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Cae Trípoli en manos de los rebeldes: el fin de la era de Muammar Gaddafi

Política

Por: pijamasurf - 08/21/2011

Los rebeldes libios toman Trípoli, la capital de Libia, dando fin a más de 40 años de régimen del Coronel Gaddafi

De acuerdo con los últimos reportes de agencias de noticias alrededor del mundo, los insurgentes en contra del régimen político del Coronel Muammar Gadaffi, un régimen de más de 40 años, han tomado la plaza central de Trípoli y han hecho prisionero al hijo del General. Así pues, todo indica que en la próximas horas uno de los regímenes más longevos en la historia política moderna llegará a su fin.

De acuerdo con reportes los rebeldes, apoyados por aviones de la OTAN, llegaron a la llamada Plaza Verde llenos de júbilo. El hijo de Gaddafi, el coronel Saif al-Islam y la casa de otro hijo, Muhammad, estaba siendo rodeada. Los rebeldes han modificado el nombre de la Plaza Verde, llamada así por Gaddafi, y la han rebautizado como la Plaza de los Mártires.

Todo indica que Gaddafi ha perdido toda oportunidad de llegar al un acuerdo con los rebeldes del Consejo Nacional de Transición, sin embargo, según reportes, aún hay fuertes combates en la capital de Libia y se espera una dura resistencia de las fuerzas pro-Gaddafi, repletas de mercenarios.

Por el momento se desconoce  en dónde se encuentra el Coronel, pero se dice que el aeropuerto está tomado por los rebeldes.

Pese a su excentricidad y a su autoritarismo, hace algunas semanas más de un millón de personas se manifestó a favor de Gaddafi y en contra de la OTAN, organización que para muchos ha incurrido en una guerra ilegal y de lesa humanidad invadiendo Libia.

El complejo futuro político de Libia aún esta por verse ya que, de acuerdo con analistas, hasta ahora todo indica que el Consejo Nacional de Transición no tiene la capacidad de construir un gobierno democrático en Libia. Dentro del Consejo existen fuertes pugnas ideológicas entre islamistas y nacionalistas, como también pugnas tribales. Muchos de los rebeldes que hicieron de su cuartel la ciudad de Bengasi desconocen al Consejo como la figura política más importante dentro de la insurgencia libia. 

Libia ocupa el número 17 entre los principales países productores de petróleo en el mundo, con cerca de dos millones de barriles diarios, el 2% de la producción mundial. Esta antigua colonia italiana, que obtuvo su independencia en 1951, hoy tiene una población de seis millones y medio de personas, 97% de los cuales son musulmanes suníes. 

[Huffington Post]

15-O Revolución global: Protesta mundial tomará la calle el 15 de octubre

Política

Por: pijamasurf - 08/21/2011

Una inercia global de protesta y posible despertar político busca tomar las calles del mundo del 15 de octubre. ¿Se trata de una poderosa chispa de transformación o un fuego de petate, parte también de la sofisticada manipulación de la psique que, con seudo-revoluciones pop, mantiene el orden a salvo de una verdadera revolución?

 2011 ha sido el año en el que el mundo se volcó a las calles para manifestar su desacuerdo con la clase gobernante —la cual parece tener en común en todos lados del planeta una ambición desmedida que va en contra, sin ningún reparo, de los intereses de la mayoría— y en algunos casos a confrontarla. El año estalló con las revueltas en Túnez y en Egipto y la ola se expandió a diferentes países del mundo árabe, contagiando por momentos a países europeos como Grecia, España e Inglaterra; en América Latina vimos quizás la más organizada y propositiva de las protestas en Chile; ahora en Estados Unidos quizás la más vital: la protesta contra la mafia que manipula las finanzas de las personas a favor de las suprapersonas (corporaciones y elíte en la cima de la pirámide). También este año, en una seguidilla del final del 2010, vimos el surgimiento del notable movimiento de hacktivismo encabezado por Anonymous, que acabó de sembrar en la imaginaria colectiva la idea de la organización dinámica de la sociedad para convertirse en una amenaza seria a la clase enquistada en el poder. 

Entre toda esta excitación activista global surge la idea de fijar un día para tomar la calle, en una unión del pueblo, de lo que los teóricos del nuevo orden mundial llaman las "masas sucias", de nosotros, en suma los que, más allá de conspiraciones, los desfavorecidos sistemáticamente por la forma en que se rige el planeta desde las altas cúpulas, que pese a su poder y dinero no demuestran ninguna "alta" conciencia o inteligencia si no es para acaparar más pedazos de un pastel que es una bomba de tiempo.

