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"Invócame bajo las estrellas", el amor bajo voluntad de Aleister Crowley

Por: Lucia Ortiz Monasterio - 07/21/2013

Sumergirse en la poética de Aleister Crowley para apenas atisbar lo que quiso decir con Amor bajo Voluntad.

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Pocas cosas tan ocultas como el verdadero significado de "voluntad" y "amor" en el trabajo de Aleister Crowley. Ocultas en el sentido de que están situadas y envueltas en la filosofía de Thelema, y Thelema es un cuidadoso tejido que reteje estos conceptos en una madeja mistérica, despojándolos de sus sentidos comunes o veleidosos; y a la vez Thelema es voluntad, Amor bajo Voluntad. Sólo que aquí la voluntad (Will) es sutilmente distinguida del capricho o de los confusos deseos de una mente que es dominada por su inconsciente, y el amor es la conservación del universo en tanto que es una fórmula de múltiplicación que da a luz a un tercer elemento (al igual que las leyes físicas del universo). Pero es mucho más que eso. Y en su visión, el amor debe ser bajo voluntad (Love under Will), de no serlo se vuelve: “una operación de magia negra”.

Aunque mi conocimiento de la obra de Crowley sea mínimo, y por lo tanto Thelema sea un territorio casi ignoto, es precisamente la fascinación con el descubrimiento (Will’o the wisps de entendimiento) de nuevas posibilidades semánticas lo que genera este texto. El Amor y la Voluntad, conceptos por lo demás gastados, se renuevan cargados de territorio. De espacio que no habíamos mapeado dentro de nuestra pequeña comarca .

Una de las frases más famosas (y malentendidas) de Crowley es “El Amor es la ley. El Amor bajo Voluntad”. El malentendido viene precisamente de que voluntad, en el universo mágico de Crowley, es otra cosa. Quizá Robert Anton Wilson sea quien mejor a elucidado este problema. En su prefacio a The Eye in the Triangle, explica: 

Uno no puede errar al estar guiado por ella [la voluntad verdadera], aunque esta voluntad sea distinta en cada persona. Estas diferencias son dadas por la evolución, como supo Crowley, y no pueden ser permanentemente destruidas por ninguna especie de tiranía. […] “Si Dios hubiera querido que fuéramos unidades replicables, seríamos hormigas, no primates”. Este es el sentido de la famosa frase CADA HOMBRE Y CADA MUJER ES UNA ESTRELLA. Crowley fue siempre fiel a ese “gobernador” interior, esa estrella oculta en cada psique humana.

Entonces, si cada hombre y cada mujer es una estrella, el verso “invoke me under the stars” [invócame bajo las estrellas] hace poético sentido. Significa que escojas, de entre todas las estrellas del universo, una sola. Esto necesariamente requiere voluntad, y distingue el Amor bajo Voluntad de otro tipo de afectos. El amor bajo voluntad es para consumar, más no para frustrar, nuestra calidad de “separación” (separateness) de la mónada perfecta. Porque Crowley, hablando del amor en uno de sus ensayos, lo describe como “un alivio de la separación” a la que estamos condicionados. Una suerte de unión de elementos químicos que, cuando se ven, se dan cuenta de su dividualidad y desean destruirse a sí mismos para unirse y crear una tercera cosa.

El amor puede ser mejor definido como la pasión del Odio al punto de la locura, cuando toma refugio en la autodestrucción.

El amor es de mirada limpia con la lujuria de una rabia mortal, anatomizando a su víctima, buscando dónde es mejor golpear mortalmente al corazón; se vuelve ciego sólo cuando su furia lo ha subyugado por completo, y lanzado dentro de las rojas fauces de la caldera de la auto-inmolación. […] Es por ello que el amor debe ser bajo voluntad.  (Love.)

Aquí queda clara –violentamente clara-- la distinción entre amor y amor bajo voluntad, que a su vez resume la emblemática frase: “todo acto intencional es un acto mágico”. Pero también este acto mágico requiere de una ética perceptiva, la ética que determina que, si estamos actuando bajo nuestra voluntad verdadera, estamos haciendo la voluntad del universo. “Hay amor y hay amor”, escribe Crowley, “Existe la paloma y existe la serpiente. Escoge bien”. Choose ye well.

