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Alcalde español roba alimentos perecederos para lo pobres

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/02/2012

Las acciones del alcalde de una zona rural de Andalucía han incomodado a las cúpulas del poder español, por ello ha sido intrincado, pero su lucha tiene como objetivo no confrontarlos, sino el bien común.

Desvanecer el estigma de corrupción y deshonestidad con el que casi todos los políticos viven, es una difícil tarea, pero para el alcalde de Marinaleda en Andalucía, España, no tanto: Este hombre, Juan Manuel Sánchez Gordillo, decidió expropiar alimentos de un supermercado para la población que no pueda pagar por comida.

Los distintos diarios de su país lo han llamado "El Robin Hood moderno", con la finalidad de que la población comprenda que estas acciones no son un robo, sino una especie de atino colectivo en el que los pobres resultan beneficiados, "No es robo sino equidad", dijo una de las beneficiadas por este nuevo plan de las autoridades locales. 

Lo que motivó a Sánchez Gordillo a emprender esta acción fueron las actuales contradiciones que imperan en el gobierno español de Mariano Rajoy: la polarización sectorial que alude a la acuñada frase de  "lo ricos más ricos, los pobres más pobres". 

La relación de Marinaleda con el Estado es complicada. Sanchez Gordillo ha sido reelecto por varios periodos, pero ha tenido abolir a su policía local. "No queremos a la policía aquí. Nuestro trabajo es voluntario. Luchamos juntos, hacemos nuestra vida juntos. Cuando plantamos árboles, también lo hacemos juntos". 

"Las utopias no son quimeras, son los sueños más nobles que las personas tienen. El sueño de la igualdad social. El sueño de que los recursos nacionales no están al servicio de las multinacionales, sino de la gente. Esto es lo que nos gustaría convertir en realidad", dijo el alcalde, quien no piensa cambiar su estrategia política.

[Guardian]

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Sociedad

Por: pijamasurf - 09/02/2012

La crisis económica en los Estados Unidos no ha sido una motivación para que las grandes cadenas de supermercados planteen nuevas estrategias a favor de una sociedad más equitativa , sino todo lo contrario: un modelo en que las personas de menos recursos resultan aún más afectadas parece estarse gestando.

Ir al supermercado podría convertirse en una de las actividades donde podrías ser discriminado invariablemente.

El ideal plantea que las personas de escasos recursos son las que deberían recibir más apoyo social y gubernamental, pero en una acción contradictoria y rapaz, los supermercados en Estados unidos podrían replantear sus precios de una manera poco saludable para la economía de los pobres.

Dystopia es un reportaje del diario New York Times  que refleja cómo las cadenas de supermercados optan por una sucia estrategia (el famoso “cliente frecuente”) para que la gente pobre termine comprando más barato con la condición de que adquiera más productos.

En una sucursal de la tienda Safeway, Jennie Sanford paga $2.71 por un paquete de 24 piezas de agua embotellada, mientras que Emily Vanek paga $3.69.

¿Cuál es la  diferencia? En la base de datos de Safeway, las dos mujeres están inscritas en un programa de recompensas que beneficia a quien consuma mayor cantidad de una marca en específico. Las marcas y las tiendas, con estas acciones, obligan a que el consumidor a adquirir mayor cantidad de producto para mantener el descuento y, además, aseguran que durante el periodo que el cliente termine de consumir el producto, no adquiera el de la competencia.

Se espera que el programa de “Cliente frecuente” se extienda a otras cadenas de supermercados que, con el tiempo, podrían desplazar los precios estandarizados de los productos. 

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