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El miedo puede ser borrado de la mente ¿El principio de una verdadera liberación?

Salud

Por: pijamasurf - 09/24/2012

Los recuerdos recién formados se pueden suprimir de la mente. Esto queda demostrado por investigadores de la Universidad de Uppsala, Suecia. Los hallazgos representan un gran avance en la investigación sobre la memoria y el miedo.

 

El psicólogo Thomas Ågren ha demostrado que es posible borrar recuerdos que recientemente se han almacenado en el cerebro, gracias a la alteración del momento en que se lleva a cabo el proceso de consolidación. ¿Esto podría hacer de los humanos una especie de super héroes o tornarlos en seres completamente sociópatas?

Cuando una persona aprende algo, la memoria permanente a largo plazo es creada con ayuda del proceso de consolidación. En el momento en que tratamos de recordar algún episodio en particular, la memoria se desestabiliza para posteriormente estabilizarse gracias al proceso de consolidación. En otras palabras, se puede decir que no estamos recordando lo que ocurrió originalmente, sino que recordamos lo que  la última vez pensamos que había pasado, justo en este proceso de reconsolidación es cuando se puede afectar el contenido de la memoria, afirma Ågren.

Para comprobarlo, el psicólogo reunió a un grupo de personas al que reiteradamente se le mostró una imagen que les produjera temor, pero para modificar este proceso se le empleó descargas eléctricas. Días después, nuevamente se le mostró las fotos. Gracias a que el proceso de consolidación se interrumpió con las descargas eléctricas, las personas ya no sintieron temor al observar la imagen.  En otras palabras, mediante la interrupción del proceso de reconsolidación, la memoria se neutralizó y no generó miedo. Al mismo tiempo, utilizando una resonancia magnética, los investigadores fueron capaces de comprobar que los restos de este recuerdo no se almacenaron en la amígdala del lóbulo temporal, donde este tipo de remembranzas quedan guardadas.  

“Estos hallazgos pueden ser un gran avance en la investigación sobre la memoria y el miedo. En última instancia, estos descubrimientos podrían servir para tratamientos de personas con fobia o ansiedad, estrés postraumático y ataques de pánico”, señaló el psicólogo sueco.

Aunque para la mayoría el miedo es quizá el principal obstáculo a vencer, para algunas personas esto no es una problema, ya que padecen de un raro trastorno que les impide sentir cualquier tipo de amenaza. Para conocerlo, sigue este enlace

[Science Daily]

"Earworms": esas canciones que emergen sin razón en tu mente para ya no dejarte en paz

Salud

Por: pijamasurf - 09/24/2012

Aunque en ocasiones molestas o vergonzosas, esas tonadas que tarareamos espontáneamente y sin razón revelan rasgos que pocas veces asociamos a nuestro cerebro, como el descontrol o la importancia de la experiencia subjetiva en su formación.

Desde la mañana o en un momento cualquiera de tu día, sin motivo ni causa aparente, surge y se apodera de tu pensamiento, de esos instantes en que tu mente parecía vagar plácidamente en el vacío y la nada: tranquila e indolente, emerge esa canción que se escuchaba una y otra vez en la casa de tus padres, el éxito de alguno de tus veranos juveniles, la canción que se escucha por todos lados en estos días y que aunque no te gusta ni has puesto nunca en ninguno de tus reproductores (ni en el personal, ni en el del auto, ni en ningún lugar), no te deja tranquilo.

“Earworms”, las llaman algunas personas, lo mismo en el habla popular que en la especializada. Esas “lombrices del oído” que van arrastrándose de la mente a los pabellones auditivos, y de vuelta, con aparente voluntad propia, sin que puedas controlarlas ni deshacerte de ellas. Una muestra clara de que en última instancia y a pesar de la metáfora platónica del auriga que gobierna los caballos de su carro, nuestra mente es en esencia incontrolable.

Para Oliver Sacks, el popular neurólogo, las earworms son, sin embargo, muestra clara de la amplia sensibilidad que nuestro cerebro tiene por la música, “apabullante y en ocasiones impotente”. Son también muestra del gusto que tiene nuestro cerebro por la repetición, esa obsesión suya (nuestra) por el orden que, en la música, es particularmente patente y necesario: de entre todas las expresiones humanas, la música (y sobre todo la popular) es la que más se apoya tanto en el orden como en la repetición (de ahí, un poco, la razón de su éxito, incluso, para no parecer despectivos, en piezas como las de Bach o Mozart). “La estructura de la música refleja la tendencia del cerebro humano a buscar patrones”, escribe Jonah Lehrer en uno de los capítulos de su Was Proust a Neuroscientist.

Por otro lado, esta espontánea aparición de cierta tonada —salvo cuando se trata de la sobrexposición propia de los éxitos pop— también habla de los mecanismos todavía no comprendidos de la memoria en general y, también, de la memoria particular de quien la “padece”: revela, por ejemplo, que si bien nuestra mente parte de una estructura de suyo incontrolable, no menos importantes son las experiencia que la van moldeando (un principio que parece hermanar a la neurociencia moderna con la propuesta freudiana y lacaniana de la subjetividad).

Quizá, en el fondo, la raison d’être de esas tonadas, aun cuando molestas o vergonzosas, sea darnos cuenta de que el caos, la espontaneidad y justo la inexistencia de una “razón de ser” son parte consustancial nuestra. Y, por otro lado, parece que el mejor antídoto contra ellas, el remedio contra estas lombrices, sea tomarlas como pretexto para comenzar a divagar (y así devolver a la mente su intención errabunda que le había sido arrebatada).

Con información de la BBC