El 15 de octubre del 2011 se ha convocado en todo el mundo, de manera rizomática, usando el Internet como medio natural de difusión horizontal, a una manifestación callejera bajo la consigna de #revolución global y con la directriz de protestar en contra de esta clase gobernante que ha sido llamada "la élite", "la corporatocracia"  y demás nombres, todos un tanto imprecisos con los cuales se intenta agrupar a un cuerpo de poder que quizás no tiene tal unidad pero que ciertamente ejerce una opresión unificada (en el sentido de que es el 90% del planeta quien padece dicha opresión).  Bajo estos bríos renovados se busca exigir derechos perdidos y realizar propuestas puntuales y, sobre todo, suponemos, contagiar a surfear esta inercia de despertar político con mayor fuerza, para que se desdoble y multiplique de manera tangible.

Si bien celebramos esta inercia, la cual seguramente es un poderoso reflejo de una especie de cambio en ciernes en la conciencia planetaria, advertimos también sobre cómo este tipo de movimientos suelen desvirtuarse, cooptarse y envanecerse. Por una parte recordamos las palabras de Slavoj Zizek al movimiento Occupy Wall Steet: “Los carnavales vienen fácil, lo que importa es el día después, cuando regresamos a la vida normal. ¿Habrá cambios  entonces?". El filósofo esloveno también llamó a los participantes —pero aplica para todos estos movimientos pop de protestas— a no enamorarse de sí mismos, algo que puede suceder fácilmente cuando el motivo de salir a la calle se convierte en verme protestando (salir en la foto de la fiesta) o en hacer algo para sentirme bien (porque en realidad diariamente no hago nada). Esto es algo comparable con lo que ocurre con el altruismo, se dona una cantidad para expiar la culpa de, cotidianamente, sustentar el sistema que hace, primeramente, necesarias tales donaciones (dicho de manera sencilla, pero como una metáfora para las vidas de todos: saqueo el petróleo de un país africano y luego les envío unos centavos a los niños de ese país). Protestar un día, indignadamente, es también muchas veces un paliativo un tanto banal, más una suerte de psicoterapia personal que un decidido compromiso colectivo congruente y constante que se hará sentir y traerá cambios verdaderos en hechos concretos.

El novelista Louis-Ferdinand Céline denunció que las votaciones son una forma moderna de indolente esclavismo, un enorme simulacro que mantiene aplacada —sin la violencia radical para derrocar— a las masas, bajo la ilusión orquestada de que ellos tienen el poder. Tal vez la clase gobernante ha aprendido ahora no solo a darles elecciones a las masas, sino también a darles festines de protestas, verbenas políticas de indignación —quizás consciente de que una vez que se consuma ese energía regresarán a casa mansamente, a seguir consumiendo su mismo estilo de vida. 

También, como hemos visto en sitios como Libia, los movimientos sociales masivos —y no es mera conspiranoia— suelen ser recanalizados y cooptados por agencias como la CIA, con su característica infiltración, aprovechando la fuerza colectiva, la cantidad (capitalizable), para una nueva vertiente de ingeniería social en un inevitable reacomodo que solo en la fachada es un cambio.

Evidentemente con esto no queremos decir que no hay que salir a las calles. Por el contrario: queremos decir que hay salir a las calles con mayor conciencia y determinación, pero no hacer de este tipo de interesantísimas posibilidades de organización popular contestataria —ojalá zonas temporalmente autónomas como las ideadas por Hakim Bey— meros desfiles de narcissus narcosis, donde vayamos a sanear efímeramente nuestra falta de rumbo y de empatía por el mundo. Es decir, hacer propuestas fuera de la misma retórica que malabarean los políticos: tomar no solo la calle, sino el lenguaje, y acampar ahí el tiempo que sea necesario y de manera radical si es esto lo que llevará a algo significativo. No recurrir a la violencia pero sí convertirse en una fuerza pública, capaz de afectar y de contravenir los dictámenes y las actividades de la clase política (un buen ejemplo de logros concretos es Islandia).  Esperemos que este sea un primer paso y vayamos ensayando una nueva forma de organización social activa capaz de usar, paradójicamente, la dinámica del caos, para avanzar hacia lo que tiene que ser finalmente —si lo que se busca es que la revolución deje de ser el mero eslogan que es hoy— un choque total, una luminosa destrucción de las viejas estructuras.

Quienes quieran participar en esta manifestación colectiva pueden buscar 15 O o 15 de octubre en Facebook y seguramente aparecerán las organizaciones locales. En la Ciudad de México se ha convocado este sábado 15 a las 12:00 pm en el Monumento a la Revolución.