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Día Internacional de Internet: una invitación a reflexionar sobre el impacto de la Red en nuestra vida

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 05/17/2013

Este 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la Sociedad de la Información, identificado como Día Mundial de Internet, una fecha para alegrarnos por los beneficios invaluables de la red pero también para reflexionar sobre el lado oscuro de esta desmesurada fuente de data.

dia_mundial_internetHacia finales del siglo XX diversos teóricos sociales contribuyeron en la formación del concepto “sociedad de la información” con el cual buscaron caracterizar dicha época y, en especial, las relaciones fomentadas por algo que entonces se consideró característico, inédito, de ese momento del mundo: la mucha información de la cual, ahora, disponía el hombre común, en cantidades como hasta entonces no se había visto, gracias por supuesto al desarrollo meteórico de las telecomunicaciones en la segunda mitad de dicho siglo. Los medios masivos de comunicación había hecho ya su parte, pero sin duda la irrupción de Internet en la vida cotidiana de las sociedades vino a revolucionar la manera en que se había considerado la información, otorgando al individuo y a la comunidad una capacidad de acceso única en la historia de la civilización humana, con consecuencias y efectos que aún ahora no terminan de configurarse.

Como homenaje a este suceso capital de la historia contemporánea, la Organización de las Naciones Unidas fijó el 17 de mayo como Día Mundial de la Sociedad de la Información. Sin embargo, dado que esta guarda una relación simbiótica con la Red, en la práctica esta efémeride se conoce como Día Mundial de Internet.

Como muchas de estas fechas, el Día Mundial de Internet nos invita, sí, a congratularnos por esta invención genial, por los muchos beneficios reales y en potencia que se encuentran dispersos en la web: los cursos universitarios gratuitos en línea, o proyectos como UbuWeb, animado por el poeta estadounidense Kenneth Goldsmith que, por ejemplo, ponen a disposición de quien sea recursos casi invaluables de enriquecimiento cultural y personal; el entretenimiento de las cientos de películas que se pueden ver online; la posibilidad de conocer una misma noticia desde muchas perspectivas y formarse así una opinión marcada por la amplitud de horizontes, o el hecho de que Internet dio cabida a millones de personas en quienes la curiosidad más o menos insaciable y diversa, casi renacentista, es una suerte de faro existencial. En cierta forma, Internet se ha convertido en el sueño del humanismo e incluso podría decirse que lo ha sobrepasado, erigiéndose en esa biblioteca infinita que también imaginó Borges.

Pero sabemos también que otra de las formas del sueño es la pesadilla, y este podría ser el otro motivo de reflexión para este día, un acercamiento crítico hacia la omnipresencia que Internet tiene en nuestras vidas y también hacia el lado oscuro que alberga en sus intersticios. ¿Hasta qué punto la mucha información también es atrofiante para el juicio? ¿En qué medida, como sugirió este estudio, Internet también es un mecanismo que amplía las brechas ya existentes en la sociedad: culturales, económicas, sociales, lingüísticas y un nutrido etcétera, convirtiéndose así en factor de desigualdad que poco tiene de humanista? ¿Qué decir de la pornografía y otros contenidos condenables cuando involucran a personas que participan contra su voluntad en dichas actividades? Igualmente no olvidemos que el libre flujo de contenidos de la Red ha servido también para avivar esas fuerzas opuestas que buscan frenarlo, limitarlo y regularlo.

Se trata, en suma, de una fecha que, como Internet mismo, debemos tomar desde sus varias aristas, algo a lo que, parece que por fortuna, la Red ya nos tiene acostumbrados.

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Internet es uno de los desarrollos tecnológicos más importantes de la historia reciente, un recurso que ha moldeado nuestro presente, lo mismo en términos amplios que en lo cotidiano, fomentando muchas prácticas nuevas, modificando otras y quizá contribuyendo a desaparecer algunas más.

Sin embargo, no menos cierto es que esta es una realidad parcial, que si bien parece general por el alcance global de la Red, dista mucho de ser total. Según estadísticas recientes, actualmente son casi 5 mil millones de personas quienes no tienen acceso a Internet y poco más de 2 mil millones de personas que sí cuentan con este servicio, en otras palabras, la razón es casi de 2 a 1.

Para favorecer las condiciones para acabar con esta desigualdad, la empresa Google puso en marcha este fin de semana su proyecto Loon, “Lunático”, el cual consiste en el lanzamiento de miles de globos capaces de retransmitir una señal de Internet.

En términos técnicos los globos funcionar a partir de paneles solares que llevan consigo. Reciben una señal que se emite en estaciones distribuidas en tierra más o menos cada 100 km y a su vez la retransmiten a otros globos cercanos. Su área de cobertura es de 1250 km cuadrados y los accidentes del terreno no son obstáculo para esta. No poseen algún tipo de motor propio, por lo que se mueven con la fuerza y la dirección del viento.

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Asimismo, cabe mencionar que los globos se encuentran en la estratósfera, a 20 km de altura, en el llamado “espectro radioeléctrico no regulado”, por lo cual Google no requiere de permisos de gobiernos nacionales o de otro tipo para que estos circulen ni para la transmisión de la señal de Internet.

El primer ejemplar del proyecto Loon fue lanzado en Nueva Zelanda, país que se eligió tanto por sus aislamiento como por sus características geográfica y demográficas, pero se espera pronto poner más en el espacio áereo para cubrir regiones de Australia y Sudamérica (en particular Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina).

Con información de The Verge y Open Culture

Imágenes vía My Modern Met