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Evidencia indica que algunas personas pueden recordar experiencias vividas por personas muertas, pero se trata de un fenómeno de reencarnación o una transmisión de información --o resonancia mórfica--, resultado de compartir una mente colectiva.

Millones de personas en el mundo creen en la reencarnación. Con la popularización de religiones orientales y tradiciones esotéricas en Occidente, cada vez más personas creen que ya hemos nacido y muerto antes. ¿Crees en la reencarnación? Puedes preguntarle a alguien en una fiesta y tal vez no sólo te responda que sí, sino que recuerda haber sido un sacerdote druida o su medium le dijo que fue un guerrero en Lemuria, e incluso podría recordar ser una celebridad (Jim Morrison y Elvis Presley son algunas de las más comunes). Pero más allá de que sea una moda new age creer que somos reencarnaciones --y cualquiera puede ser el avatar de una divinidad oscura--; también existe evidencia que sugiere que algunas personas son capaces de recordar sucesos que le ocurrieron a otras personas que muerieron antes de que ellas hayan nacido.

El  trabajo del Dr. Ian Stevenson en este sentido es particularmente notable, a lo largo de más de 40 años, este psiquiatra y bioquímico canadiense estudió más de 3 mil casos de niños que parecían recordar experiencias de otras vidas, documentando lo que decían y cotejando datos con las vidas de las personas que decían haber sido.  Stevenson concluyó que existían numerosos niños, particularmente entre los 2 y 4 años (35% de ellos tenían marcas de nacimiento, en muchos casos correspondientes a lesiones experimentadas por la persona muerta), que recordaban eventos de las vidas de otras personas de forma indicativa de que la conciencia o la memoria de una persona muerta se había trasladado a una nueva conciencia.

La creencia en la transmigración de las almas, metempsicosis o palinigénesis, usando el término griego, es parte consustancial de la historia del pensamiento humano, desde el hinduismo y varias religiones orientales hasta incluso el primer cristianismo (Justiniano tuvo que abolir la creencia en la reencarnación en el año 549). Grandes mentes de la humanidad han sostenido la existencia de la reencarnación: Pitágoras famosamente reconoció a un amigo al ver a un perro; Platón en “La República” habla de que las alams antes de nacer escogen su vida futura; el filósfo alemán Schopenhauer, quien fuera influenciado por los Vedas, formuló una visión dual entre la Voluntad (el mundo real) y la Representación (la ilusion) en la que la reencarnación era parte de una trama ilusoria; el psicólogo Carl Jung habla en su libro “Memorias, Sueños, Reflexiones” de que de niño recordaba haber sido un hombre muy viejo del siglo XVIII.

El Bardo Thodol o Libro Tibetano de los Muertos enseña una serie de técnicas, desde respiraciones, visualizaciones y mantras, para abordar el viaje de la muerte y no regresar a la vida. De la misma forma que algunas personas describen visiones de luz durante experiencias cercanas a la muerte,  el Bardo Thodol habla de una Luz Radiante, la cual el viajero, o psiconauta, debe de seguir para no regresar a la rueda del karma y a la ilusión de sus pensamientos, de su ego. Recuerdo haber leído el prólogo de una edición de este libro que contaba con una introducción de Carl Jung, en el que se mencionaba la respuesta de un monje a la pregunta de que no había ninguna evidencia de la reencarnación ya que nadie había regresado de la muerte, a la que el monje había respondido tranquilamente :”Pero al contrario todos hemos regresado de la muerte”.

Esto por el lado de la reencarnación, pero existe también una explicación alternativa a la memoria interna del otro. Esto es, la transmisión de información de manera telepática, una especie de sintonización a distancia del contenido mnemónico; lo que Rupert Sheldrake llama "resonancia mórfica".

En la película Waking Life de Richard Linklater se habla de esto en términos coloquiales, en la escena en la que Ethan Hawke y Julie Deply conversan en la cama:

[He estado pensando] sobre la reencarnación y de dónde vienen todas las nuevas almas en el tiempo. Todos siempre dicen que han sido la reencarnación de Cleopatra o de Alejandro Magno. Siempre quiero decirles que seguramente fueron un idiota más como todos. O sea, es imposible. Piénsalo. La población del mundo se ha duplicado en los últimos 40 años,¿no? Así que si relamente creen en esta onda egoista de una alma eterna, entonces tienes un 50% de posibilidades de tener un alma de 40 años. Y para que tenga más de 150 años, entonces es una de seis [...]

