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Los elefantes emiten una canción en ultrasonido que viaja en el aure hasta 10 km y les sirve para comunicrase y encontrar pareja: la seducción de la voz silenciosa en el mundo paquidermo

Aunque difícilmente podrás escuchar la serenata de un elefante --y su voz seguramente sería irresistible -- científicos han descubierto que esta majestuosa especie de mamíferos entona una silenciosa canción.  La canción de los elefantes es emitida en ultrasonido, pero como la canción en las aves, y de forma un poco más sofisticada en los seres humanos, tiene también una función de cohesión social y permite a los machos encontrar pareja.

Con esta canción de menos de 20 Hertz, que también nos puede hacer pensar en las ballenas, los paquidermos se comunican por distancias de hasta 10 kilómetros.

Los expertos que investigaban los mecanismos con los que se genera el sonido de los elefantes creían podría ser por un movimiento muscular de las cuerdas vocales similar al maullido de los gatos. Al parecer lo que ocurre es que el sonido es sopolado por la laringe y viaja por el aire, de la misma forma que ocurre con un cantante humano.

Un equipo de científicos alemanes realizó estos experimentos removiendo la laringe de un elefante africano que había muerto en el zoo de Berlín.

[Indian Express]

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El canto de este primate oscila entre la armonía y la belleza, gracias a que su capacidad vocal le permite alcanzar tonos característicos de los sopranos.

La naturaleza aún posee misterios que quizá nunca sean revelados. Hay lugares y especies en los que el conocimiento humano jamás ha penetrado, y por falta de medios, sino porque, simplemente, no sabe de su existencia. Este es el caso del gibón asiático y su melodioso canto.

“Las capacidades vocales de este primate son similares a las de un soprano”, dijo Takeshi Nishimura, primatólogo de la Universidad del Kyoto.

Los gibones producen vocalizaciones fuertes y agudas para comunicarse en las densas junglas del sudeste asiático. Aunque los tonos son difíciles de analizar, su estudio se facilita más en una atmósfera rica en helio, donde los sonidos viajan más rápido y ciertas frecuencias cambian a tonos más altos. Por ello, Nishimura y sus colegas colocaron a un ejemplar hembra de estos primates en una cámara con aire enriquecido con este gas.

Los científicos llegaron a dos hipótesis sobre el sonido que produce el gibón: una sostiene que la vía nasal y la vía oral podrían resonar en tándem con los pliegues de la laringe, donde se producen los sonidos, como si su sistema vocal se fuese un instrumento de viento; la otra hipótesis propone que su composición física es similar a la de los humanos, en la que el tracto vocal y la laringe resuenan de forma independiente, lo que permite a los humanos ampliar y reducir el tono de la voz.

El gibón está lejos de alcanzar los tonos de Maria Callas, pero mientras los sopranos sigan perfeccionando su técnica, los primates también lo harán, ya que poseen una singular capacidad para imitar acentos y sonidos. 

 

 

[Wired]