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Todo listo para el Festival Ometeotl 2011, este próximo 19 y 20 de noviembre; un evento que busca la comunión memorable entre las tradiciones espirituales, el arte, la ecología y una prometedora selección musical.

Con el reto de desmarcarse de los múltiples festivales de música electrónica que predican la expansión de conciencia pero que finalmente manifiestan poca congruencia ante su luminoso discurso, la tercera edición del Festival Ometeotl se llevará a cabo en Amatlán de Quetzalcoatl, un pueblo ubicado en el municipo de Tepoztlán, al sur de la Ciudad de México.

Y al parecer los organizadores del evento están conscientes de que llevar a cabo este tipo de festivales, en donde convergen cientos o miles de personas que comparten, en muchos casos, un deseo psiconáutico, conlleva un importante compromiso: generar experiencias masivas, repletas de estímulos musicales, estéticos y, en síntesis, culturales, puede servir como un detonante que favorezca el fortalecimiento de la conciencia colectiva o, en caso contrario, puede alimentar una ya consagrada tendencia de fiestas que abusan de esta retórica y terminan por aportar muy poco (o incluso se vuelven contraproducentes).

Con una prometedora misión, la de construir un "movimiento por la música, el espíritu, la tierra y el arte", misma que les compromete a ir mucho más allá de las fiestas electrónicas tradicionales, el Ometeotl 2011 ofrecerá este 19 y 20 de noviembre próximos una ciertamente inspiradora variedad musical: artistas provenientes de cinco países y más de una treintena de propuestas mexicanas que estarán presentándose en dos escenarios, el Tollan (electrónica) y el Amoneuki (ecléctica). En el primero de ellos destaca, entre otros, la participación Kaya Project, Entheogenic y, por supuesto, Eat Static, proyecto fundado por dos ex-miembros de la legendaria banda de rock psicodélico Ozric Tentacles. La alineación ecléctica contará como invitado especial a Rubén Albarrán (vocalista de Café Tacuba), presentando su proyecto alter-étnico, Hopp, y cuya presencia estará complementada por un interesante desfile de jóvenes propuestas.

 "En el Escenario Tollan (música electrónica) se eligió a los artistas más consagrados de la escena del dub, downtempo y chillout, así como a aquellos con tendencias inteligentes y novedosas dentro de los géneros propios de la escena. En la Plataforma Amoneuki (música en vivo y artes escénicas) se cuenta con un gran elenco de artistas visionarios, con una propuesta creativa, proactiva y consciente", dijo a Pijama Surf Hugo Santander, uno de los fundadores de Ometeotl, a propósito del criterio que se aplicó para elegir a los músicos participantes.

Pero más allá del gourmet musical que ofrece el festival, Ometeotl busca distinguirse del resto de eventos similares que se llevan a cabo en México, profundizando en tradiciones espirituales que han sido fundamentales para dar vida al linaje mexicano y a su larga relación con el espíritu, contexto en el cual se incluirán manifestaciones de la tradición Wixarika, Mexhica y Maya. Además existen otros dos pilares sobre los cuales el evento ha depositado su esencia: la ecología, promoviendo a través de talleres y conferencias una relación respetuosa con el medio ambiente e incluso una re-sacralización en nuestra interacción con la Tierra y, por otro lado, el arte, entendiendo a la creatividad como un catalizador de la experiencia humana y un ingrediente indispensable en cualquier celebración humana. Asimismo, la cultura psicodélica tendrá un invitado de honor en Jonathan Ott, el maverick etnobotánico especializado en el estudio de los enteógenos, quien desde hace algunos años reside en México.

"Ometeotl es un festival con identidad, ya que es el único que integra las tradiciones antiguas con el arte y cultura contemporáneos. Además, es ecológicamente responsable y brinda una gama diversa de talleres y actividades para sensibilizar y concientizar a sus asistentes", nos dice Santander sobre las cualidades que distinguen al evento.

Finalmente, como complemento a las presentaciones musicales, se ofrecerá una amplia variedad de talleres, exposiciones y charlas alrededor de temas como huertos en espiral, lecturas de calendario maya, xilografía y danza.

Así las cosas, esperemos pues que la propuesta de Ometeotl 2011 triunfe ante los retos que se ha auto-impuesto, con honestidad y rectitud, y que se transforme en un exitoso precedente de este tipo de eventos en México, a la vez que refuerce la creciente tendencia que fusiona, de manera genuina, la fiesta y la conciencia. 

*Para conocer el lineup completo de artistas y consultar mayor información sobre la locación del evento y la adquisición de entradas, visita el sitio oficial de Ometeotl 2011 o consulta su grupo de Facebook.

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La importancia que ha tenido el gas pimienta en este 2011 sin duda lo hace elegible para el título de "Persona del año" que otorga la revista TIME.

Cada año la revista TIME es noticia por el personaje que elige para mostrar en su portada como “La persona del año”. En 2011 causó cierto revuelo por haber otorgado a Mark Zuckerberg la distinción, el más joven en toda la historia de la revista. Antes, en 2006, también tomó una decisión entre significativa y sintomática al poner en la portada una especie de espejo en la que se reflejaba la persona de ese año: “Tú”.

Jugando un poco con este simbolismo del personaje cuya influencia o notoriedad públicas en el año que termina son incuestionables, Slade Sohmer se pregunta si este 2011 la revista TIME no debería elegir como “persona del año” a un bote de gas pimienta.

En efecto, dice Sohmer, sin el gas pimienta los medios mainstream nunca hubieran prestado atención al movimiento Occupy Wall Street, primero cuando en Nueva York un subinspector de la policía roció cobardemente a un grupo de jóvenes sin que estas se dieran cuenta y, hace apenas una semanas, cuando Dorli Rainey, de 84 años y probablemente la manifestante más longeva de Occupy, corrió la misma suerte en un desalojo que se realizó en Seattle.

Por supuesto que las probabilidades de que un bote de gas pimienta se lleve el susodicho honor son escasas o inexistentes (incluso menores a las de una barra de carbón), pero la irónica propuesta nos hace pensar, entre otras cosas, cuáles son los temas que atraen la atención de los medios informativos tradicionales y únicamente en qué condiciones específicas.

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