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Kim Dotcom demandará al gobierno de Estados Unidos y a Hollywood para ofrecer Internet gratuito en Nueva Zelanda

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/05/2012

Kim Dotcom planea recuperar su fortuna al demandar al gobierno de los Estados Unidos y varios estudios de Hollywood por “la destrucción política e ilegal” de Megaupload; de ganar, sería posible ofrecer Internet gratuito a todos los usuarios domésticos de Nueva Zelanda.

Luego del polémico proceso jurídico que llevó a Kim Dot Com, el dueño de Megaupload, a exiliarse en Nueva Zelanda, este empresario dio a conocer un plan para proveer Internet gratuito, esto porque demandará a varios estudios cinematográficos de Hollywood e incluso al gobierno de Estados Unidos.

Kim Schmitz, de origen alemán pero residente durante varios años en Hong Kong, busca recuperar su fortuna perdida luego de la caída de Megaupload con una compañía que llevaría un cable de fibra óptica a través del Pacífico hacia Estados Unidos, con lo cual el ancho de banda de Nueva Zelanda se duplicaría.

Sin embargo, lo verdaderamente atractivo del negocio es que los usuarios domésticos de Internet podrán acceder gratuitamente al servicio porque un parte importante del capital de la empresa la proveerán estudios cinematográficos estadounidenses y aun el mismo gobierno de este país, a quienes Dotcom piensa demandar por “la destrucción política e ilegal” de su compañía.

Sin duda un plan arriesgado y audaz que, de nuevo, vuelve a plantear el dilema de a quién pertenecen verdaderamente los bienes intelectuales, sobre todo en Internet, cuyo contenido en buena medida se compone de estos.

[Guardian]

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Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/05/2012

La forma en la que buscamos en Google o en algún otro motor de búsqueda es una fuente invalulable de información sobre lo que prevalece en la mente colectivo.

Los motores de búsqueda desde sus inicios se han convertido en radiografías de los intereses que tienen las personas en todo el mundo. Google incluso llama desde hace algunos años a los términos más buscados "Zeitgeist", el espíritu de los tiempos.

Actualmente se ha abierto una nueva ventana a este pulso sociocultural con los predictores de búsqueda de Google y Bing que completan una frase para ahorrar tiempo. A diferencia del análisis de datos que llevan a cabo estas compañías y que enriquecen sus bases de datos --una mina de oro para el marketing digital-- estas formas de autosugestión o autocompleción son accesibles a todas personas. Aquellas frases de búsqueda que aparecen cuando uno inicia a escribir algo en Google o en Bing reflejan los términos más buscados.

Según el New York Times algunos de los más comunes son, en inglés ¿Cuándo será el fin del mundo? ¿Es Neil Armstrong musulmán? O ¿Era gay George Washington gay? En general la pregunta sobre si una persona es o era gay es una de las que más aparecen en el llenado automático. Aunque las preguntas, según personas que han estudiado esto, reflejan patrones más amplios, tienden a caer en lo políticamente incorrecto.

La razón por la cual predominan este tipo de preguntas es que un motor de búsqueda substituye a un confidente, más aún, ya que muchas personas ni siquiera a su mejor amigo le preguntarían lo que le preguntan a Google a Bing.  Cuando sabemos que no seremos juzgados actuamos de manera distinta.

Otra forma de ver como las búsqueda reflejan los estereotipos colectivos es iniciando la búsqueda por nacionalidades "los chinos son" o "los americanos son"... En el caso de los chinos las búsquedas más frecuentes sugieren que son "flacos" "groseros" o "inteligentes" (en español también se sugiere que son "extraterrestres"). Si se utiliza "¿por qué los americanos son?" se sugiere: "estúpidos", "patrióticos" o "gordos". Sobre los mexicanos la gente en español se pregunta sobre su fealdad, su machismo, o si son indios. Sobre los franceses la gente se pregunta sobre todo si se bañan. Estos estereotipos, por poco evolucionados que parezcan, son ineludiblemente un reflejo del pensamiento colectivo.

Google especialmente se ha convertido en el espejo de la mente colectiva de nuestro planeta. Una poderosa tecnología que lo mismo abre la mente que la cierra --puesto que al tener una especie de monoplio sobre la información a la que accedemos, tiene el poder de llevar prácticamente a la inexistencia a aquello que no aparece entre los primeros lugares de sus resultados.

[NY Times]