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Los errores pueden ser pulsos evolutivos; un error del cual se aprende, deja de serlo y puede transformarse no solo en un gran acierto, sino en nuestro principal motor creativo.

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La Real Academia de la Lengua Española define el termino error como una "acción desacertada o equivocada", descripción que coincide con la concepción popular que existe sobre esta palabra. Pero, qué pasa con la premisa que advierte "nada permanece más que el cambio", quiero decir, si tomamos en cuenta que todo esta ineludiblemente 'condenado' a la transformación, entonces lo que hoy aparenta ser un error mañana podría vestirse con el atuendo de un gran acierto. Y esta es solo una de las premisas fundamentales que nos pueden llevar a valorar los errores como piedras preciosas con las que tropezamos a lo largo de nuestro camino. 

Además de la relatividad de nuestro criterio para determinar si algo representa un error o, por el contrario, un acierto –la cual se debe en buena medida a nuestra lineal prisión frente al tiempo y el espacio–, otra premisa a favor de equivocarnos podría resumirse en un término tan complejo, como cotidiano: el aprendizaje. "Comete nuevos errores. Comete gloriosos, espectaculares errores. Ten equivocaciones que nadie jamás haya tenido" recomienda el escritor británico Neil Gaiman, en su libro "Make Good Art", a los jóvenes literatos. 

De algún modo el errar implica, en primera instancia, la búsqueda activa de llevar  algo a cabo. Además, sugiere que el 'errante' ha tenido las agallas suficientes para tomar riesgos, para romper con el guión de vida o obra que le fue asignado, y para tal vez buscar nuevas respuestas a viejas interrogantes. "Si estás cometiendo errores, entonces estás haciendo cosas nuevas, probando, aprendiendo, viviendo, empujándote a ti mismo, transformándote y transformando tu mundo. Estás haciendo cosas que jamás habías hecho y, aún más importante, estás haciendo algo." agrega Gaiman.  

Si tomamos en cuenta que el tomar decisiones es quizá el acto que mayor repercusión tiene, a nivel práctico, en nuestras vidas, y que cuando decidimos lo hacemos, consciente o inconscientemente, apoyados en un marco referencial –el cual se construye a partir de la experiencia individual, la transmisión colectiva, y los patrones propios de nuestro entorno sociocultural–, entonces damos con otra apasionante virtud de los errores: su naturaleza informativa. Con lo anterior me refiero a que un error nos aporta por lo menos tanta información útil, y en lo personal creo que aún más, que los aciertos. Los errores imprimen valiosa data en nuestra cartografía existencial, la misma que utilizamos para guiarnos a través de nuestra vida. 

Por otro lado, y sin la intención de devaluar los aciertos, creo que al menos en un plano creativo, el error aporta mayor empuje a nuestros procesos que el propio acierto. De alguna manera el equivocarte resulta mucho más intrigante que el acertar. Al comprender que hemos cometido un error, nos sentimos retados a entender por que fue así, y de qué otras maneras podríamos conducirnos para evitar ese destino provisional. En pocas palabras, los errores podrían ser el mayor capital del motor creativo que apela a sofisticadas habilidades de nuestra mente, y les invita a entrar en acción.  

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El ensayista y teórico estadounidense, Dorian Sagan, atribuye al error el desdoblamiento esencial de la filosofía: "La historia de la filosofía es, en buena medida, la historia de personas muy inteligentes cometiendo errores muy tentadores". El genial David Lynch es otro de los grandes 'defensores' del error, y continuamente ha defendido el papel protagónico de las equivocaciones y los accidentes dentro de sus procesos creativos. "Tan natural como caerte de un árbol. Simplemente emergerá. Y se cometen muchos errores, y ocurren muchos accidentes, pero estos se convierten en los descubrimientos que suceden durante el camino. Es simplemente mágico". 

