evidentes (si se instituye, entonces seríamos controlados por algún extraño, como en el caso de los ratones). Lo que queda claro es que la dopamina está siendo explotada por la ciencia y que el futuro siempre será de los ratones primero.

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La neurociencia estudia el tema favorito de todos: sí mismos

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/11/2013

¿Por qué la gente pasa tanto tiempo hablando de sí misma? Un reciente estudio de Harvard nos da la expicación.

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Como parte de este creciente afán de hacer estudios neuronales acerca de TODO lo que se pueda (y al parecer todo es neuronalmente medible), un grupo de investigadores se abocaron a la tarea de estudiar una interesante vertiente de la comunicación: el tema favorito de la mayoría de las personas: sí mismos.  

Mientras las posibilidades de comunicación parecerían infinitas; podemos hacer planes, hablar de literatura, de historia, de sueños, de ideas, de tecnología, información… hablar de nosotros mismos parece jugar un rol central en nuestra comunicación. Toda la capacidad de esa poderosa herramienta, que podría abrir nuevas puertas hacia proyectos e ideas, servir para resolver cuestiones importantes del mundo, se reduce a la divulgación de nosotros mismos. La explicación que encontraron ante esta realidad es muy sencilla: porque se siente bien.

Para investigar la posibilidad de que la auto-revelación sea intrínsecamente gratificante, investigadores de Harvard utilizaron imágenes de resonancia magnética. Encontraron que los participantes que hablaron de sí mismos tenían mucho más actividad en las zonas de recompensa del cerebro (zonas asociadas con los mismos estímulos que te dan la cocaína, el sexo y la buena comida), que los que hablaban de aspectos de la cultura, por ejemplo.

Estos resultados sugieren que revelar o hacer narrativas de nuestra vida para compartirla con otras personas produce el mayor nivel de activación en regiones neuronales asociadas con motivación y recompensa. Lo interesante de este estudio (porque quizá esta “revelación” ya todos la sabíamos) es que llega a la conclusión de que hablar demasiado sobre ti mismo en es su propio fin. Es decir: la mayoría de las personas que tienden a contarle su vida a los demás con frecuencia, no quieren resolver nada en particular, ni llegar a algún tipo de entendimiento: Quieren, básicamente, sentirse bien por el tiempo que dure su discurso.  

Quizá si te reconoces como una de estas personas (todos lo somos, pero unas más que otras) podrías intercalar algunos temas “fuera de ti” para enriquecer tu crecimiento personal y al mismo tiempo hacer de la  comunicación algo productivo; que seguramente también se siente bien.

(Uber Facts]