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Crónicas de Héroes: acciones positivas construyen una narrativa colectiva en México

Por: pijamasurf - 12/13/2011

En busca de regenerar el estado de ánimo colectivo, para mejorar las condiciones sociales de lugares en conflicto, el proyecto Crónicas de Héroes te invita a reportar acciones ejemplares y gestos inspiradores que percibas a tu alrededor.

 logo del proyecto cronicas de heroes

Cuando existen fenómenos que amedrentan flagrantemente la armonía social, existen, al igual que con cualquier otro problema, diversas trincheras para hacerle frente a la situación. Y cada vez que esto ocurre, las diversas disciplinas que coexisten en torno a una sociedad contemporánea —la economía, la política, las leyes o la educación, entre otras— intentan aportar, desde sus respectivas filosofías, una solución.

México es un país que, a pesar de su majestuosa riqueza natural y cultural, históricamente ha estado sometido a una consistente desigualdad social. Sin embargo, hace más o menos cinco décadas comenzó a gestarse un fenómeno que eventualmente terminaría por poner en jaque la integridad de este país: el narcotráfico y los efectos colaterales que esta actividad conlleva. 

A pesar de que ya en la década de los setentas estarían en proceso de consagrarse las primeras figuras dominantes de este mundo, los famosos capos de la droga, lo cierto es que no fue sino hasta el año 2000, con la histórica transición de gobierno que relevó al Partido Revolucionario Institucional del poder, que las cosas parecieron salirse de control: decenas de miles de muertes, complementados con escalofriantes hechos como decapitaciones colectivas fueron hilando un escenario plagado de devastadores binomios: violencia-temor, inseguridad-desmoralización, crueldad-ausencia socioética, etc.

Una vez detonado el caos, dentro del cual parece que el crimen organizado mantiene un acceso exclusivo al orden y la organización, el gobierno mexicano, durante los últimos once años, ha apostado a una aparente confrontación que no solo ha resultado poco efectiva, sino que parece haber alimentado el fenómeno mismo. Por otro lado, la economía mexicana, apegada a un cuestionable diseño y vulnerable ante la situación global de las finanzas, poco ha podido aportar a la solución. Los medios del mainstream, representados por el dupolio televisivo, un personaje esencialmente nefasto en la historia de México, han abordado con torpeza el asunto, favoreciendo los discursos “ratingeros” sobre la generación de espacios de debate y reflexión. Finalmente, la educación en este país ha hecho gala de los múltiples vicios que le acosan y, sometida al yugo de cínicos líderes sindicales, tampoco se ha acercado siquiera al rol que, suponemos, debiese jugar en este contexto.

Y precisamente en medio de este desmoralizante entorno es que surgen iniciativas como la de Crónica de Héroes, un pulso que deposita su entereza en nosotros, la ciudadanía, y que busca hacer frente al problema desde una descuidada trinchera: el civismo, el estado de ánimo colectivo y la psique social.      

El antecedente directo de Crónicas de Héroes surgió en 2001, en Estados Unidos, tras la caída de las Torres Gemelas. El gobierno neoyorquino comenzó una campaña, If You See Something, Say Something, con la premisa convertir a cada ciudadano en un potencial vigilante, promoviendo el miedo entre la sociedad y canalizándolo en una red de vigilancia civil. La idea era que todo ciudadano estuviese atento a cualquier actitud sospechosa por parte de alguien y que la denunciara. Ante esto surge Heroe Reports, una iniciativa que para hackear este llamado a la vigilancia mutua proponía observar al prójimo pero no en busca de un pretexto para denunciarlo, sino para detectar acciones inspiradoras, actos o gestos ejemplares, que fueran difundidos y ayudasen a la sociedad a regenerar un ánimo colectivo que había sido devastado por la masiva campaña de miedo y odio, propulsada por gobierno y medios. Heroe Reports fue respaldado por el Center for Civic Media (Centro Cívico de Medios) del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y se definía como "una contra-campaña [...] que busca la paz y convoca a empezar un cambio basado en valores de compasión, fortaleza y diálogo, que puedan crear la fuerza necesaria y las bases para una sociedad responsable y activa". 

Años después, a finales de 2010, una estudiante mexicana del MIT, Yesica Guerra, también con apoyo del Center for Civic Media, retoma la iniciativa para aplicarla en México, comenzando con la urbe fronteriza de Ciudad Juárez, una de las principales afectadas por la violencia generalizada, cortesía del crimen organizado. Con el paso de los meses, Crónicas de Héroes alcanzó tal dimensión que terminaría por desligarse del MIT para convertirse en una iniciativa completamente independiente y ciudadana. A un año de haberse retomado, y tras la experiencia en Ciudad Juárez, el modelo ya ha sido replicado en Monterrey y Tijuana, también ciudades mexicanas que se ubican cerca de la frontera, una región particularmente cruda en cuestiones de violencia y desmoralización, además de Kazajistán, en Asia central. Cada nodo de CDH cuenta con un comité local, mientras que Guerra, quien funge como directora del proyecto, se encarga de dar seguimiento y coordinar los esfuerzos.

