*

X

Reformar o transformar la escuela y el papel de lo digital en México y América Latina: entrevista con Pablo Doberti

Por: Juan Manuel Ortega Riquelme - 03/05/2013

Pablo Doberti, de la organización UNO Internacional, habló con Pijama Surf sobre la necesidad de transformar la educación en América Latina pero de raíz, convirtiendo las escuelas en nodos de producción de conocimiento y no de mera reproducción.

Pablo Doberti, psicólogo argentino, es director de UNO Internacional, un proyecto de transformación de la escuela que Doberti define como “el primer modelo de gestión de la transformación de la escuela que hay en América Latina, estructurado e integral”. Doberti estuvo en México para participar en diferentes conferencias y Pijama Surf tuvo la oportunidad de entrevistarlo para conocer el diagnóstico que Uno Internacional hace de la escuela en esta región. El sistema UNO Internacional ha recibido el apoyo de la UNESCO y fondos del Banco Mundial para el desarrollo y la innovación.

En México el tema de la educación ha sido tratado con particular interés en las últimas semanas, resultado de las modificaciones constitucionales propuestas por el presidente Enrique Peña Nieto y aceptadas por el Congreso, en materia de evaluación de la calidad educativa. Sin embargo, y a pesar de que el tema de la reforma educativa esta en boga, para Doberti la discusión no debe de ser entorno a la reforma de la educación sino de su transformación.

¿Por qué la transformación de la escuela en América Latina? Doberti afirma que hay varios factores que vuelven esto fundamental para la escuela latinoamericana. Por un lado, la escuela, en su historia institucional en América Latina, hace demasiado tiempo que no ha tenido un cambio. En los últimos cien años casi todas las instituciones han cambiando menos la escuela. La escuela mantiene su estructura histórica y parece ser el “reducto social de la no transformación”. La escuela piensa que su función social es la conservación, incluso la conservación moral. El otro elemento que complementa el problema y que genera un gran estrés en las escuelas es la evaluación mundial PISA, la cual pone a toda América Latina en el mismo rango y con evaluaciones muy bajas.

"¿Por qué estamos tan hermanados con el fracaso?", se pregunta Doberti.

El diseño institucional de la escuela tiene un desfase estructural entre aquello que entendemos es educar y lo que PISA considera educar y solicita que sea la educación del siglo XXI. El paradigma escolar en América Latina apunta para un lado y PISA para el otro. Esto significa que aunque lo tratemos de mejorar, nunca llegaremos a los criterios definidos por PISA. En otras palabras no se trata de optimizar la escuela, sino de redefinirla.

Redefinir la escuela es lo que UNO ha ido construyendo a través de modelos alternativos. Bajo el principio de la conceptualización misma de la transformación, el modelo UNO se preguntó de qué manera hago que el profesor, la familia y el niño acompañen esa transformación. ¿Cómo cambiamos los patrones de conducta y manejamos la angustia de la escuela por el cambio? ¿Cómo cambio la auto-percepción de la escuela? El temor de la escuela al cambio genera una angustia institucional. Ese cambio tiene aspectos sociales, psicológicos e institucionales

¿Hacia dónde cambiamos? En primer lugar, dice Doberti, pasar del positivismo al constructivismo. Pasar de “una epistemología que supone la estructura del conocimiento y la verdad como una verdad establecida, fija e inmaculada y la escuela como un aparato más o menos eficiente de transmisión de ese sistema de saber” a un sistema constructivista que supone lo contrario: “la escuela como aparato productor de conocimiento [...], y no hay manera de asimilar conocimiento sin producirlo, es decir, apropiarse de él”. El conocimiento es una consecuencia. El niño esta ahí, en la escuela, para producir conocimiento, eso es aprendizaje. Pasar de la información a la formación.

La escuela no es un aparato eficiente para transmitir información. La institución debe de ser un aparato eficiente para gestionar la información: ordenarla, clasificarla, ponderarla y criticarla.

La docencia debe de pasar de la pasividad a la actividad. Hacer del niño alguien capaz de realizar acciones en la producción de conocimiento. El niño debe de crear, proponer, argumentar y decidir. El estudiante tiene que aprender a proponer, apropiarse, re-escribir, producir. Para Doberti es esencial sacar de la escuela el Tótem del saber. El docente juega aquí un papel esencial: no esta ahí para hablar, sino para incentivar la conversación.

El niño tiene que aprender a problematizar lo que tiene sentido dentro de su realidad o que toca a su realidad. El proceso de exploración es el proceso de resolución de un problema que le acusa. El arte de la enseñanza es guiar en la construcción del problema, pero generalmente los profesores no son formados para problematizar. Desarrollar competencias es pues una parte esencial de la educación.

