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El panorama actual de la izquierda mexicana, sumida en el yermo político-electoral, llama a repensar su situación.

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La derrota de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones pasadas de 2012, fue un golpe demoledor al espíritu de lucha de los capitalinos que depositaron su esperanza en una candidatura de izquierda. Una muestra de ello, es el nulo apoyo que ha recibido el movimiento de los maestros contra la reforma educativa.

Los sectores progresistas de la capital no se han recuperado de la depresión que les produjo, no sólo el triunfo de Peña Nieto, sino la forma como ganó. Un factor que ha contribuido a incrementar ese estado de ánimo depresivo, ha sido la posición que ha asumido el PRD de franco colaboracionismo con el gobierno, en el marco del Pacto por México.

Después de la represión desatada el 1 de diciembre del año pasado, se generó temor entre la población ante la clara decisión del nuevo gobierno, tristemente secundada por el gobierno del D.F. de amenazar y judicializar la protesta social. Esta situación que combina: desmoralización con pasividad, propicia que el proyecto de la derecha se vaya imponiendo para beneficiar a la oligarquía, a través de reformas concertadas en el seno del Pacto por México.

Algo que se perdió de vista en el fragor de la campaña, fue que, ganara el PRI o el PAN, la suma de sus votos, 19 millones del PRI más 10 millones del PAN, más 3 millones de los verdes y 1 millón del PANAL, dan como resultado una aplastante mayoría a la derecha electoralmente. En estos días estamos presenciando cómo opera esta mayoría, que para el colmo cuenta ominosamente con el apoyo oportunista del PRD, (el Partido de la Decepción Democrática) aprobando a todo vapor reformas a la Ley Laboral, a las Telecomunicaciones, a la Educación y las inminentes de los sectores fiscal y energético.

La fuerza electoral de la derecha en México es una realidad ineludible que debe ser analizada por la izquierda independiente. Si López Obrador hubiera ganado las elecciones, en este momento tendría el Congreso de la Unión en contra, con grandes dificultades para sacar su proyecto y seguramente con una crisis política de los mil diablos.

¿Qué es lo que la derecha ofrece a los electores para que voten mayoritariamente por los partidos que la representan?

Ya se sabe que las elecciones en este país, suelen ser una competencia a billetazo limpio. Pero además de la compra venta del voto, existe un sustrato ideológico que compite en el terreno de las ideas para convencer políticamente al elector. Pareciera ser que en ese terreno la derecha gana las preferencias de los ciudadanos. Aquí entran en ese juego los medios de comunicación. Sí, Televisa ayudó al triunfo de Peña Nieto, pero principalmente jugó a favor del triunfo ideológico de la derecha para vender el proyecto económico de la oligarquía, de la que forma parte.

A la izquierda le urge repensar su situación política para salir de la crisis que la mantiene hundida y deprimida. Construir autocríticamente una alternativa para los de abajo, una propuesta para defenderse de la continuidad salvaje del proyecto neoliberal capitalista que impone la derecha en este triste .

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Keith Alexander, director del NSA, modeló su cuarto de guerra a partir del Enterprise de Star Trek

Política

Por: pijamasurf - 06/02/2013

El general Keithn Alexander, líder del proyecto de espionaje más grande de la historia, construyó un cuarto de guerra para hacer cabildeo con legsiladores siguiendo el de Star Trek, borrando una vez las tenues líneas entre la realidad y la ficción

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El general Keithn Alexander, posiblemente el hombre más poderoso del mundo (ciertamente el que más información tiene disponible), parece estar jugando un juego de poder que borra las fronteras entre la ficción y la realidad, materializando en más de una forma ideas que pertenecían a la ciencia ficción. 

Según revela un nuevo artículo de Foreign Policy, una de las formas en las que Alexander logró convencer a los legisladores para lanzar su masivo sistema de vigilancia digital PRISM, y para obtener fondos para igualmente masivos centros de espionaje, fue "hacerlos sentir que eran Jean-Luc Picard, capitán de la naves espacial USS Enterprise de la serie "Star Trek: Next Generation".

Cuando estaba manejando la Inteligencia del Ejército y los Comandos de Seguridad, Alexander llevó a muchos de sus futuros aliados a Fort Velvoir para un tour de su centro de operaciones, un complejo llamado Information Domination Center. Había sido diseñado por un diseñador de escenarios de Hollywood mimetizando el puente de la nave Enterprise de Star Trek, con todo y paneles, estaciones de computo,  un monitor de TV gigante en la pared central y puertas que hacían un sonido espacial cando se abrían o cerraban. Los legisladores y otros importantes oficiales tomaban turnos sentándose en la silla de cuero del "capitán"  en el centro de la habitación y veían a Alexander, un amante del cine de ciencia-ficción, mostrarles sus herramientas de data en la pantalla... "Todos querían sentarse en la pantalla al menos una vez y fingir que eran Jean Luc Picard", dijo un oficial retirado.

Sin duda Alexander estaba consciente de la inportancia de la forma en la que se presentan las cosas y de la influencia que el cine tiene en la mente de las personas. Así invitaba a la élite militar y legislativa de Washington a un power trip cósmico al vórtice de la data, haciéndolos sentir que eran parte de algo más grande, de una empresa épica. Al mismo tiempo hacía realidad otra historia de ciencia ficción, la distopia por antonomasia, 1984, la historia de Big Brother.

Anteriormente, en este artículo, analizamos la posibilidad de que Keith Alexander sea el hombre más poderoso del mundo, con el juguete más poderoso de la historia, el nuevo J. Edgar Hoover, en búsqueda de una especie de holodeck panóptico en el que pueda ver todo el mundo en tiempo real.

[PBS]