*

X

MOGO: el algoritmo para analizar la actividad de las organizaciones criminales en México

Por: Juan Manuel Ortega Riquelme - 03/09/2013

MOGO es un algoritmo desarrollado por académicos de la Universidad de Harvard que utiliza la información de la web para analizar información relacionada a la operación del crimen organizado

Captura de pantalla 2013-03-08 a la(s) 12.25.37

 

Sin temor a equivocarme, la revolución digital no sólo es comparable a la revolución industrial del siglo XVIII, sino también a la transformación intelectual, social y política que generó la invención de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV, al permitir la generación masiva de información, su distribución y facilitar su  accesibilidad. 

La imprenta de Gutenberg logró quitar de las manos de unos pocos, generalmente la Iglesia, el monopolio del conocimiento y la “verdad” al hacer de la producción de libros y su lectura un proceso abierto. Hoy Internet nos ha dado la posibilidad a cada uno de nosotros de convertirnos en generadores de información y curadores de contenido en cualquier lugar,  en cualquier momento. Controlamos hoy, más que nunca, lo que leemos y lo que deseamos compartir. La frontera entre consumidor y productor se ha hecho porosa por lo que el empoderamiento del ciudadano que tiene acceso al Internet y las redes sociales es una realidad. 

Sin embargo, nuestro asombro ante la cada vez más sencilla tarea de informarnos y compartir información nos impide comprender en toda su magnitud otro efecto que ha generado el desarrollo de la tecnología digital, en particular la producción de datos, Big Data, y la vigilancia sobre nuestra vida en la web. 

El mundo on-line ha generado un modelo de colaboración y de generación explícita de contenido que también genera información, data, y que hace no mucho tiempo era imposible no sólo de producir, sino de clasifica y guardar. Hoy, lo digital nos permite generar una cantidad obscena de social data que van desde el reconocimiento del perfil socio-demográfico del usuario de Facebook y sus gustos como los intentos de producir pronósticos sobre el desarrollo de la influenza en el mundo, como lo ha hecho Google a través de Flu TrendsSe calcula que hoy en día se generan 2.5 quintillones de bytes de data, tanto que el 90% de la data que tiene el mundo archivada a lo largo de su historia ha sido creada en los últimos dos años.  

El uso de la tecnología digital, la navegación a través del uso de los buscadores en la web o bien la interactividad que tenemos al utilizar las redes sociales, la inocente o no tan inocente búsqueda en Google, el RT en Twitter o el taggeo de un foto en Facebook, genera información sobre intereses, preocupaciones, gustos, perfiles o localización de los usuarios. Es un hecho que quien pueda tener acceso a esa información puede comprender mucho de lo que ocurre en el mundo social y, por qué no, modificar patrones y predecir tendencias. Su buen o mal uso esta sujeto a otra discusión, sobre todo por la dificultad que implica saber a ciencia cierta, por mi parte, quién es el “Big Brother”. Si bien para muchos lectores esto es una obviedad preferiría no discutir sobre teorías de la conspiración.  

Como resultado de la capacidad de tomar el pulso al mundo a través de la data que se genera en internet, un estudio académico reciente realizado por una estudiante mexicana de ciencia política en la Universidad de Harvard, Viridiana Rios, y el profesor Michele Coscia, de la misma universidad, ha llamado la atención al desarrollar un algoritmo que analiza las búsquedas que se realizan en Google para monitorear la actividad y la forma en que actúa el crimen organizado en México.

El estudio How and where do criminals operate?: using Google to track Mexican drugtrafficking organizations pretende hacer lo que antes era complejo de comprender: las dinámicas territoriales del crimen organizado, modus operandi y logística, ante la dificultades que representaba la recolección de datos, su agregación y su análisis. 

Los autores generaron una herramienta: MOGO (Making Order using Google as an Oracle). MOGO es un algoritmo que utiliza la información de la web para analizar información relacionada a la operación del crimen organizado, en particular diarios en Internet y blogs, para identificar las estrategias del crimen organizado en México en las últimas dos décadas. 

