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Ghost Radar: la aplicación para móviles que te permite cazar fantasmas

Por: pijamasurf - 10/10/2011

¿Te gustan los encuentros con seres paranormales? Si la respuesta es afirmativa entonces la nueva app para iPhone y Blackberry, Ghost Radar, seguramente facilitará tu coqueteo con fantasmas y otras entidades.

fantasma e una mujer en unas escalerasLa búsqueda de entidades paranormales ha sido una popular tarea entre miles de personas a lo largo de buena parte de la historia humana. Aparentemente la posibilidad de interactuar con seres que habitan "planos paralelos" al nuestro puede producir una singular fascinación. Y el desdoblamiento de la tecnología hacia manifestaciones más sofisticadas no ha olvidado esta ancestral práctica.

Ghost Radar es una aplicación para teléfonos y dispositivos móviles que, como su nombre lo indica, facilita la ubicación de fantasmas. GR monitorea campos electromagnéticos, vibraciones y sutiles frecuencias sonoras para mostrar al usuario los puntos donde potencialmente pueden estar presentes estas entidades. 

"Realmente me gustan esos shows televisivos sobre lo paranormal, en donde los cazadores de fantasmas portan costosos detectores de campos electromagnéticos y otras muchas herramientas", afirma Jack Jones, quien diseñó la aplicación. "El Ghost Radar procesa las lecturas que el teléfono puede captar, basándose en el receptor de campos magnéticos y en el GPS, y si hay alguna fluctuación fuera de la línea de estándar, entonces esperamos que ahí se ubique una entidad paranormal que puede manipular los sensores y así, de algún modo, comunicarse. Esa fue mi intención", agregó. 

[Huffington Post]

 

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Warren Buffett critica la política fiscal de EUA y la manera en la cual lo han mimado a él y a sus amigos ricos

Por: pijamasurf - 10/10/2011

El multimillonario Warren Buffett critica la política fiscal de los EUA y considera que él y sus amigos millonarios han sido mimados por suficiente tiempo por el establishment.

Warren Buffett es uno de los hombres más ricos en Estados Unidos con una fortuna calculada en 50 mil millones de dólares. De acuerdo con la revista Forbes es el tercer hombre más rico del mundo, solo debajo de Bill Gates y el mexicano Carlos Slim (un patético primer lugar en un país con más de la mitad de su población viviendo en situación de pobreza).

En 2006 el octogenario decidió donar el 85% de su riqueza a distintas fundaciones dedicadas a la filantropía y desde entonces se ha mostrado preocupado por la distribución del ingreso en los Estados Unidos y la necesidad de que los hombres más ricos de su país donen sus grandes fortunas. Algo que ha tenido un mínimo eco entre las grandes ricos de México y América Latina.

El 14 de agosto, en medio de la crisis fiscal que se vive en Estados Unidos, al igual que en algunos países de Europa y ante lo que parece ser la próxima llegada de una crisis económica que toma mal parada a la mayoría de las naciones, Buffett escribió un interesante artículo en la sección Op-Ed de The New York Times en el que critica la política fiscal de los Estados Unidos y la forma en la cual sus amigos, los mega-ricos, han sido mimados por el establishment a lo largo de los años.

Aquí la traducción integra del texto:

«Nuestros líderes nos han pedido un "sacrificio compartido". Pero cuando hicieron la petición, me perdonaron. He hablado con mis amigos mega-ricos para conocer el dolor que ellos esperaban. A ellos, también, los dejaron intactos.

Mientras que los pobres y la clase media pelean en Afganistán por nosotros, y mientras la mayoría de los estadounidenses luchan por ganarse la vida, nosotros los mega-ricos seguimos teniendo  recortes de impuestos extraordinarios. Algunos de nosotros somos inversionistas que ganamos miles de millones de dólares en nuestro trabajo diario pero a quienes se les permite clasificar sus ingresos como compensaciones y por lo tanto conseguir una ganga de 15% de tasa impositiva. Otros, invierten en futuros sobre índices bursátiles por diez minutos y tiene 60% de sus ganancias gravadas a un 15%, como si hubieran sido inversionistas a largo plazo.

Estas y otras bendiciones son derramadas sobre nosotros por los legisladores en Washington, los cuales se sienten obligados a protegernos, tanto como si fuéramos búhos moteados u otra especie en vías de extinción. No cabe duda que es bueno tener amigos en lugares importantes.

El año pasado mi cuenta de impuestos federales —el impuesto sobre la renta que pagamos, así como los impuestos de nómina pagados por mí y en mi nombre— fue de $ 6.938.744. Eso suena como mucho dinero. Pero lo que pagué fue solo un 17,4% de mis ingresos sujetos a impuestos —y que en realidad es un porcentaje menor al pagado por cualquiera de las otras 20 personas que laboran en la oficina. Su carga fiscal varió de 33 a 41 por ciento y promedió 36%.