Si bien en América Latina han existido intentos de transformación del sistema educativo (Montessori, Waldorf, Freire), la institución es muy inteligente en su resistencia. Cuando hay lineas inquietantes el sistema les da el carácter de experimental como un mecanismo o válvula de escape. No hemos salido de la lógica de que siempre “la innovación es experimental”. Esto ha ocurrido con lo digital. La escuela como está hoy construida no resiste el tránsito hacia lo digital. Pero ante esa amenaza la escuela se cierra. No niega rechazando, “niega encapsulando”, es decir, la escuela crea el laboratorio o el taller de computación pero no lo integra al proceso educativo.

Hoy en día se hace una pregunta retórica o neurótica: ¿Será útil lo digital para la escuela? Un absurdo, ya que esto es algo dado: está ahí. La institución cree gobernar un proceso que se ha desbordado, vive la ilusión que aún puede decidir cuándo se digitaliza su entorno, cuando en realidad lo digital esta ya por debajo de los escritorios del salón de clase.

La falta de la integración de lo digital en los colegios es un síntoma del fracaso de la educación y ahí interviene el sistema UNO. El sistema UNO crea conciencia (crea una crisis) de que una cosa no está completa en la escuela: lo digital. Para UNO lo digital es una especie de caballo de Troya y utiliza el iPad como este agente de transformación que se inserta en el salón de clase. Cuando el iPad llega al salón de clase y se enciende, ya no cumple la función del papel, es mucho más incisivo: el niño dialoga, interactúa con el iPad. A diferencia de la Televisión que pasivisa, el iPad activa.

Lo digital trae consigo dos ejes de transformación muy poderosos, uno el ético y otro el epistemológico. En lo ético transforma conductas, activa la creación, la discusión, la participación. En lo epistemológico, lo digital rompe con el monopolio de la verdad. Es el fin del acervo fijo del saber y con ello el maestro deja de tener el monopolio del saber. El conocimiento se consume y se produce en el salón de clase.

En este enlace, el sitio de UNO Internacional.

Twitter del entrevistador: @juanmortega 

Te podría interesar:
En la segunda parte de este recorrido por los caminos negativos de la espiritualidad exploramos la muerte chamánica (o simbólica) como una herramienta imprescindible para la transformación de la psique individual.

odin-crows

En la primera parte de esta exploración por los caminos negativos de la espiritualidad  --o por aquello inevitable que debe de enfrentar el ser humano que busca verdaderamente integrar su conciencia, más allá del confort, la moral y el placer-- nos enfocamos en la sombra. La sombra es aquella parte de nuestra psique individual y colectiva que reprimimos, bloqueamos o negamos, principalmente porque presenta un conflicto con nuestro ego y la asociamos con conductas y arquetipos indeseables --por lo cual preferimos ocultarla. Pero ocultar está parte esencial de nuestra naturaleza no resuelve el problema, de la misma manera que arrojar las cosas que hemos tirado en nuestra habitación al armario no las ordena, sólo hace que no las percibamos. Continuamos así con numerosos aspectos de nuestra mente y de nuestro pasado que no queremos presenciar, pensando que de esta forma no nos afectan, apenas notando que nos movemos en círculos (la mente es el laberinto del cual están hechos los laberintos).

La relación entre la sombra y la muerte es intrínseca, metafórica y psicológicamente, en su evocación de la oscuridad, la abstracción y lo desconocido. La muerte es aquello que nos acompaña siempre, de lo cual no podemos librarnos, como nuestra sombra misma --la cual sólo desaparece en la más completa oscuridad, en la que nos podríamos fusionar con la totalidad como en un mar nocturno y silencioso. Al igual que la sombra, generalmente reprimimos la muerte, la llevamos a los linderos subterráneos de la tierra y de nuestra psique. En la historia del individuo se repite la historia de la humanidad. El mundo actual busca alejar la mirada de la muerte: ocurre velada tras los muros de las fábricas y los mataderos, en habitaciones inaccesibles y luego es encasquetada como un misterio impalpable, como un hito extraordinario e incomprensible. ”En cualquier caso se da muerte a lo sagrado porque aterroriza: su perenne contagio  hace imposible  la vida. La única posibilidad restante, la invención moderna: lo sagrado no se ve” , escribe Roberto Calasso en La Ruina de Kasch.