En sus muchos ensayos al respecto, Crowley concluye que nuestra misión es conocer nuestra voluntad, y luego llevarla a cabo con puntualidad y desapego. “Ahí, y sólo ahí, estas en armonía con el movimiento de las cosas, tu voluntad parte de, y por lo tanto es igual a, la voluntad de Dios”. Quizá mi infatuación con esta extensión del concepto de voluntad, y con su decreto “Haz lo que tu quieras será toda la ley” tenga que ver con que la única verdadera confianza que tengo (dudo de todo lo demás) es en las decisiones que tomo guiada por una “sensación” (¿cómo podemos amar si no podemos percibir la luz oculta?). En otras palabras, y muy a pesar de mis sentimientos encontrados con Mr C., creo que si se desarrolla una especie de sabiduría perceptiva, de poder escuchar el susurro de esa estrella que escoges, entonces todo lo que hagas será toda la ley.

"Sólo tú puedes establecer tu propia Voluntad Verdadera, ningún dios, ningún hombre, ninguna institución o nación sobrepasa tu Autoridad Divina sobre ti mismo".

Twitter del autor: @luciaomr

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Descubre qué tipo de ateo eres dentro de las 6 categorías de no-creyentes

Por: pijamasurf - 07/21/2013

Creer o no creer en Dios no son los únicos aspectos del espectro de la fe. Según un nuevo estudio, los no creyentes pueden categorizarse en seis tipos diferenciados por sus prácticas y su relación con los opuestos de la fe.

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Según un nuevo estudio de la Universidad de Tennessee en Chattanooga, no todos los ateos se comportan ni piensan de la misma manera. Christopher Silver y Thomas Coleman creen haber planteado un esquema que abarca los tipos actuales de conductas y posiciones relativas al ateísmo y las estructuraron en seis tipos diferenciados. "La observación principal es que los no creyentes son una comunidad ontológicamente diversa", comentan.

"Estas categorías son una primera probada de esto. En 30 años podríamos estar buscando una tipología de 32 tipos." Los estudiantes derivaron sus categorías a partir de 59 entrevistas y estas fueron sus conclusiones:

1) Ateísta intelectual/agnóstico

Este no creyente busca información y estimulación intelectual respecto al ateísmo. Busca publicaciones relativas a ello en libros o artículos sobre religión y comparte lo que encuentra con otros de intereses similares, sobre todo en sitios dedicados a estos temas.

2) Activista

No contentos con no creer en Dios, los activistas quieren que otros rechacen las formas de religión organizada como parte de un proyecto de mejoramiento social. Además de ser voceros del ateísmo, los activistas se involucran en causas de tipo político, como el feminismo, los derechos LGBT, el medio ambiente y los derechos animales.

3) Agnóstico/Explorador

Este grupo no está del todo seguro de la inexistencia o existencia de Dios, pero les gusta mantener la mente abierta y reconocer los límites del conocimiento y experiencia humana. Son el tipo de personas que gustan de cuestionar sus propias creencias y no defender posiciones ideológicas. Si hay una palabra que los define es su relación con la incertidumbre, una actitud frente a ella que no busca disiparla sino comprenderla.

4) Anti-teísta

Es un grupo que no teme expresarse firme y abiertamente en contra de las creencias religiosas, posicionándose "diametralmente opuestos a la ideología religiosa", según Silver y Coleman. Los anti-teístas observan la religión como una forma de ignorancia y detrimento social, y confían en que su posición les aporta una posición superior respecto a las "limitadas" visiones de mundo y peligros que observan en las religiones. Creen que las falacias religiosas deben ser señaladas y denunciadas en cualquier forma o momento donde aparezcan.

5) No-teísta

El grupo más pequeño se compone de los que no se posicionan ni a favor de la religión ni claramente en contra, a sea por apatía o simple desinterés. Esto no implica que la religión no les preocupe, afirman los investigadores, sino que "la religión no juega un rol o [representa un] problema en su conciencia o visión de mundo", sino que simplemente "no creen, y en la misma forma, su ausencia de fe significa la ausencia de cualquier forma de religión en su espacio mental."

6) Ateo ritual

Ellos no creen en Dios ni pueden relacionarse con la religión, y aunque piensan que no hay vida después de la muerte los ateos rituales aún encuentran algunas cosas interesantes en las enseñanzas de algunas tradiciones religiosas, las cuales reciben como enseñanzas filosóficas más allá de un camino para la liberación trascendental.

"Por ejemplo", señalan los investigadores, "estos individuos pueden participar en rituales específicos, ceremonias, oportunidades musicales, meditación, clases de yoga o fiestas tradicionales." Esto puede tener que ver con su formación familiar o una conexión familiar, relacionada con el simbolismo de los rituales y ceremonias.

Si te consideras ateo cuéntanos con qué categoría te sientes más relacionado, o si crees que estas son solamente un pequeño inventario de todas las formas en las que uno puede decidir no creer en el más allá o en Dios.

[CNN]