Lo que estoy tratando de decir es que de alguna forma creo que la reencarnación es solo --una expresión poética de lo que es la memoria colectiva. Leí un artículo de un bioquímico hace no mucho, y hablaba de como cuando un miembro de nuestra especie nace, tiene una reserva de mil millones de años de memoria que usar . Y de aquí es que heredamos nuestros instintos.

Me gusta eso. Es como si estuviera sucediendo todo un sistema telepático del que somos parte, seamos o no conscientes de ello. Esto explicaría por qué ocurren todos estos, aparentemente espontáneos, saltos científicos o artísticos, en todo el mundo.  Sabes,  estos resultados surgiendo en todos lados de manera independiente. Un tipo en una computadora, se da cuenta de algo, y simultáneamente un grupo de personas en otra parte del mundo descubren lo mismo. Hicieron un estudio. Aislaron a un grupo de gente por un tiempo, y monitoreraron sus habilidades para responder un crucigrama, en relación con la población general. Secretamente les dieron un crucigrama que ya había salido hace un día, que había sido resuelto por miles de personas. Y sus puntajes subieron dramáticamente. Así que es como si una vez que las respuestas ya están ahí, las personas las pueden sintonizar. Es como si todos estuvieramos compartiendo telepáticamente nuestras experiencias.

Rupert Sheldrake, el biólogo que desarrolló la teoría de los campos morfogenéticos, explica lo mismo en sus propias palabras:

Sugiero que a través de la resonancia mórfica todos podemos sintonizar una especie de memoria colectiva, memorias de muchas personas del pasado. Es teóricamente posible que podamos sintonizar memorias de personas en específico. Esto podría ser explicado subjetivamente como una memoria de una vida pasada. Pero esta forma de pensar sobre ello no necesariamente tiene que ser la reencarnación. El hecho de que puedas sintonizar la memoria de alguien más no prueba que fuiste esa persona. De nuevo, dejaría la pregunta abierta.

Pero existe un camino intermedio para pensar sobre la evidencia de las vidas pasadas, por ejemplo, aquella recopilada por Ian Stevenson y otros. Usualmente el deabte se polariza entre las personas que dicen es absurdo porque la reencarnación es imposible --la perspectiva científica estándar, escéptica (debería de decir que, la perspectiva escéptica estándar no es particularmente científica)-- y las otras personas que dicen que la evidencia prueba lo que siempre han creído, es decir, la realidad de la reencarnación. Sugiero que es posible aceptar la evidencia y aceptar el fenómeno, pero sin saltar a una conclusión de que tiene que ser reencarnación.

Sheldrake sugiere que una transmisión telepática podría confundirse con una personalidad. Esto nos recuerda aquella afirmación del pensamiento zen que señala que no hay un yo detrás de los pensamientos: el ego es ficción, una ficción convincente. Tal vez, para detrimento de nuestros sueños espirituales, el alma individual, como el ego, también es una persistente ficción. ¿Tenemos experiencias o las experiencias son las que nos tienen a nosotros? ¿Experimentamos el mundo o el mundo (la Tierra, el universo) se experimenta a sí mismo a través de un vehículo particular, una persona? Esto no significaría una anulación de un principio espiritual necesariamente, no tener un alma individual eterna, podría significar ser el alma del mundo en un punto. No ser tú, pero ser la totalidad de la existencia. 

En sánscrito no existe un término específico para designar la reencarnación, se habla de la rueda de la vida, del karma, la muerte y la reencarnación, del samsara. Samsara, una palabra que también significa la ilusión, la irrealidad. Si llevamos esta ilusión a su última consecuencia, entonces la reencarnación también es una ilusión, una comprensión parcial del Ser. Conjeturo que es posible, entonces, no sólo recordar la vida de una persona con la que se tiene cierta afinidad, sino recordar las vidas de todos los hombres. Lo hacemos cotidianamente cuando realizamos casi cualquier gesto: cuando miramos la Luna, cuando masticamos una fruta, cuando acariciamos la piel de una mujer. Lo hacemos cuando conocemos algo; saber es recordar. Sí, es posible que seamos la reencarnación de alguien, de una única persona, la Tierra, que no sólo es la madre de toda la materia orgánica, también de toda la conciencia.

