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"Alquimistas" de compañía francesa buscan convertir el agua en oro

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/28/2012

Como evocando la tradición alquímica o aun los milagros evangélicos, Magpie Polymers, una compañía con sede en París ha patentado una tecnología para "convertir" el agua en metales preciosos como el oro, el platino y otros.

Con reminiscencias lo mismo de la tradición alquímica que de los milagros evangélicos, un grupo multinacional con sede en un laboratorio parisino, busca perfeccionar una tecnología con la que sea capaz convertir el agua en oro, además de otros metales preciosos como platino, paladio y rodio.

La compañía Magpie Polymers, localizada a 80 km al sur de París, ha retomado un desarrollo ideado originalmente en 2007 en la Ecole Polytechnique de Suiza, en el cual se utilizan pequeños granos de resina plástica en las que, al contacto con aguas residuales, se adhieren gradualmente las posibles partículas de los metales mencionados.

En promedio un litro de esta resina, ya patentada, sirve para tratar de 5 a 10 metros cúbicas de aguas de desecho para recuperar entre 50 y 100 gramos de metales preciosos, lo cual a su vez se valúa entre 3 mil y 5 mil euros.

“Solo dejamos un microgramo por litro, el equivalente a un terrón de azúcar en una piscina olímpica”, explicó Steve van Zutphen, cofundador de la firma junto con Etienne Almoric.

La tecnología se aprovecha de los desechos propios de la vida contemporánea en la cual productos como los teléfonos móviles y los convertidores catalíticos se fabrican con pequeñas cantidades de estos metales preciosos, que eventualmente terminan en las cañerías cuando, al terminar su vida útil, son disueltos en ácido.

Y si bien, como acepta el propio van Zutphen, los métodos para separar los metales del agua no son, en lo absoluto, novedosos, pues muchos de ellos existen desde hace un par de siglos, muchos de ellos son imprácticos o sumamente costosos en vista de las cantidades infinitesimales de metal que actualmente corren en las aguas de desecho.

La tecnología de Magpie Polymers se presenta en un momento en que los metales preciosos han elevado su precio dado el desequilibrio existente entre su demanda y la poca cantidad que es posible extraer y poner a circular en el mercado.

Por otro lado, con esta también pueden obtenerse metales pesados como el plomo, el cobalto y el cobre, que si bien no son tan valuados como los otros, su presencia en el agua afecta seriamente la salud humana.

[RT]

Científicos descubren cómo hacer que el tiempo pase más lento (o más rápido) en el cerebro

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/28/2012

Investigadores de la Universidad de Minnesota en Minneapolis descubren que la percepción del tiempo podría estar repartida en varias áreas del cerebro, lo cual podría explicar lo diferente que se siente su transcurso en función de la actividad realizada.

San Agustín puso en palabras la paradoja con respecto al tiempo que todos, en algún momento, hemos percibido: “¿Qué es entonces el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si me piden que lo explique, dejo de saberlo”. Roberto Calasso, glosando la frase con que Kafka inaugura sus Diarios, establece una analogía igualmente inquietante:

«Los espectadores se ponen rígidos cuando pasa el tren». Es la primera frase de los Diarios, que forma, ella sola, el párrafo. El tren es el tiempo que no nos permite comprender su forma. Sólo un viento improviso, perfiles confusos. Pero nos damos cuenta de que está pasando. Es inevitable entonces ponerse rígido, mientras lo observamos: signo de una última resistencia.

Esta inasible naturaleza del tiempo ha sido estudiada una vez más por científicos de la Universidad de Minnesota en Minneapolis, quienes parecen haber descubierto que el procesamiento del tiempo en el cerebro es descentralizado, es decir, que son diferentes circuitos neurales los que operan sendos mecanismos de la percepción temporal que además están vinculados directamente con la actividad que se realiza.

Los científicos entrenaron macacos Rhesus (Macaca mulatta) para que realizaran tareas que requerían el movimiento de sus ojos entre dos puntos en intervalos regulares de un segundo. Luego de un mes, los monos aprendieron a llevar su mirada de un punto a otro en un tiempo promedio de entre 1.003 y 0.0973 segundos. Con ayuda de electrodos, se procedió entonces a registrar la actividad cerebral en un centenar de neuronas del córtex intraparietal lateral, la región del cerebro asociada con el movimiento ocular.

Los resultados mostraron que la actividad de estas neuronas disminuía regularmente con cada movimiento del ojo, con lo cual era posible predecir el próximo movimiento a ejecutarse: mientras que una disminución lenta significaba que el macaco sobrestimaba la duración de un segundo, una disminución mucho más rápida era signo de que el animal movería sus ojos antes de lo previsto.

Entre otras sugerencias, la investigación señala la zona específica del cerebro donde se procesa la percepción de la duración y e paso del tiempo.

Asimismo, en el caso del ser humano, podría ayudar a entender por qué el tiempo parece pasar muy rápido durante una situación divertida y, por el contrario, muy lento en una aburrida —aunque se sabe que en condiciones de estrés la adrenalina liberada afecta directamente los procesos cognitivos y la actividad neuronal.

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¿Por qué a veces sentimos que el tiempo se detiene (sobre todo cuando estamos aburridos)?

[Daily Mail]