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Aves que sueltan materia fecal en parque y artistas se combinan para crear una pieza musical, recientemente estrenada en el Tate Gallery de Liverpool

Música escrita por la caída de excremento de pájaro fue interpretada en la Tate Liverpool Gallery hace apenas unos días. La artista Kerry Morrison, cuya autoría de la pieza es compteida por los pájaros, colocó partituras en el suelo de parques de Liverpool, esperando a que lo que se convertiría en música cayera del cielo --en la forma del siempre abundante  y generalmente intempestivo (aunque en este caso atinado) excremento de pájaro.

Una vez que la materia fecal de las aves fue registrada, el compositor John Hering transformó la notas en una pieza musical completa, manteniéndose fiel a las posiciones originales del excremento sobre la partitura. La obra de 20 minutos, llamada  Bird Sheet Music (quizás un juego de palabras entre "sheet" hoja y "shit" mierda), representa según Morrison el papel que juegan los pájaros en el medio ambiente. "Juegan un papel importante en el ecosistema de la ciudad a través de sus excrementos --dispersa semillas y tambié ayudan a enriquecer el suelo, a manera de fertilizante", dijo la artista.

El excremento de ave ciertamente contiene un factor artístico --por ejemplo cuando forma imágenes sobre los vidrios de un auto, que en la potencia del azar llegan a tener una cierta atracción estética, la cual puede ser completada por el ojo del artista --como en el caso de Morrison-- que logra capturarlas para darle sentido.

Puedes escuchar esta composición en esta nota publicada por la BBC

 

Millones de aves oscurecen el cielo de una población en Kentucky y enferman a sus habitantes

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 01/23/2013

Hopkinsville, una pequeña ciudad de Kentucky, se vio atemorizada por una enorme bandada de mirlos que algunos contaron por millones, los cuales dejaron a su paso una enorme cantidad de desechos fecales que enfermó a los lugareños.

La fantasía hitchcockiana de The Birds se volvió real en Hopkinsville, una pequeña localidad de Kentucky adonde arribaron miles y miles de mirlos (Turdus merula) que desencadenaron el horror de los lugareños y, lo que es peor, una epidemia entre perros y personas debida a sus heces.

Según ciertos testimonios, el tamaño de la bandada fue tal, que parecía oscurecer el sol, al grado de que algunos se atrevieron a contarlos por millones.

Al parecer el apocalíptico fenómeno tiene su origen tanto en los procesos migratorios de estos animales como en las variaciones climáticas que, se dice, las han alterado.

Una de las molestias principales de los lugareños fue la inusitada cantidad de detritus que las aves lanzaron a su paso, tiñendo de blanco fecal árboles, autos, casas y en general toda superficie que encontraron a su paso. Este tipo de desechos es particularmente dañino para los perros y potencialmente tóxico para los sistemas inmune y respiratorio de los seres humanos.

[BDN Maine]