Como plantean los creadores de MOGO, no sólo la ciudadanía o los periodistas utilizan la web para compartir información, el crimen organizado también utiliza la web para obtener información y diseminarla, utilizando blogs, periódicos, foros de discusión y otras herramientas que se encuentran en la web y que los buscadores como Google registran e indexan. De esa manera los investigadores de la Universidad de Harvard encuentran un mecanismo sencillo y barato de generación de información que puede servir para el combate al crimen organizado no sólo en México sino en el mundo. 

De hecho, para los autores, Internet no ha sido explotado como debería, una herramienta que permite obtener, administrar y filtrar una enorme cantidad de datos y que, el autor agregaría, puede servir más allá de la generación de estrategias de marketing para la compra y venta de productos en línea, sino como generador de data para el desarrollo. Un ejemplo de los beneficios de Internet como generador de datos para el análisis del crimen en la Ciudad de Nueva York del diario The New York Times y que, vemos con tristeza, no ha sido replicado en centros urbanos con altos niveles de criminalidad como la Ciudad de México o bien en estados como Nuevo León.

El documento presentado por los investigadores contiene información sobre 13 organizaciones criminales, conducta y operación, sus patrones de migración y estrategias.  De acuerdo con los resultados el crimen organizado en México actúa en 713 de 2,441 municipalidades. Hay grandes áreas dentro del país en donde no hay presencia del crimen organizado. La mayoría de las municipalidades en donde hay una fuerte presencia del crimen organizado son puertos de entrada a los Estados Unidos, grandes centros urbanos, áreas de cultivo y puertos de entrada a México. 

El estudio también permite comprender el desarrollo de los carteles, la velocidad y el nivel de su expansión. Para los autores, los grupos del crimen organizado en México se pueden categorizar en cuatro tipos: tradicionales, nuevos, competitivos y competitivos expansionistas. Las organizaciones tradicionales operan en municipalidades que controlan en promedio desde 1995. Las nuevas organizaciones han comenzado sus operaciones prácticamente desde 2007 y están en municipalidades que han sido abandonadas por otros grupos. Los carteles competitivos se encuentran en territorios  controlados por otras organizaciones. Y las organizaciones competitivas expansionistas operan en territorios que están bajo el control de otros carteles y exploran nuevos territorios, expandiendo su influencia. 

Como podemos ver, la generación de Big Data es sin duda una de las aportaciones más interesantes de esta era digital y son los capaces de programar y comprender el mundo del Big Data digital quienes conocerán nuestros movimiento dentro de la web para bien y para mal. La capacidad de la ciudadanía para hacerse presente, utilizar la información que arroja Internet para generar más y mejor contenido pero también para crear mecanismos para evaluar gobiernos o desarrollar herramientas para el desarrollo, la paz y la democracia es esencial. Este estudio muestra como la premisa de Douglas Rushkoff "Program or be programmed", "Programa o serás programado", se vuelve más real que nunca. 

Pijama Surf te presenta una versión dinámica del desarrollo de los principales cárteles de la droga en México a partir del estudio "Mapping areas of operation of Mexican Criminal Groups", mismo que incluimos después en formato PDF. 

 

Twitter del autor: @juanmortega

Te podría interesar:

¿La CIA pudo haber envenenado a Hugo Chávez y a otros dirigentes latinoamericanos?

Por: pijamasurf - 03/09/2013

Las teorías de la conspiración renacen con la muerte de Hugo Chávez y la posibilidad de que agencias de inteligencia atentaran contra su salud y la de otros líderes de estado. Aquí un recuento de dichas hipótesis.

chavez

Si algo hemos aprendido de las teorías de conspiración es que aunque parezcan descabelladas aún persiste un pequeño resabio de verdad que siembra dudas durante décadas en la cultura popular: es el caso de la reciente muerte del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien en diciembre pasado sembró la semilla de la duda al sugerir que la CIA podría estar inoculando cáncer en distintos líderes de estado latinoamericanos. Chávez declaró lo siguiente cuando Cristina Kirchner, presidenta de Argentina, fue diagnosticada con lo que en su momento se creyó cáncer:

"¿Sería extraño que hubieran desarrollado una extraña tecnología para inducir el cáncer y nadie lo sepa? ¿Y se descubra dentro de 50 años? No lo sé. Sólo dejo la reflexión. Pero esto es muy, muy extraño, que nos haya dado cáncer a [Fernando] Lugo en Paraguay, a Dilma Rousseff [presidenta de Brasil] cuando era candidata, después vengo yo y, pum, entrando en año electoral. A los pocos días, Lula [da Silva, entonces presidente de Brasil] y ahora Cristina [Kirchner]. Bueno, es un poco difícil de explicarlo."

