*

X

Eclipse total de sol 13-14 de noviembre 2012 (sigue la transmisión aquí)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 11/11/2012

Este 13 y 14 de noviembre del 2012 se podrá presenciar un eclipse solar total en el hemisferio sur; para aquellos que no viven en zonas australes el eclipse podrá apreciarse en vivo en Internet

Este 13 de noviembre ocurrirá el único eclipse total de sol de este 2012, un deleite astronómico que sólo podrá observarse en algunas partes del hemisferio sur. En realidad para la mayoría de aquellos que podrán observar el eclipse a cielo abierto, éste sucederá el 14 de noviembre, en los husos horarios de Australia, Nueva Zelanda, Nueva Guinea, sólo para una pequeña parte de Sudamérica y partes de la Antártida el oscurecimiento del sol será el 13 de noviembre. Pero la mayoría de estos territorios solo presenciarán una fase parcial; únicamente una franja entre la provincia de Queensland y Northern Territory en Australia tendrá la oportunidad de presencial la totalidad.

El eclipse iniciará este martes 13 a las 2035 GMT y tendrá su momento cúlmen a las 22:11 GMT, con una duración de totalidad de 4 minutos y 2.2 segundos. La última fase del eclipse concluirá a las 0:45 GMT.

 

Aunque la gran mayoría del mundo no podrá presenciar este evento cósmico desde su localidad, Internet provee la posibilidad de unirse en la contemplación del eclipse, para sentir digitalmente sus efectos o simplemente maravillarse ante la belleza de la Luna devorando simbólicamente al Sol. Estaremos transmitiendo un stream  del eclipse en Pijama Surf  este martes 13 desde las 19 horas tiempo universal (14 horas tiempo de la Ciuadad de México).

 

 

Live broadcasting by Ustream

Te podría interesar:

No se necesita un cerebro para tener memoria, tomar decisiones o anticipar cambios

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 11/11/2012

El comportamiento del moho de fango o moho mucilanigoso podría redefinir lo que consideramos cómo inteligencia y el soporte físico que necesita para desarrollarse

Difícilmente se consideraría al moho del fango como un ser inteligente, arrastrándose gelatinosamente por los árboles y el musgo en un proceso que uno pensaría tiene mucho de automático.

Una especie de estas amibas unicelulares, clasificadas dentro del grupo de los protistas (una clase "de todo lo que realmente no entendemos"), la Physarum polycephalum amarilla puede resolver laberintos, mimetizar los planos de una red de transporte hecha por el hombre y seleccionar la comida más sana de un diverso menú --todo esto sin tener un cerebro o un sistema nervioso. "Los mohos del fango están redefiniendo lo que necesitas para calificar como inteligente", dice Chris Reid de la Universidad de Sydney.

Aunque P. polycephalum actúa frecuentemente como una colonia cooperativa de individuos, de hecho pasa la mayor parte de su vida como una única célula que contiene millones de núcleos, pequeños paquetes de ADN, proteínas y enzimas. Este célula única es una maestra metamórfica. Durante su vida este moho cambia de apariencia dependiendo de dónde y cómo esté creciendo: en el bosque se engorda en gigantescos globos amarillos o permanece discreta como una mancha de mostaza a un lado de una hoja; en un laboratorio se esparce como un coral --o una red neural.

En el laboratorio se ha descubierto que el moho logra retraer sus "ramas" de corredores sin salida, creciendo solamente a lo largo del camino más corto entre dos piezas de comida.

Reid y sus colegas descubrieron recientemente que este moho navega su ambiente de manera más sofisticada de lo que se creía. Al moverse deja una baba translúcida que a su vez evita las áreas obstaculizantes a las que ya ha viajado. Esta baba extracelular es una forma de memoria externalizada que recuerda al moho explorar un lugar nuevo.

Pero la capacidad de desdoblarse por el espacio de esta singular especie, que evolucionó hace por lo menos 600 millones de años, cuando no existían sistemas nerviosos, lo lleva incluso a recrear en miniatura la red de carreteras de Canadá, España, el Reino Unido y lo red ferroviaria de Tokio en miniatura. Cuando los investigadores colocaron pedazos de comida en las mismas posiciones que grandes ciudades, al principio los mohos de fango abracaron todo el mapa comestible. Días después se habían adelgazado dejando ramas interconectadas de babosa que unía los pedazos de comida casi exactamente de la misma forma que los caminos hechos por el hombre.

Otros experimentos muestran que esta especie también tiene una memoria temporal y que es capaz de seleccionar el alimento más nutritivo dentro de un menú nuevo y cambiante.

El modelo de inteligencia de este moho parece redefinir lo que es la inteligencia y la memoria: quizás estas no necesariamente se ubiquen en el cerebro, sino que existan integralmente en un sistema, en el cuerpo gelatinoso del moho que se divide y expande o en el mismo espacio en el que se mueve--una memoria inherente en la naturaleza que sintoniza.

[Nature]