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¿Tiene la medicina alternativa derecho a recibir fondos públicos para la investigación?

Salud

Por: pijamasurf - 12/15/2011

La entrega de cuantiosos fondos públicos en Estados Unidos a un centro de investigación en medicina alternativa, sin resultados visibles, nos plantea la pregunta de si este tipo de tratamientos debería ser apoyado con los mismos derechos y obligaciones que la medicina institucional.

Hace unos días el periódico Chicago Tribune publicó un reportaje en el que expone, con un ánimo casi denunciante, la entrega de cuantiosos fondos monetarios públicos a un centro de investigación en medicina alternativa sin resultados provechosos.

Gracias a una donación de 374,000 dólares financiados por los contribuyentes, ahora sabemos que la inhalación de esencia de limón y lavanda no hace mucho por nuestra capacidad de curar una herida. Con 666,000 dólares en dinero federal de investigación, los científicos examinaron si la oración a distancia podía curar el SIDA. Y no puede.

El Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa también ayudó a pagar a los científicos que estudiaron si chorros de café en los intestinos de una persona pueden ayudar a tratar el cáncer de páncreas (una subvención de $406,000) y si el masaje hace que las personas con cáncer avanzado se sienten mejor ($ 1.25 millones). Los enemas de café no ayudan. El masaje sí.

El artículo expone otras investigaciones en que dicho Centro ha invertido desde su creación y hasta la fecha casi mil millones y medio de dólares, en varios casos para obtener un no como respuesta final: cierto tratamiento alternativo no cura determinado padecimiento. Acupuntura, sanación por energía, yoga, etc. Además, algunas de esas propuestas no son novedosas ni recientes y, por el contrario, su antigüedad, que puede rondar o exceder el siglo, hace pensar que ya otros estudios realizados habrán descartado su utilidad en la curación de un paciente.

El asunto es polémico porque la llamada “medicina alternativa” ha ido en sí misma objeto de controversia. Sin embargo, en este momento se añaden al menos otras dos circunstancias que complican el problema: la primera y más evidente, que recursos públicos se destinen, además en grandes sumas, a investigaciones que no fructifican y, en segundo lugar, la pelea cada vez más feroz que libran varias instituciones (universidades, centros de investigación, etc.) por dichos esos mismos recursos. Con la hegemonía de la medicina occidental, muchos de los científicos considerados serios se creen en una situación privilegiada para recibir ese dinero.

Al respecto Wallace Sampson, profesor clínico emérito de la Universidad de Stanford, comenta:

Algunos de estos tratamientos claramente habían salido de la imaginación de las personas. Nosotros no tomamos el dinero público y lo invertimos en proyecto que salen de la imaginación de las personas.

En lo inmediato, este hecho podría atañer únicamente a la sociedad estadounidense y sus mecanismos de control fiscal, sin embargo, visto desde una perspectiva más amplia, nos invita a reflexionar sobre esta oposición entre la medicina alternativa (o tradicional, como en el caso de las etnias autóctonas de América) y la que, a falta de un mejor término, podríamos llamar institucional y, en particular, si el acceso a los recursos públicos como apoyo a la investigación científica debe ser igualitario. Si oncólogos e investigadores del yoga tienen el mismo derecho a recibir dinero público para desarrollar un estudio del impacto médico en sus respectivas disciplinas. Si este es el caso, ¿las obligaciones también deberían ser por igual para ambos?

[Disinfo]

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Adicción al Internet: similar al alcoholismo y la ludopatía

Salud

Por: pijamasurf - 12/15/2011

De acuerdo con un estudio reciente, el cerebro experimenta la adicción al Internet de manera similar a la dependencia a sustancias como el alcohol o comportamientos como el juego.

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por investigadores de la Academia China de Ciencias, el cerebro de una persona adicta a Internet se comporta químicamente de manera similar a quienes sufren una dependencia por el alcohol, ciertas drogas e incluso el juego.

La investigación consistió en escanear los cerebros de 25 hombres y mujeres de entre 14 y 21 años a quienes se les diagnosticó un padecimiento de reciente cuño denominado “Trastorno de Adicción a Internet”, para saber en qué se distinguían del cerebro de personas adictas y no adictas.

Según los científicos, dicha diferencia estriba en la zona del cerebro ligada al procesamiento emocional, habilidades ejecutivas de pensamiento y funcionamiento cognitivo. En los adictos a Internet, esta parte del cerebro presentó conexiones anormales entre las fibras nerviosas, un fenómeno también observado en personas con alcoholismo y otros trastornos de impulsividad.

“Finalmente confirmamos lo que los médicos sospechaban desde hace algún tiempo, que las anormalidades de materia blanca en el córtex orbito-frontal y otras áreas realmente significativas del cerebro se presentan no solo en las adicciones con sustancias involucradas, sino también en el caso de comportamientos como la adicción a Internet”, opinó al respecto Henrietta Bowden-Jones, profesora en el Colegio Imperial de Londres.

[Huffington Post]