Pero aunque no exista evidencia concreta de que la teoría de Chávez fuera cierta, un experto en los métodos de la CIA lo desmiente de un plumazo, pues a decir de Kel McClanahan, inocular cáncer “simplemente no sería efectivo.” El abogado especializado en asuntos de seguridad nacional agrega que “aunque algunos tipos de cáncer pueden ser inducidos intencionalmente, toman años en matarte. Si una agencia de inteligencia te quiere muerto, te quiere muerto ya, para que dejes de hacer lo que sea que estés haciendo para que tengan la necesidad de matarte.”

Sin embargo, hay que recordar que estamos hablando de la mayor agencia de inteligencia del mundo, y que la eficacia de sus métodos —desarrollados a través de años de prueba y error en todos los países del mundo— podrían ser más descabellados y efectivos de lo que podríamos saber; inteligencia, por otra parte, es una forma de creatividad, así que dando un repaso por los métodos más creativos para asesinar líderes de Estado en el pasado, podríamos abrir cierta brecha por donde la teoría de Chávez encontraría un nicho.

Los ridículos atentados para matar a Fidel Castro

En el 2007 la CIA liberó cientos de documentos que datan de la era de la Guerra Fría, entre los que destacaban los numerosos intentos (fallidos, evidentemente) para deshacerse del ex presidente cubano Fidel Castro. Tales atentados incluían habanos explosivos, pañuelos cargados de letales bacterias y un wetsuit envenenado (lo cuál hubiera emulado la mítica muerte de Heracles, envenenado por la túnica impregnada con la sangre del centauro Neso). El gobierno cubano de hecho se ofendió más cuando el videojuego Call of Duty: Black Ops permitía al jugador asesinar a un líder muy similar a Castro que por estos atentados fallidos.

La conspiración para envenenar al líder congolés Patrice Lumumba

En 2011 se dio a conocer un memo sumamente breve de la CIA en el cual se hacía alusión a un “proyecto que involucra el asesinato de Patrice Lumumba, entonces premier de la República del Congo. Según [nombre borrado], el veneno habría sido el vehículo.” Una comisión belga atribuyó después la muerte de Lumumba en 1961 a rivales locales que lo mantuvieron en cautiverio.

La misteriosa muerte de Rafael Trujillo, de República Dominicana

En un giro que el propio Mario Vargas Llosa sería incapaz de prever en su novela respecto al militar dominicano, La fiesta del chivo, el entonces presidente de República Dominicana, Rafael Trujillo, también habría sido blanco de una conspiración de la CIA. Según una minuta del National Security Archive, una reunión con un antiguo director de la CIA, William Colby, reveló que los servicios de inteligencia estadunidense “planearon el asesinato de algunos líderes extranjeros, incluyendo [Rafael] Trujillo.” El brutal líder militar en efecto fue asesinado el 30 de mayo de 1961 (el mismo año que Lumumba, curiosamente), aunque según la mencionada minuta, la CIA “no tuvo un ‘rol activo’, aunque tuvo una ‘débil conexión’ con los grupos que de hecho lo hicieron.”

Tal vez no sea necesario imaginar teorías de conspiración: la calidad del aire que respiramos, la amenaza de los alimentos genéticamente modificados y los distintos ingredientes cancerígenos con que se elaboran productos de uso diario serían más efectivos para matar a cualquiera de cáncer. Con todo, si la mayor agencia de inteligencia en el mundo te quiere muerto, probablemente lo haga con una eficacia tal que todo parezca un accidente.

 

[Foreign Policy]