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La crisis actual del Partido Acción Nacional se origina en buena medida en los diemas que como partido ha postergado resolver, la mayoría de ellos ligados a la pregunta todavía en el aire de por qué perdieron las elecciones federales de 2012.

cordero-y-maderoJuguemos a tomar decisiones para entender una crisis: 

Escenario: Como dirigente de tu Partido has apostado por una estrategia de cooperación con el Gobierno, en la cual no son claras tus posibles ganancias políticas, y sí corres el riesgo de fortalecer al Presidente y a su Partido. En ese contexto, el líder de tu fracción parlamentaria en el Senado, que representa al grupo del penúltimo Presidente del país, no está muy convencido con esta estrategia, te cuestiona y se va por la libre con una reforma ajena al Pacto que tú firmaste. ¿Qué hacer? Está cuestionando seriamente tu liderazgo. 

Dilemas: A) Buscas negociar con él y su grupo (que por cierto cuenta con el apoyo de la mayoría de los senadores de tu Partido), y tratas de convencerlos de apoyarte. Tus probabilidades de que te hagan caso no son muchas (recuerda ellos tienen la mayoría). B) Haces mutis y tratas de minimizar el hecho ante la opinión pública, argumentando que como legisladores están en su derecho. Con ellos, evitas colocar en la agenda de los medios de comunicación que tu Partido está en crisis y dividido, pero corres el riesgo de debilitar tu posición de poder al interior de tu Partido, como falto de liderazgo y capacidad de persuasión. C) Confrontas a tu oposición interna, cuestionas su voluntad de no hacer a un lado intereses particulares de partido a favor de una alianza para el bien del País, puedes incluso cuestionar que algunos errores del gobierno anterior (tu adversario real es el ex Presidente) afectaron el desempeño electoral del Partido en la última elección federal, y en el extremo, haces uso de tus facultades y remueves al líder senatorial. En esta opción puedes ganar puntos en cuanto al fortalecimiento de tu liderazgo; sin embargo, pones como tema de agenda pública la crisis de tu Partido, lo cual afecta su imagen y la de tu Presidencia, y te arriesgas a que los Senadores del grupo opositor veten y no colaboren con el nuevo líder parlamentario (no puedes olvidar que ellos tienen la mayoría). 

Elección: Eliges la opción C), pero no en su estado puro. Has optado por la elección más arriesgada, al destituir al líder parlamentario, pues como sabes no tienes la mayoría, y además, lo gritas a los cuatro vientos que lo haces en ejercicio de tus atribuciones, por que el Senador en cuestión está en rebeldía y debe haber unidad entre lo que dice el Comité Ejecutivo y sus Grupos Parlamentarios; es decir, te fajaste los pantalones y lo bravuconeaste en medios. Sin embargo, al momento de nombrar al sustituto, en lugar de hacerlo en el mismo tenor, sin pedir permiso a nadie, finalmente es tu facultad; pides conciliar y el apoyo del grupo que golpeaste y exhibiste, sin un espacio de negociación previo; escoges como líder a un senador de muy, pero muy bajo perfil (que tiene problemas evidentes para hilar una frase sin soltar una grosería); y tampoco cuestionas al grupo ni a su líder real sobre su responsabilidad en la crisis del Partido. 

Resultado: Quedas como un bobo y exhibido con tu minoría de senadores; en los medios fue no sólo el principal tema de agenda pública, sino de trending topics; los senadores opositores no sólo les diste la oportunidad de desairarte, sino que tuvieron los mejores espacios en medios para criticar tu liderazgo, hacerte responsable de esta crisis, cuestionar tu estrategia y decir que el Partido ha claudicado a su papel de oposición. 

La coyuntura política de la remoción del líder de la fracción parlamentaria del PAN en el Senado, sintetiza de alguna manera la disputa política al interior del partido, en un contexto de crisis, posterior a la derrota en la elección presidencial de 2012. También muestra a un Partido con un liderazgo débil en su Presidencia, sin un rumbo estratégico claro para reencausarlo a una mejor perspectiva político-electoral; con un grupo político predominante, con amplias redes políticas, encabezado por el ex Presidente Felipe Calderón. 

Paradójicamente, los fallos o déficits de la administración calderonista representan un pasivo importante en esta crisis del Partido; pues dificulta la construcción de un discurso político creíble, tendiente a convencer al ciudadano de que Acción Nacional es una opción de gobierno democrático y eficaz. Sin embargo, probablemente, el origen de este problema de credibilidad no se circunscribe solamente a la presidencia de Calderón, sino a los doce años de gobiernos panistas. 

