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Algunos libros de Philip K. Dick digitalizados y listos para descargar

Por: pijamasurf - 02/06/2013

Una selección apresurada pero completa de libros que se encuentran traducidos y digitalizados de uno de los autores predilectos en Pijama Surf: Philip K. Dick.

Como saben bien nuestros lectores, Philip K. Dick es uno de los escritores preferidos en Pijama Surf, un referente obligado en esa cartografía que utilizamos cotidianamente para transitar por el mundo.

Y como todo aquello en lo que uno verdaderamente cree, el proceso no está completo si dicha fe no se difunde, acción menos evangélica de lo que parece cuando se trata de libros y, como en este caso, de hugar en el vasto o inabarcable acervo digital que es Internet, en donde gracias a la generosidad de algunos héroes anónimos (pero no por ello menos dignos de alabanza y agradecimiento), es posible encontrar varias de las novelas del escritor estadounidense.

Philip K. Dick es, sin duda, la mayor rara avis de los escritores de ciencia ficción. Un hombre en quien se combinan el desequilibrio psicológico y la inquietud metafísica, oscilante esta entre las grandes escuelas de la filosofía occidental y oriental y también las corrientes teológicas más influyentes del pensamiento religioso, la búsqueda del sentido de la existencia, del demiurgo que se esconde detrás de nuestros conflictos y las contrariedades que forman parte esencial de la vida, también la preocupación social por un gobierno —una perversa confabulación de las instituciones públicas y los consorcios privados— cada vez más encaminado a la distopía  del totalitarismo y la supervigilancia con el consecuente empuje de los inadaptados y los inconformes a las márgenes de la sociedad.

Se trata, en fin, de un autor que sobrepasa en mucho al escritor promedio de ciencia ficción, alguien de genio y talento innegable que se reflejan claramente en su creación literaria. No por nada Dick es el único autor de su género aceptado en la Library of America, la colección de la literatura estadounidense canónica.

A continuación algunos títulos que, como decíamos, se encuentran disponibles en la red, digitalizados y traducidos, reunidos por entusiastas lectores de Philip K. Dick que esperan contagiar a otros el gusto por este autor inquietante, crítico, que seguro, después de leer, hará que consideres tu realidad desde una perspectiva distinta.

 

Nuestros amigos de Frolik 8 (1970)

Una fantasía distópica cercana a Un mundo feliz, una sociedad dividida en estratos —Nuevos Hombres, Inusuales y Antiguos— de acuerdo con las capacidades cerebrales de cada uno.

 

 

 

 VALIS (1981)

Uno de los títulos mayores y más celebrados: una exposición teológica en clave sci-fi.

 

 

 

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968)

Otro título mayor, base de una cinta no menos icónica: Blade Runner (Ridley Scott, 1982), una problematización de la naturaleza humana y el que podría considerarse su elemento más determinante: la empatía.

 

 

Podemos construirle (1972)

Para algunos, un antecedente de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, un ejercicio preparatorio y, aun así, sorprendente.

 

 

 

El hombre en el castillo (1962)

Con esta novela Philip K. Dick se ganó el Premio Hugo, el galardón más importante en la literatura de ciencia ficción. La premisa del relato es simple, pero también ambiciosa: ¿cómo sería el mundo si los nazis hubieran ganado la guerra?

 

 

Lotería solar (1955)

Uno de los primeros relatos de largo aliento de K. Dick, la singular historia de un inadaptado en un mundo autoritario dominado por la lógica y las matemáticas.

 

 

 

Los Simulacros (1964)

Para algunos un intento narrativo en el que las pretensiones fueron superiores a los resultados obtenidos, en el que el escritor recurre a algunos de sus recursos ya probadamente exitosos y ensaya la hipótesis de que el gobierno de los Estados Unidos de Europa y América —en el que el poder es ejercido por quien menos lo parece— traiga del pasado a  un prominente nazi como su consejero. 

 

 

 

Ubik (1969)

Para algunos una de las tres mejores novelas dickeanas. Otra exploración teológica-filosófica sobre la existencia y el sentido de la vida, pero en un escenario de tecnología vanguardista y conspiraciones interplanetarias.

 

 

 

Una mirada en la oscuridad (1977)

Acaso el libro más íntimamente ligado a la biografía de Philip K. Dick y su paso por las regiones de la locura y la drogadicción. Una sociedad dominada por el consumo de la Sustancia D que, a su vez, oculta un control más siniestro.

 

Video propagandístico de Corea del Norte fantasea sobre la destrucción de Nueva York

Por: pijamasurf - 02/06/2013

La confrontación entre Occidente y Oriente ha conocido, a lo largo dela historia, expresiones muy diversas, desde la conocida historia del rapto de Europa por parte de Zeus (según algunos mitógrafos metáfora de una adversidad política entre Grecia y Asia Menor) hasta las Cruzadas o, como en la segunda mitad del siglo XX, la oposición entre capitalismo y comunismo y los países alineados en uno y otro bloque.

Como reminiscencia de esa última circunstancia se encuentra, en nuestra época, el gobierno de Corea del Norte, amparado aún en ese comunismo de Estado que, como en la URSS o la Alemania oriental, tiene como fundamento un amplio control del gobierno sobre sus ciudadanos, tanto que por medio de recursos como la propaganda, busca incluso influir en los pensamientos y las ideas de las personas, tornándolas, en la medida de lo posible, a favor de sus propios intereses.

Como muestra, este singular video publicado recientemente por el gobierno norcoreano en el que un hombre ―¿sinécdoque del país entero para el ideólogo que lo fraguó?― fantasea con la destrucción de Nueva York, “el nido del demonio que habitualmente ha provocado guerras de invasión”, según se lee en algún momento de la grabación.

La premisa narrativa es simple aunque elocuente: un norcoreano común y corriente narra un sueño recién tenido en el que se ve a bordo del Eunha 9, un cohete del cual se desprende la nave Kwangmyungsong 21 que él mismo pilotea, poniendo rumbo hacia Estados Unidos y concretamente hacia Nueva York, la cual verá entre ruinas y humos de destrucción aunque solo después de haber contemplado la silueta de la Tierra y, como en una fantasía premonitoria, ciudadanos del mundo reunidos bajo la bandera de la Unificación.

El video concluye con esta advertencia: “Estoy seguro de que mi sueño se hará realidad. Incluso el fin absoluto de los planes imperialistas. Ver a nuestro país de la Montaña Bakedu prosperar sólidamente en la reunificación, no prevendrá a nuestro pueblo de ir en pos de la victoria final”.

¿Por qué un sueño? ¿Por qué un cohete? ¿Por qué la vista del espacio exterior? ¿Por qué We Are The World?

Y es que ese, a fin de cuentas, es el propósito de toda propaganda, aquello en lo que se igualan los gobiernos y las empresas, comunistas y capitalistas por igual, la búsqueda esencial de todo aquel que tiene poder y teme perderlo: controlar tanto como se pueda, utilizando cualquier recurso que no ponga en riesgo su posición supuestamente dominante.

[Washington Post]