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Pulsos de luz controlados detonan la producción de proteínas en células fotosensibles, lo cual puede ser usado para tratar distintas enfermedades; la optogenética podría ser el futuro de la medicina.

Pulsos de luz azul para producir proteínas on demand. Ese es el secreto que podría hacer la vida de los diabéticos mucho más fácil.

Un nuevo desarrollo optogenético permite dosificar con alta precisión hormonas a personas que no las producen naturalmente. (La optogénetica es la manipulación genética a través de la luz, una incipiente rama de la ciencia y, en particular, de la medicina).

Un grupo de científicos suizos añadió células de los ojos al riñón de unos ratones, volviendo sus riñones fotosensibles. Los investigadores equiparon estas células con pequeñas fibras ópticas y las implantaron en ratones diabéticos, logrando así  enviar pulsos de luz azul directamente a las células, lo cual a su vez detonó la actividad de  ciertos genes.

En la oscuridad estas células se comportaban de manera normal, pero expuestos a la luz los genes en las células se "encendieron" y generaron una proteína requerida para la descomposición de azúcares en la sangre, ayudando a los ratones a controlar sus niveles de glucosa.

Estas células fotosensibles podrían ser implantadas en personas y todo tipo de trastornos y enfermedades podrían ser reguladas con la luz.

[BBC]

Orangutanes revelan la clave del propósito evolutivo de la felicidad

Salud

Por: pijamasurf - 06/26/2011

Un estudio científico realizado con 184 orangutanes muestra una correlación entre la felicidad y la longevidad; se extrapola que la felicidad podría servir evolutivamente para que las personas vivan y más y tengan más oportunidades de reproducirse.

Es obvio que la felicidad nos hace sentir bien. Pero, ¿tiene esta emoción un propósito evolutivo o es solamente un subproducto de otra adaptación? Al parecer los orangutanes nos pueden iluminar en este tema.

Investigadores de la Universidad de Edinburgo pidieron a personal de diferentes zoológicos en el mundo que registraran por varios años el estado de ánimo de 184 orangutanes, así como el nivel de disfrute que obtenían de su interacción social y su efectividad en realizar las tareas que les ponían. Y, solamente para divertirse, que se imaginaran qué tan felices serían si cambiaran de lugar con los muchos orangutanes.

Después de varios años, los investigadores descubrieron que los orangutanes que aún estaban vivos en la mayoría de los casos eran aquellos que, según consideraron los cuidadores, eran los más felices. Incluso considerando una serie de variables, los orangutanes que habían sido evaluados como los más felices consistentemente eran los que más tiempo vivían.

Los orangutanes comparten los mismo componentes genéticos para la felicidad, por lo cual existe una gran posibilidad que la felicidad en los hombres opere de la misma forma, como un mecanismo que favorece la longevidad y por ende la posibilidad de reproducirse más (además "los genes felices" son más deseables). También es posible que los genes propicios para vivir más también provoquen una mayor felicidad.

Y aunque tal vez sea una obviedad, podemos decir que al parecer la felicidad sirve para vivir más.

[io9]