"Un día a una señora se le quedaron las llaves en su carro y mi hermano, de quien esa señora tenía una mala impresión, le ayudó a abrirlo. Eso le enseñó a la señora que no es bueno juzgar a las personas por su apariencia..."

Este proyecto independiente apuesta por la regeneración del ánimo colectivo, asumiendo el rol de una herramienta diseñada para canalizar la energía social en cosas positivas. Nos invita a guardar un poco de esa atención que dedicamos a los noticieros, a la publicidad o a juzgar a otras personas, para percibir aquellas pequeñas acciones que cotidianamente suceden en cualquier ciudad del mundo y que resultan en gestos ejemplares o incluso heroicos. Dicho ejercicio no solo sirve para revaluar este tipo de acciones, sino que inspira para que, con el tiempo, sean replicadas por aquellos que alguna vez las reportaron. Y eventualmente esta microred tiene un impacto tangible, obviamente positivo, en el tejido social.  

 "Crónicas de Héroes es una campaña de positivismo que reporta el valor ciudadano actual como un ejemplo de colaboración positiva de la sociedad civil. El proyecto se enfoca en pequeñas acciones notorias (actos de amabilidad, de respeto, honestidad, etc.) y las hace públicas, ya que estas pasan desapercibidas, pero en realidad también son parte de bienestar ciudadano. Como base fundamental la campaña reconoce que cotidianamente existen héroes entre todos nosotros y que estos no se quedan sentados a esperar tiempos mejores. Cada uno ha realizado o bien ha visto una acción que amerita ser reconocida y compartida por todos", reza una leyenda en el sitio de CDH. 

"A un conocido de mi escuela se le cayeron 20 pesos, yo vi cuando esto pasó, tomé el dinero rápidamente y se lo regresé..."

Cuestionada sobre la actual estrategia del gobierno mexicano para enfrentar el estado de violencia en el que se encuentra sumida buena parte de este país, Yesica Guerra, en entrevista para Pijama Surf, nos comparte un relato: "Una de las primeras acciones del gobierno que vi cuando visité Juarez fue espectaculares llenos de imágenes de policías acompañados por la leyenda 'Estamos Listos'. Y para mí estar listos de esa manera confirma que aún no estamos preparados para hacerle frente al problema".

Y acorde a esta imagen que ocupa múltiples afiches, debemos preguntarnos por qué muchos gobiernos alrededor del mundo recurren, casi sistemáticamente, a construir un entorno de miedo frente a situaciones que aparentemente amenazan la integridad social. "El miedo se utiliza en ocasiones como una distracción, para que te enfoques solo en un aspecto del fenómeno y no cuestiones otros. Este sentimiento te paraliza, te pone en un estado en donde ya no tienes la energía para construir algo. Y tristemente muchos medios de comunicación promueven imágenes e ideas que evidentemente generan miedo entre la población, te crean una cierta paranoia, y eso que te inculcan te congela y comienzas a dejar de creer que puedes generar un cambio, por muy pequeño que sea". Pero el gran problema de este popular recurso gubernamental es que el miedo, cuando se establece como un fenómeno psico-social, compartido y no aislado, merma cualquier intento de la población por sobreponerse a la situación y, en cambio, alimenta la desmoralización.  De hecho existen diversos estudios que han confirmado el impacto del estado de ánimo de una población sobre aspectos como los índices de criminalidad, entre ellos el realizado para el Noetic Institute por John Hagelin, de la Universidad de Harvard, físico especializado en partículas.

Llama la atención que esta iniciativa, en su lucha por sanar el tejido social, no solo apuesta a generar colectivamente una inspiradora narrativa, sino que también recurre, como un catalizador que le permite ampliar su impacto, al arte público. Históricamente el arte en las calles ha servido como una eficaz herramienta para la regeneración urbana y la recuperación de espacios que han sido abandonados. Y tal vez por esta razón CDH recurre a artistas callejeros para que traduzcan en murales algunas de las anécdotas que la gente comparte. Otra de las razones por las que se ha recurrido a las pintas públicas podría deberse a la poca difusión que el proyecto ha recibido de parte de los grandes medios nacionales, los cuales al parecer están muy ocupados llevando el conteo de miles de muertes. "Los medios de comunicación debiesen estar jugando un papel enorme en esta campaña. En vez de dedicarle un gran porcentaje a la nota roja, que es lo que más vende, deberían de cambiar la estrategia y enfatizar su cobertura sobre muchos aspectos positivos que están sucediendo paralelamente". Curiosamente el proyecto, en cambio, ha recibido decenas de halagos en medios internacionales, entre ellos la BBC, CNN, PBS, así como el Huffington Post y el popular blog Boing Boing.

