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Noam Chomsky: ¿por qué las políticas intervencionistas de EU ya no son efectivas?

Política

Por: pijamasurf - 03/12/2013

Un extracto de las reflexiones que ha hecho Noam Chomsky acerca de las políticas intervencionistas de EU

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En Estados Unidos existe una creciente preocupación por la pérdida de poder de esta nación. Noam Chomsky en Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire explica por qué el imperio norteamericano teme acerca de su posición en el mundo actual.

Una de las etapas históricas más importantes para la consolidación del imperio estadounidense ocurrió al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando EU se encontraba en su punto más alto de poder, y cualquier nación que representara una competencia para este país se encontraba profundamente lastimada.

Actualmente, Estados Unidos mantiene las políticas intervencionistas que empleó después de la Segunda Guerra Mundial pero su capacidad de implentarlas ha disminuido.
En 1979 la economía tenía un orden tripolar, los centros económicos más importantes eran EU, Alemania y Japón. Pero actualmente los centros de poder se han multiplicado y esto complica la intervención de Estados Unidos en los asuntos internacionales, aunque claramente, no los detiene del todo.

Chomsky asegura que la paranoia de perder poder es propia de quienes tienen un complejo de superioridad, de las naciones que asumen que todo debe pertenecerles.
Como bien se sabe, la invasión a Irak no se debió al amor a la democracia sino al interés en el petróleo. Pese al conocimiento de esta situación, en Estados Unidos no se puede hacer una aseveración así, se supone que es una teoría conspiracionista.

Chomsky opina que la creencia en el derecho sobre los recursos de otras naciones es característica de la cultura estadounidense. Clinton afirmó que Estados Unidos tenía el derecho de ocupar fuerzas unilaterales para asegurar el acceso a los mercados, recursos energéticos y fuentes estratégicas, declaración tal vez mucho más radical que cualquier otra hecha por Bush, sin embargo, Clinton no tenía una actitud tan arrogante por lo que pasó inadvertido.

Hubo pocas personas en Estados Unidos que se cuestionaron el asesinato de Osama bin Laden, la mayoría del ala izquierda liberal. Mathew Yglesias, un reconocido comendador de izquierda, declaró en un artículo que este acto había sido increíblemente ingenuo. Parte central del sistema legal americano es la “presunción de la inocencia”, proceso en el que alguien es inocente hasta que se demuestre lo contrario, por lo que el asesinato de bin Laden es incongruente con esta parte sustancial del sistema legal de EU.

La preocupación que muestra Estados Unidos por otros países parece estar siempre motivada por un interés económico. Así lo demuestra que irónicamente, Gran Bretaña y Estados Unidos apoyen el islamismo radical fundamentalista --no el político-- como un recurso para bloquear al nacionalismo secular.

Arabia Saudita es el Estado fundamentalista más extremo y está expandiendo el islamismo radical hacia Pakistán a través del terror, pero al ser bastión de la política estadounidense y británica, estas dos naciones los han apoyado ante la amenaza que representa para ellos el nacionalismo secular de Gamal Abdel Nasser en Egipto y de Abd al-Karim Qasin en Irak. La única razón por la que están en contra del islam político es porque, de cierta manera, dota a los países de independencia.

Chomsky concluye que las políticas intervencionistas de Estados Unidos se justifican bajo la premisa de estabilizar a otros países, pero, dice Chomsky, para Estados Unidos “estabilizar” significa someter a los otros para que actúen de forma conveniente para el imperio norteamericano.

[Alter Net]

El panorama actual de la izquierda mexicana, sumida en el yermo político-electoral, llama a repensar su situación.

partidos-de-izquierda

La derrota de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones pasadas de 2012, fue un golpe demoledor al espíritu de lucha de los capitalinos que depositaron su esperanza en una candidatura de izquierda. Una muestra de ello, es el nulo apoyo que ha recibido el movimiento de los maestros contra la reforma educativa.

Los sectores progresistas de la capital no se han recuperado de la depresión que les produjo, no sólo el triunfo de Peña Nieto, sino la forma como ganó. Un factor que ha contribuido a incrementar ese estado de ánimo depresivo, ha sido la posición que ha asumido el PRD de franco colaboracionismo con el gobierno, en el marco del Pacto por México.

Después de la represión desatada el 1 de diciembre del año pasado, se generó temor entre la población ante la clara decisión del nuevo gobierno, tristemente secundada por el gobierno del D.F. de amenazar y judicializar la protesta social. Esta situación que combina: desmoralización con pasividad, propicia que el proyecto de la derecha se vaya imponiendo para beneficiar a la oligarquía, a través de reformas concertadas en el seno del Pacto por México.

Algo que se perdió de vista en el fragor de la campaña, fue que, ganara el PRI o el PAN, la suma de sus votos, 19 millones del PRI más 10 millones del PAN, más 3 millones de los verdes y 1 millón del PANAL, dan como resultado una aplastante mayoría a la derecha electoralmente. En estos días estamos presenciando cómo opera esta mayoría, que para el colmo cuenta ominosamente con el apoyo oportunista del PRD, (el Partido de la Decepción Democrática) aprobando a todo vapor reformas a la Ley Laboral, a las Telecomunicaciones, a la Educación y las inminentes de los sectores fiscal y energético.

La fuerza electoral de la derecha en México es una realidad ineludible que debe ser analizada por la izquierda independiente. Si López Obrador hubiera ganado las elecciones, en este momento tendría el Congreso de la Unión en contra, con grandes dificultades para sacar su proyecto y seguramente con una crisis política de los mil diablos.

¿Qué es lo que la derecha ofrece a los electores para que voten mayoritariamente por los partidos que la representan?

Ya se sabe que las elecciones en este país, suelen ser una competencia a billetazo limpio. Pero además de la compra venta del voto, existe un sustrato ideológico que compite en el terreno de las ideas para convencer políticamente al elector. Pareciera ser que en ese terreno la derecha gana las preferencias de los ciudadanos. Aquí entran en ese juego los medios de comunicación. Sí, Televisa ayudó al triunfo de Peña Nieto, pero principalmente jugó a favor del triunfo ideológico de la derecha para vender el proyecto económico de la oligarquía, de la que forma parte.

A la izquierda le urge repensar su situación política para salir de la crisis que la mantiene hundida y deprimida. Construir autocríticamente una alternativa para los de abajo, una propuesta para defenderse de la continuidad salvaje del proyecto neoliberal capitalista que impone la derecha en este triste .