Las elecciones presidenciales de 2006 debieron haber sido una llamada de atención para el Partido, de tomarlas como una segunda oportunidad de retomar el rumbo, pues estuvieron cerca de perder ante la izquierda, y ganaron en medio de una crisis política y de cuestionamientos a su victoria. 

El argumento de que esta crisis del Partido se debe, en gran medida, a su desempeño en la Presidencia, parte de que Acción Nacional no entendió la relevancia y significado histórico de su victoria en el año 2000, pues se erigía como el primer gobierno de transición democrática, de alternancia en el poder después de más de 70 años de régimen priísta. Ello, evidentemente, implicaba la construcción de una agenda de cambio, con políticas y estrategias propias de un gobierno democrático; como el combate a la corrupción, el establecimiento de un estado de derecho que limitara los abusos de poder, el respeto a los derechos humanos, entre otros. Todo aquello que habían cuestionado como oposición. 

Por el contrario, en lugar de comprometerse con una agenda con estas características, los saldos negativos de la gestión del Gobierno de Calderón fueron la construcción de redes de corrupción; relaciones políticas abiertamente de complicidades y debilidad política (como fue con Elba Esther); un verdadero desastre y retrocesos muy graves en materia de derechos humanos (basta ver el último informe de Human Right Wacth); el uso faccioso y político de la administración de justicia; una desgastante y muy costosa guerra en contra del crimen organizado; la insensibilidad e incapacidad política para atender a las víctimas de esta guerra o a las derivadas de un hecho tan desdeñable como la Guardería ABC. 

Por ello, no es de extrañar que en 2012 la intención del elector, su mandato en las urnas, fue no refrendar la confianza al gobierno panistas, de castigar su gestión. En ese proceso electoral ni siquiera fueron una opción competitiva. 

Si los saldos negativos o pasivos del Gobierno Calderonista explican en parte la debacle del partido, la pregunta sería ¿cómo el grupo político del ex presidente Calderón es tan fuerte en el Partido? 

Durante los años ochentas y noventas, en el contexto de las disputas entre panistas históricos y neopanistas, los primeros acuñaron la frase ganar el poder sin perder el Partido, que se repitió de manera constante durante el sexenio de Vicente Fox. En esencia, significaba que el Partido no debía separarse de sus principios ni doctrina, en pos de ganar elecciones, que no se podía caer en la lógica pragmática de ganar a cualquier costo. Felipe Calderón, al llegar a la Presidencia, parecía tener su propia interpretación, a partir de una lógica de poder y de control político de su Partido desde el Gobierno. 

A diferencia de Vicente Fox, Calderón es un hombre de partido, un panista de cepa, de origen familiar, su carrera política y liderazgo se habían desarrollado en Acción Nación. Este conocimiento del Partido y su vida política, le permitieron  ganar la candidatura a la Presidencia, en condiciones no muy favorables frente al candidato del entonces Presidente Fox, Santiago Creel. 

Con el poder propio de la Presidencia tuvo los incentivos económicos y políticos para ampliar y fortalecer sus redes de poder. También tuvo como estrategia formar un grupo político fuerte, solido, compacto y leal, con políticos muy jóvenes. 

En el Partido no tuvo pudor para imponer su línea estratégica y a políticos afines a él, siendo implacable con sus adversarios (como Manuel Espino). Esto rompió equilibrios internos, creo conflictos al imponer liderazgos o candidaturas, en condiciones obviamente de inequidad (como fue la sobrina de su esposa, Mariana Gómez del Campo en el DF o a su hermana Luz María Calderón a la Gubernatura de Michoacán). Evidentemente, en esas condiciones creó una red de apoyos que hoy en día prevalecen en el Partido, en el Congreso, y sobre todo en el Senado, en donde cuenta con una mayoría incondicional de 24 senadores de 38. 

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En ese contexto, en Acción Nacional no se han generado liderazgos lo suficientemente sólidos que puedan ser un contrapeso. El liderazgo del Presidente del CEN, Gustavo Madero se ve vulnerable, inmerso en una estrategia muy arriesgada como es el Pacto por México. Si el Partido no tiene buenos resultados en las próximas elecciones locales, su liderazgo y su presidencia podrán debilitarse aún más; aunque las derrotas no necesariamente sean producto de estas estrategias, sino de una inercia propia de la crisis de 2012 o a factores locales, los adversarios de Madero (heridos por la destitución de Cordero) tratarán de asignarle los costos. 

