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La araña albina, un camaleón multicolor, la medusa caníbal o la Halicephalobus mephisto son algunas de las especies presentes en el recuento de los descubrimientos animales más extravagantes en este año que se acerca a su fin.

2011 fue un año notable en cuanto a descubrimientos científicos se refiere y el de nuevas especies con las que convivimos en el planeta no fue la excepción. Pijama Surf te presenta las 10 especies más notables por su extravagancia de las que el ser humano apenas tuvo conocimiento en este año.

  • 10.

El año comenzó con el descubrimiento de esta medusa, en enero, cuya principal característica es su canibalismo. A pesar de su apariencia que podría transmitir cierta amabilidad o calma por la palidez de sus colores, esta especie perteneciente al género de las Drymonema posee extremidades letales que secretan los jugos gástricos necesarios para disolver a su presa —que en su caso son sus propios parientes.

  • 9.

Un gusano marino con un inimitable ornamento localizado en la Cordillera del Atlántico Medio, a 2,700 metros de profundidad. Esa protuberancia encendidamente rosácea no es otra cosa que sus grandes labios, con los que atrapa a sus presas.

  • 8.

Esta babosa marina con la forma de un hot-cake, de la familia de los nudibranquios, podría ser apenas una de cientos de nuevas especies descubiertas en una misma expedición en los mares de Filipinas realizada en la primera mitad del 2011.

  • 7.

Una rana que es un murciélago que es una rana. Una rana que vuela. Un murciélago anfibio. Una rana que va de árbol en árbol. Una rana que a diferencia de otras especies similares posee dos afilados y salientes colmillos en la parte inferior de su boca.

  • 6.

“Casi me desmayo cuando vi su cabeza blanca”, dijo Mark Harvey, curador en el Museo del Oeste de Australia que puede presumir de haber descubierto este hermoso arácnido. Y si bien se motejó a este insecto como “albino”, esto es inexacto, pues su cuerpo sí tiene pigmentos.

  • 5.

Hasta ahora este el único ser vivo conocido que vive a mayor profundidad en la Tierra. Se trata de una lombriz nombrada en honor a Mefistófeles, el nombre que recibe el diablo en la tragedia faústica. La Halicephalobus mephisto abre una nueva veta exploratoria hacia todas las especies que podrían estar viviendo a miles de metros por debajo de nuestros pies.

  • 4.

Al murciélago de la imagen se le dio el nombre de “Belcebú” por su satánica coloración: testa negra, dorso oscuro y vientre blanquecino. Un mamífero volador salido del reino de las tinieblas para asentarse en los bosques tropicales de Vietnam.

  • 3.

Este camaleón Furcifer timoni se descubrió a mediados del año en Madagascar y de inmediato atrajo los reflectores del interés popular por la sorprendente gama cromática de su piel, inusual aun en reptiles de este género.

  • 2.

Rozando el primer lugar se encuentra una especie fungi que tiene la sorprendente habilidad de apropiarse del cerebro de una hormiga, tomarlo bajo su control y abandonarlo cuando encuentra un medio más apropiado para esparcir sus esporas. Tan temible hongo se conoce, ahora, con la nomenclatura de Ophiocordyceps camponoti-balzani, y es nativo de las zonas tropicales de Brasil.

  • 1.

Sin duda las palmas de esta lista se las lleva el tiburón cíclope descubierto en las playas de Baja California Sur, México, hace un par de meses. Este ejemplar del llamado “tiburón arenero” (Carcharhinus obscurus) llamó la atención porque si bien la ciclopía se ha observado en otros especímenes, nunca en uno tan desarrollado como este que nadaba en el vientre de su madre en las aguas del Mar de Cortés. 

[Cooking Ideas]

Los embriones de tortugas se comunican entre sí para coordinar su nacimiento

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/02/2011

Uno de los mecanismos más refinados y elementales de supervivencia fraternal: los embriones de tortuga se comunican antes de nacer para romper sus cascarones al mismo tiempo.

Un espectáculo natural largamente celebrado es el de decenas o cientos de pequeñas tortugas recién salidas de sus cascarones en frenética carrera hacia ese gran regazo materno, “plural irreductible”, que son las aguas del océano.

Sin embargo, hasta ahora era un misterio para los especialistas cómo las tortugas salían de sus respectivos huevos prácticamente al mismo tiempo. Ahora, de acuerdo con un estudio realizado por Ricky-John Spencer de la University of Western Sydney, parecer ser que las tortugas, aun en su etapa embrionaria, se comunican entre sí para coordinar la eclosión colectiva, en un esfuerzo fraternal y de algún modo prematuro que quizá no tenga parangón en toda la naturaleza.

Spencer ha estudiado durante varios años la especie Emydura macquarii, tortuga nativa del sureste de Australia, en la ribera del río Murray. Para esta investigación recolectó en 2003 docenas de huevos de esta tortuga, dividiéndolos en dos grupos que incubó unos a 25° centígrados y los otros a 30°. Después volvió a mezclar todos los huevos, encontrando que aun así abrieron al mismo tiempo.

Continuando con la investigación e intentado saber qué papel tenía la temperatura en este proceso, Spencer y su equipo repitieron esa primera prueba y llevaron paralelamente otra en la que incubaron otros dos grupos de huevos a 26°C. Una semana después de esto, todos los lotes se reunieron y, además, uno de los miembros del grupo — Jessica McGlashan— monitoreó la actividad metabólica de los embriones, en particular su ritmo cardiaco y sus emisiones de dióxido de carbono.

En este caso las tortugas rompieron el cascarón también al unísono, por lo cual Spencer y los demás piensan que es indudable que los embriones se comunican de alguna forma todavía ignorada que les permite ver la luz del mundo al mismo tiempo.

Por el momento piensan que esta comunicación prenatal podría encontrarse en las emisiones embrionarias de dióxido de carbono, por cuyo control podrían modificar los niveles de oxígeno en el entorno y manipular así la secreción de la hormona tiroidea, la responsable del desarrollo de los embriones: las tortugas más desarrolladas podrían aumentar sus niveles de emisión de CO2 para reducir el oxígeno y permitir así que las tortugas menos desarrolladas se emparejen en el crecimiento.

De confirmarse este descubrimiento y las verdaderas causas detrás del fenómeno, sin duda sería uno de los comportamientos más perfectos de cooperación mutua entre miembros de una especie, uno de los mecanismos más refinados y elementales de supervivencia fraternal de los que se tenga conocimiento.

[Wired]