Si usted hace dinero con dinero, como algunos de mis amigos super-ricos lo hacen, el porcentaje puede ser un poco más bajo que el mío. Pero si usted gana dinero de un trabajo, su porcentaje sin duda superior al mío - y probablemente por mucho.

Para entender el por qué de esta situación, es necesario examinar las fuentes de ingresos del gobierno. El año pasado el 80% de los ingresos provino de impuestos sobre la renta y los impuestos por nómina. Los mega-ricos pagan impuestos por sus ingresos a una tasa del 15% en la mayoría de sus ganancias, pero pagan prácticamente nada en impuestos sobre nómina. La historia es muy diferentes para la clase media, la cual generalmente caen entre el 15 y 25 por ciento de carga impositiva, y luego se les golpea con fuertes impuestos sobre la nómina, sólo para comenzar.

En 1980 y 1990, las tasas de impuestos para los ricos eran mucho más altas, y mi porcentaje estaba justamente en medio. De acuerdo a una teoría que a menudo escucho, en esa ocasión yo debería de haberme molestado, haber hecho un berrinche y haberme negado a invertir debido a las elevadas tasas de impuestos sobre ganancias al capital y dividendos.

Yo no me negué a invertir como tampoco lo hicieron otros. He trabajado con inversionistas desde hace 60 años y aún tengo que ver a alguien que quiera —ni siquiera cuando las ganancias al capital fueron de 39,9% en 1976-77— rehuir una inversión sensata, por la tasa del impuesto sobre las ganancias potenciales. La gente invierte para ganar dinero, y los impuestos potenciales nunca las han ahuyentado. Y para aquellos que argumentan que el aumento de impuestos dañan la creación de empleos, he de señalar que cerca de 40 millones de empleos se agregaron entre 1980 y 2000. ¿Sabe lo que ha sucedido desde entonces?: menores tasas de impuestos y la creación de menos empleos.

Desde 1992, la oficina de impuestos de Estados Unidos, el I.R.S., ha recopilado información de las declaraciones de los 400 estadounidenses que registraron mayores ingresos en el país. En 1992, los 400 tuvieron un ingreso total tributable de 16.9 mil millones de dólares y pagaron impuestos federales por el 29,2% de esa suma. En 2008, el ingreso agregado de los 400 se había elevado a 90,9 mil millones dólares —unos impresionantes 227,4 millones de dólares en promedio— pero la tasa de pago se redujo a 21,5%.

Los impuestos a los que me refiero son sólo impuestos federales, pero puede estar seguro de que cualquier impuesto sobre la nómina de los 400 fue intrascendente en comparación con los ingresos. De hecho, en el 2008, 88 de los 400 no reportó ningún salario, aunque cada uno de ellos reportó ganancias al capital. Algunos de mis hermanos puede rechazar el trabajo, pero a todos les gusta invertir (me identifico con eso).

Sé muy bien que muchos de los mega-ricos, en general, son personas muy decentes. Ellos aman a los Estados Unidos y aprecian las oportunidades que este país les ha dado. Muchos se han unido a “Giving Pledge”, con la promesa de dar la mayor parte de su fortuna a la filantropía. A la mayoría no le importaría que se les pidieran que pagaran más en impuestos, sobre todo cuando muchos de sus conciudadanos están sufriendo de verdad.

Doce miembros del Congreso, pronto se enfrentará a la tarea fundamental de reorganizar las finanzas de nuestro país. Ellos han recibido instrucciones para diseñar un plan que reduzca el déficit a 10 años por lo menos 1,5 billones de dólares. Es de vital importancia, sin embargo, lograr mucho más que eso. Los estadounidenses están perdiendo la fe en la capacidad del Congreso para hacer frente a los problemas fiscales de nuestro país. Sólo la acción que sea inmediata, real y sustancial podrá evitar que la duda vaya de la transformación a la desesperanza. Ese sentimiento puede crear una realidad propia.

Un trabajo para los doce es recortar algunas promesas futuras que incluso una rico estadounidense no puede cumplir. Grandes cantidades de dinero debe ser guardadas aquí. Los doce, entonces debe poner atención al problema de los ingresos. Yo dejaría las tasas del 99,7 por ciento de los contribuyentes sin cambios y seguir con los 2 puntos porcentuales de reducción en la aportación del empleado al impuesto sobre nómina. Este recorte ayuda a los pobres y a la clase media, los cuales necesitan cada descanso que puedan conseguir.

Sin embargo, para los que ganan más de 1 millón de dólares —en 2009 había 236.883 hogares de este tipo— aumentaría las tasas de de impuesto sobre la renta excediendo el millón, incluyendo, por supuesto, los dividendos y ganancias al capital. Y para aquellos que ganan $ 10 millones o más - en 2009 habían 8.274 - sugiero un aumento adicional en la tarifa.

Mis amigos y yo hemos estado suficientemente mimados por un Congreso amigo de los multimillonarios. Es hora de que nuestro gobierno tome en serio que el sacrificio compartido».

Warren E. Buffett es el presidente y director ejecutivo de Berkshire Hathaway.

Versión en inglés en The New York Times