Y una vez expuesto el proyecto queremos hacer una invitación directa a todos nuestros lectores para que colaboren con este proyecto, ya sea enviando sus crónicas a través del sitio cronicasdeheroes.mx (en caso de que vivan en una de las 3 ciudades mexicanas en donde está activo), que propongan y organicen réplicas de CDH en sus respectivas ciudades (comunicarse a info@cronicasdeheroes.mx), sin importar el país donde se encuentren, y que apoyen la página de Facebook, los sigan por  Twitter o visiten su canal de YouTube, el objetivo es, simplemente, difundirlo.

"Era un señor que no tenía dinero para alimentar a su familia y lo único valioso que tenía era un celular, que ofreció a unos conocidos para que se lo compraran o lo empeñara. Al final fue a una tienda cerca de donde vive a ofrecérselo al de la tiendita, que se negó, pero en ese momento un señor estaba comprando y se dio cuenta que el señor estaba muy necesitado y le prestó cincuenta pesos a cambio de nada. Gracias a ese noble señor esa familia comió. El señor al final consiguió trabajo, busco a ese noble hombre y se los pago, pero este no aceptó porque lo hizo sin interés, fue de corazón." 

 

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El poder del mimetismo y del autoplacebo hacen que tarde o temprano nos convirtamos en aquello que fingimos ser o en lo que pensamos que somos

Fake it till you make it.

La  mente es una especie de plastilina divina que se esculpe (o escupe) en la realidad, y aquello que pensamos, proyectamos o programamos tiende a materializarse.

El sitio Psychology Today tiene un interesante artículo que explora la forma en la que la psicología humana puede ser manipulada a través de actitudes para establecer comportamientos duraderos. El artículo sugiere que, consciente o inconscientemente, todos somos actores que nos transformamos en los papeles que representamos. Viene a colación una frase de Carlos Castaneda, refiriéndose a la descricpción que nos hacemos del mundo con el diálogo interno: "Nos hacemos miserables o nos hacemos felices a nosotros mismos. El trabajo que toma es el mismo".

Psychology Today se refiere al biógrafo de Salvador Dalí, Ian Gibson, quien relata que, paradójicamente, cuando el pintor catalán estudiaba en Madrid era presa de una terrible timidez y un miedo a no ser aceptado. El tío del que sería el más extrovertido de los surrealistas le instruyó a que actuara de la manera más desinhibida, fingiendo ser temerario, representando un papel para cobrar confianza. Sobra decir que Dalí actuó quizás demasiado bien ese papel, llegando al delirio y a la megalomanía, pero indudablemente consiguiendo lo que buscaba.

Según el biógrafo de Da Vinci, Giorgio Vasari, cuando este pintaba la Mona Lisa empleó músicos y juglares para que ahuyentaran su melancolía, consciente de que su psique mimetizaba el ambiente, y esta actitud le provocó plasmar el enorme y enigmático placer de la sonrisa de la Mona Lisa, la cual tiene una divina cualidad animista, como si hubiera sido imbuida no solo de la modelo sino de lo que estaba viviendo Da Vinci hacia el lienzo (más allá de que esta historia se basa en una remota anécdota, ilustra cabalmente el discurso expuesto).

Podemos programar nuestras actitudes para convertirnos voluntariamente en algo que queremos —pero si no lo hacemos, de cualquier forma nos volvemos como aquello que vemos.

Observando los rostros, gestos y voces de otros inconscientemente mimetizamos sus reacciones. Sin darnos cuenta empezamos a sincronizar nuestros movimientos, posturas y tonos (¿quién no se ha sorprendido viajando a alguna ciudad o país, donde hablan el mismo idioma pero con otro acento, inadvertidamente copiando ese acento?)

El artículo también destaca una investigación conducida por la CIA  con el fin de desarrollar técnicas para leer la expresión facial de las personas. Durante un experimento un investigador notó que al simular una serie de expresiones faciales había paralelamente una serie de reacciones emocionales, de tal manera que las expresiones faciales de enojo y angustia provocaban una caída en su estado de ánimo. Esto los llevó a monitorear las respuestas fisiológicas de hacer caras de enojo y tristeza, midiendo la presión sanguínea, la temperatura corporal y el ritmo cardiaco, descubriendo que "fingir sentir" provocaba la misma emoción que sentir. En un estudio subsecuente pidieron a personas que recordaran las experiencias más tristes de sus vidas y a otro grupo que simplemente hicieran los gestos representativos de la tristeza: de manera sobresaliente, el segundo grupo mostró también las mismos afectaciones fisiológicas.

Sí, es muy probable que si finges sentirte bien, si te fuerzas a reír, si piensas en parajes tranquilos y luminosos o en personas queridas, te sentirás bien —te sentirás como lo que simulas—, pero, acaso, esto también revela que, si fingir se convierte en realidad, el mundo es una ilusión.

[Psychology Today]

Twitter del autor: @alepholo