Quiero aclarar que esta especie de oda al error no intenta promover una línea de optimismo radical ni mucho menos. Cuando te equivocas, te equivocas. pero también creo que un error solo mantiene su esencia 'errónea' si aquel que incurrió en él, no aprende la lección. De hecho uno de los principales diferenciadores del ser humano es, precisamente, nuestra habilidad para recordar conclusiones anteriores, reflexionar y aprender de ellas, y aprovecharlas como ingredientes fundamentales para nuestros futuros razonamientos. En este sentido, como advierte Daniel C. Dennet, autor del libro  Intuition Pumps And Other Tools for Thinking, "la clave para cometer buenos errores es no ocultarlos, especialmente no ocultártelos a ti mismo". 

Aprender de tus errores implica un proceso arduo que involucra, entre otros elementos, la conciencia, el análisis, la auto-crítica, y la humildad. Pero si en verdad fuimos capaces de vivir este proceso en torno a una equivocación, entonces sucede algo maravilloso: transmutamos el error, mediante un proceso que recuerda la purificación alquímica, en un acierto. Y por eso mencionaba al principio de este texto el factor linealidad, pues en realidad ese modelo de relación con el tiempo y el espacio generalmente no permite una perspectiva cenital de las cosas, y lo que hoy calificaríamos como una monumental equivocación, mañana podría, tras habernos nutrido del aprendizaje que nos ofrece, constituirse en el más estimulante de nuestro aciertos –solo recordemos que esta transición no sucede 'mágicamente', en realidad demanda un trabajo genuino de nuestra parte. 

Si los argumentos expuestos en estas líneas a favor del equivocarte no te convencen del todo, al menos espero coincidir contigo en una premisa final: el resultado de este instante, de aquello que eres ahora, justo en este momento, es el fiel resultado de la suma de todas tus acciones y decisiones, erróneas o acertadas, y en ese sentido los errores no dejan de ser maravillosos: lo que hoy eres se debe tanto a tus errores como a tus aciertos, por igual. Así que celebremos el camino andado. 

 Twitter del autor: @paradoxeparadis  

 

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Encuentran antiguo promontorio donde los chamanes convocaban la lluvia en África

Por: pijamasurf - 06/02/2013

Los ritos de fecundidad eran la columna vertebral de la antigua magia, por lo que el descubrimiento de este promontorio en la cima de una llanura podría ayudarnos a entender mejor los rituales asociados a la fertilidad y la lluvia en las culturas nómadas.

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Un sitio conocido como Ratho Kroonkop en una zona semiárida entre Botswana y Zimbabwe ha dado a algunos antropólogos pistas sobre los ritos de lluvia llevados a cabo por las tribus nómadas que recorrieron el continente negro hace miles de años. El lugar se encuentra en la punta de una pequeña montaña, a 300 metros sobre el nivel de la llanura, y alberga en la cima dos "tanques de roca", depresiones en la superficie a los que la lluvia le ha dado forma durante cientos de años. Los científicos encontraron en uno de estos tanques más de 30 mil piezas de restos animales utilizados por los chamanes en épocas antiguas para convocar a la lluvia; entre los restos se han encontrado rinocerontes, cebras e incluso jirafas.

El descubrimiento fue obra de Simone Brunton y su equipo de la Universidad de Cape Town, en Sudáfrica, mientras investigaban las pinturas rupestres en una cueva al ras de la llanura. Brunton afirma que  el sitio de los rituales sólo era accesible a los chamanes de la tribu San, un grupo de cazadores-recolectores del sur de África, quienes eran "contratados" por los granjeros para atraer la lluvia mediante sacrificios de animales, especialmente de aquellos con mucha grasa, como los muslos de los rinocerontes --un sacrificio similar al de los griegos del periodo descrito por Homero en la Ilíada, quienes regalaban a los dioses olímpicos sacrificios de grasa de res en los holocaustos.

 Datar correctamente el lugar ha sido difícil, pues hoy en día en el lugar se encuentra un enorme nido de termitas, las cuales pudieron haber movido algunos de los restos animales durante los años. Las investigadoras también afirman que es posible que Ratho Kroonkop fuera utilizado para controlar la lluvia incluso antes de que otras tribus hicieran sacrificios de animales en la punta gracias a la forma natural del lugar. Mayores investigaciones están llevándose a cabo.

[Live Science]