Twitter del autor: alepholo

Las pruebas de la existencia del ectoplasma, ¿psicofluido espectral?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 09/02/2012

Un fluido que expelen ciertas personas en trance mediumínico conocido como ectoplasma, pese al escepticismo característico, podría haber sido comprobado por la ciencia.

La existencia del ectoplasma, una substancia psíquica externa, ha sido debatida desde el siglo 19. Para muchos se trata de charlatanería seudocientífica, sin embargo, según el investigador Michael Tymn, en el último siglo se ha recopilado evidencia de este fenómeno, en algunos casos avalada por científicos de primer orden.

El  escritor Sir Arthur Conan Doyle describió el ectoplasma como "una substancia viscosa y gelatinosa que parece diferir de toda forma de materia en que puede soldificarse y ser usada para propósitos materiales". El psiconauta Terence Mckenna  lo entendió  dentro de un contexto chamánico, en ocasiones ligado a la glossolalia, la materialización del habla. "Un psicofluido violeta" visto por los chamanes  bajo la influencia del ayahuasca "una substancia descrita como violeta o índigo que burbujea como un líquido... Este líquido violeta sale de tu cuerpo; y también se forma en la epidermis,  como sudor. Los Jivaro hacen mucha de su magia con esta peculiar substancia... La naturaleza de este fluido es completamente fuera de lo ordinario: está hecha de tiempo-espacio o de mente".

Sobre esto Charles Richet,  Premio Nobel de Medicina, escribió: "La formación ectoplásmica a expensas del organismo fisiológico del medium ya  ha sido comprobada. Es prodigiosamente extraño, prodigiosamente inusual, y parecería tan poco probable que se pensaría increíble; pero debemos de remitirnos a los hechos". 

Sobre los experimentos realizados para determinar la existencia del ectoplasma, el Dr. Gustave Geley enfatizó el rigor de los mismos, hasta el punto de que se realizaron exámenes ginecológicos para asegurarse que la medium no infiltrará algún tipo de sustancia al laboratorio. El neurólogo alemán Dr. (Baron) Albert von Schrenck-Notzing, en sus más de 180 séances también implementó una examinación de la zona rectal para asegurarse que no hubiera "tráfico" de seudo-psicofluidos.

El Dr. William Crawford entendió el ectoplasma como una sustancia expelida por el cuerpo de un medium y luego reabsorbida después de una sesión espiritista. En alguna ocasión Crawford entró en contacto, según él mismo relata, con una entidad que le informó que existían dos tipos de substancias en la producción de este fenómeno: una era tomada del medium y de los participantes en pequeñas cantidades y luego regresada. La otra substancia solo era tomada del medium, también en pequeñas cantidades, y no era regresada. Usar mucha de esta sustancia nerviosa podía afectar la salud del medium.

Michael Tymn sostiene que su propia investigación fue rechaza por un editor de ua revista científica, por que este le pidió que "balanceará" más su información para que los escépticos pudieran encontrarn su visión reflejada. Esto, dice Tymn, es algo que ocurre muchas veces en la comunidad científica en casos de investigación paranormal, se forza la refutación de un fenómeno solo para que éste no contradija los supuestos sobre los que se basa la ciencia moderna (se utiliza lo que llama "paid debunkers"). En algunos casos, recalca Tymn, simplemente no se puede balancear la investigación, porque no existe trabajo científico que vaya en la dirección opuesta: el balanceo está dado de entrada en la forma en la que se conduce el experimento.

Así las cosas con esta substancia viscosa paranormal que para algunos es solo el engendro de alucinaciones, charlatanería y películas como Los Cazafantasmas, pero que para otros es una substancia totalmente real, aunque esquiva y misteriosa, que parece tender un puente entre lo mental y lo material. Un psicofluido, a fin de cuentas, donde proyectamos nuestra mente y sus fantasmas.

[White Crow Books]