"La muerte es el desprenderse de todo lo que no eres tú. El secreto de la vida es "morir antes de que mueras" --y descubrir que no existe la muerte", dice Erkhart Tolle, uno de los populares maestros de la espiritualidad new age que prospera. Más allá de que podamos tener sentimientos encontrados con esta espiritualidad predigerida, la frase es una síntesis notable de una corriente ancestral de sabiduría mística. Nuestras relaciones, nuestro contacto con los sucesos de nuestra vida están marcados por aquello que llevamos con nosotros, esa bolsa de piedras de pensamientos y emociones --traumas incógnitos-- que manifiesta el pasado como un peso. Todos queremos vivir en el fulgor del instante con una fluidez y una espontaneidad que nos permita sentir la realidad (y la unidad) sin filtros, aspirando a ver aquello que es, y posiblemente embarcar hacia nuevas aventuras de conciencia. Pero para hacer esto debemos de reconocer que cargamos con los muertos, en estados inconclusos, y que debemos asimilarlos y ayudarlos a morir.

En las tradiciones chamánicas existe una clara conciencia de que el acceso a lo sagrado es zanjeado por la muerte. Aquellos elegidos para oficiar como guías de una comunidad, para sanar y para establecer puentes entre los seres humanos y la divinidad, son aquellos que tienen la facilidad o la ardua disposición para comunicarse con los muertos --o los ancestros. El mítico viaje al inframundo, común a tantas culturas, puede verse también como una especie de constelación familiar o proceso psicoterapéutico en el que el emisario de una nueva generación se enfrenta a sus ancestros --las raíces de sangre, enfermedades, e improntas culturales y genéticas-- y redime antiguas cuitas para poder así internarse en el camino de su propio espíritu. Esta es la misma idea que Carl Jung nomina individuación. Jason Horsley en su ensayo sobre literatura y chamanismo, lo describe con lucidez:

En cierto sentido la lealtad del chamán no es con el mundo de los vivos sino con el mundo de la muerte. Como lo describió Paul Bowles, «es simplemente una máquina para la transmisión de ideas. En realidad él no existe —es el cero, un espacio vacío. Un espía enviado por las fuerzas de la muerte. Su objetivo principal es cruzar información a través de la frontera, de regreso a la muerte». La razón por la cual los chamanes aparentan ser leales a la muerte para la mente grupal es que, desde el punto de vista chamánico, solo hay vida después de la muerte, esto es, solo una vez  que la individuación completa ha permitido cortar todos nuestros vínculos con la mente grupal podemos empezar a vivir de verdad.

Esta es la máxima paradoja de nuestra existencia terrenal: que la individualidad es una ilusión que solo la verdadera individuación puede despejar y solo al morir para el ego podemos empezar a vivir como nuestro propio ser.

El chamanismo establece una simbolización de la muerte como recurso para acceder a lo sagrado, construyendo un teatro mágico en donde interactuar con los espíritus ancestrales y a través del cual auscultar una realidad invisible. Podríamos hablar de que el chamanismo, con sus ayunos, ingesta de plantas psicoactivas y demás técnicas, consiste básicamente en lograr fingir o simular su muerte de tal manera que sea experimentada como verdadera (un ejemplo es la ayahusca, o liana de la muerte, que neuroquímicamente, en su secreción de DMT, parece emular la muerte). Es verdadera al menos en tanto a que el resultado de la experiencia permite transformar la vida, incorporar lecciones  y aplicar conocimientos de manera práctica (llevar las joyas del inframundo a la superficie mundanal). "Habiendo muerto, aunque sea en una alucinación, uno no puede seguir viviendo de la misma forma”, dice Erik Davis. 

Este teatro extático que construye el chamanismo es una representación de lo hecho por los dioses en eras anteriores. Odín, de todos los dioses nórdicos, fue el que recibió el destino de la muerte --pero esa muerte fue lo que le dio su poder singular (Osiris y Cristo, al igual, son diferenciados por su muerte rediviva). En el poema épico Havamal, Odín, narra su sacrificio colgando del árbol Iggdrassil (el árbol que encarna el axis mundi, la escalera que conecta que los mundos).

Colgue de aquel árbol ventoso nueve días y nueve noches, herido por una lanza, ofrecida a Odín, mi ser a mi propio ser dado, alto en ese Árbol del que nadie había oído cuyas raíces se elevan al cielo. Nadie me refrescaba con agua o alimento, y miré hacia el abismo; clamando alcé las runas, y entonces caí...

La pregunta aquí es, ¿estamos dispuestos a morir, a dejar todas nuestras identificaciones, apegos y atavismos, a aniquilar el propio ego? En el caso de que no lo estemos, esta perenne búsqueda por transformarnos, por encontrarnos con la ansiada luz espiritual, no sólo será infructífera, nos llevará por un sendero de creciente confusión y engaño.

Continuará.... 

 Twitter del autor: @alepholo