El PAN por su tradición de oposición leal al Gobierno, no tendría tanto problema en establecer este tipo de estrategias de cooperación, como sí ha sucedido siempre con la Izquierda perredista; sin embargo, para el grupo de Calderón en el contexto actual no es aceptable por las siguientes razones: 1) Durante los Gobiernos panistas la cooperación priísta no fue generosa y muchas veces tuvieron que entrar en negociaciones muy costosas para el PAN. 2) Los calderonistas dolidos aún por la derrota de 2012, tiene que aguantar que el PRI exhiba sus errores de gobierno, mientras el CEN de su Partido está firmando un Pacto de cooperación. 3) También hay el reclamo de que en este Pacto, en términos de opinión pública y ganancias electorales, el único ganador sea el PRI y no la oposición. 

Finalmente, el reto del PAN se circunscribe en lograr una recomposición más equilibrada en la correlación de fuerzas políticas; que les permita de una manera más sólida reconstruir su discurso, elaborar estrategias más eficaces y creíbles para convencer al ciudadano de que son una opción política viables y una oposición con autoridad moral. Pero para lograr resolver estos dilemas, antes tiene que partir de por qué perdieron 2012 y por qué hoy están en crisis; sobre todo, por qué el Ciudadano sí tiene muy claro por qué no votó por ellos, y de lo contrario, los únicos que se estarían engañando sería el propio PAN. 

Twitter del autor: @salvadormontero

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Los distintos crímenes causan diferentes impactos en la percepción colectiva, aquí los actos ilícitos que los mexicanos consideran más nocivos.

 

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Durante el sexenio del ex presidente Felipe Calderón (2006-2012) y tras su estrategia contra el narcotráfico- basada en la captura de cabecillas de estas organizaciones antes que en el perfeccionamiento del aparato judicial-, se incrementaron en un 250% los secuestros, aumentaron 94% las extorsiones y los homicidios un 65%. 

El Centro de Investigaciones para el Desarrollo A.C (CIDAC), es una organización social, que mediante la participación de investigadores reconocidos, realiza estudios y recomendaciones al gobierno mexicano para la solución de problemas. Este año la A.C publicó un diagnóstico sobre los 8 delitos más impactantes para los mexicanos. 

Actualmente, la totalidad de los delitos denunciados en nuestro país debe pasar por los Ministerios Públicos, los cuales suprimen la priorización para su atención. Es igual en importancia presupuestaria la investigación sobre el robo de un celular, que el de un secuestro según este estudio. Además, el Código Penal de los estados no está unificado, por lo que hay lugares en donde es más penado robar un objeto, que consumar una violación.

El CIDAC considera que el gobierno debe priorizar los ilícitos, y a pesar de que derivado de la estrategia de Felipe Calderón el sistema de justicia se encuentra saturado, este estudio intenta aportar estadísticas sobre la percepción ciudadana, para que sean tomadas en cuenta.

Los delitos más graves para los mexicanos:

  1. Secuestro.
  2. Homicidio
  3. Lesión dolosa con arma blanca
  4. Extorsión
  5. Robo sin dolencia transeúnte
  6. Robo con violencia transeúnte
  7. Robo con violencia vehículo
  8. Robo sin violencia vehículo

 Los estados más afectados por la ejecución de delitos en el 2012 fueron:

  1. Guerrero
  2. Tamaulipas
  3. Morelos
  4. Michoacán
  5. Durango
  6. Chihuahua
  7. Nayarit
  8. Querétaro 

En México por cada cien delitos, solo uno recibe castigo. De 2010 a 2012 hubo un incremento de 8 a 41 secuestros, y de 22 a 30 homicidios por cada cien mil habitantes. No todas las noticias son negativas, parte del proyecto de justicia del gobierno actual de Enrique Peña Nieto es la unificación del Código Penal en todos los estados, lo que significaría penas iguales para la totalidad de los delitos. Aunado a lo anterior, en tres años concluirá la implementación del nuevo Sistema Penal Acusatorio, el cual contempla la ejecución de juicios orales que harían menos burocrática y más pragmática la impartición de justicia. Lo anterior no representa una garantía, pero podría significar un avance para, por fin, acceder a un sistema penal más eficiente.

Twitter del autor: @anapauladelatd