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El Retorno de Saturno (si naciste entre el 80 y el 83 debes de leer esto)

Por: Griknay - 04/14/2011

Cada 29 años apróximadamente Saturno vuelve a la psición en la que estaba cuando naciste. marcando un punto determinante en la astrología; un momento de grandes decisiones

 

El blog de Griknay empezará a compartir artículos atractivos para los interesados en temas esotéricos. Comúnmente la astrologia se ha visualizado desde parámetros subjetivos y tendenciosos que generalizan sin atinar, y sólo exaltan el ego y la fantasía. La astrologia es mucho mas compleja que ello, y debe de ser entendida desde la esfera individual que busca conocer las influencias cósmicas que permanecen creando el espejo de su realidad mutable.

Uno de los tránsitos planetarias que los astrólogos connotan como fundamental en la importancia y transformación del ser humano, es el retorno de Saturno. Reconocido como el maestro de la disciplina, la entereza y la rectitud, que aleja de la fantasía. Saturno es un planeta que pone retos y pruebas a quien esté en su influencia. Los cambios durante su retorno - cada 29 años y medio más o menos- traen consigo responsabilidades que anteriormente no existían, y otras que no se habían revelado con tal importancia. Este tránsito, lo que los astrólogos podrían denominar como el tránsito de niño a adulto ,es una etapa dura, donde la confusión puede estar muy presente; hay ciertos aspectos de la personalidad que en este tiempo se forjan amalgamando la madurez de la experiencia y el reto de la seguridad en momentos de mucho cambio, durante este tránsito personal, ocurren muchos casamientos, cambios de profesión, y cambios de ciudad.

Este artículo nos habla del retorno que actualmente está en proceso, entre las generaciones de 80 al 83. Explica el fenomeno como tal, para una amplitud real e individual se debe estudiar la carta natal y detectar cuales son los retos y condiciones que se verán mas afectadas en este transito, esto depende de cada individuo y sus retos como espíritu en esta aventura, recordando que lo que se quiere no es siempre lo que nos conviene, y que hay aspectos vivenciales que aunque parezcan ásperos o aburridos nos llevan a pasar las materias que no hemos cruzado, y olvidar por un momento las que hemos exentado una y otra vez.

Texto del blog Astrología Arquetípica:

 

La última vez que Saturno visitó este signo, fué al principio de los 80′s.

Esto quiere decir que aquellos nacidos desde Octubre 1980 hasta Agosto 1983, están en lo que llamamos en Astrología El Primer Retorno de Saturno. La primera vez que este planeta vuelve al lugar que estaba cuando nacieron.

Cómo esto ocurre cada unos 29 años, podemos en teoría experimentar 3 retornos, aunque la mayoría sólo pasamos 2. Por tanto este primero como el segundo son de vital importancia. Especialmente pues coincide con el retorno Lunar, por Progresión, que ocurre a los 28 años, una técnica que usa la Astrología, donde cada día después del momento del nacimiento, se considera un año de vida.

Muchas personas con fuerte influencia Capricorniana, signo regido por Saturno, nacen cuando sus padres están pasando su retorno saturnino, es decir, alrededor de los 30 años.

Este es un momento en nuestras vidas de grandes decisiones, cuando la vida de repente parece ponerse muy seria. Los riesgos que tomamos durante los 20, dejan de tener atractivo y algo muy profundo nos dice, se acabó la fiesta, debo redirigir mi vida. Debo dar una dirección a mi vida profesional.

Aún si ya estás en el camino adecuado profesionalmente, el cuestionamiento viene igual.

Si has estudiado algo que no te llena, es hora de buscar otros horizontes, si no has estudiado, es hora de hacerlo. Afortunadamente los tiempos han cambiado y los 30 de ahora son un poco como los 20 de antes.

Si dividimos el ciclo de Saturno en 4, vemos claramente las edades que marcan la famosa crisis de los 7 años.

Es decir entre los 6 y los 7, la escuela se vuelve seria y realmente empezamos a estudiar. Muchos niños comienzan la escuela en este momento y otros muchos cambian de colegio. Comenzamos a salir a otras casas y a comparar nuestra familia, con la de los demás.

A lso 14, todos sabemos lo que pasa. Estamos en el medio de la crisis más difícil de la vida, llamada apropiadamente ” adolescencia”, y si adolescemos….Todo parece oponerse a nuestras intenciones, los profesores, los padres, el mundo en general.  Esta es la primera oposición de Saturno a sí mismo en nuestra Carta Astral.

Luego llegan los 21, crisis que coincide con la segunda cuadratura de Saturno a su posición natal y la primera de Urano. El dilema de la liberación de la familia, y el temor ante tanta responsabilidad marcan esta edad.

Así llegamos a los 28-29, que es donde se encuentran todos aquellos nacidos al principio de los 80′s.

Esta vez es un retorno al signo de Libra. El signo que verdaderamente nos conecta con la relación con el “otro”. Coincide con Israel y Palestina sentados una vez más para negociar la paz. Con un gobierno de coalición en el Reino Unido, nunca visto antes. Justamente entre los Conservadores y los Liberales Demócratas.

Esta es una llamada de atención a la forma en que nos relacionamos. Una focalización en qué es lo que queremos de las relaciones. Muchas parejas estarán pasando un momento de re-estructuración de la relación, muchos estarán buscando la forma, de solucionar sus problemas, de encontrar un puente que les permita comunicarse mejor.

Para los que estamos en una relación como para los que no, cómo mejorar nuestras relaciones es un tema actual. Puedes pensar que esto siempre pasa y es cierto, pero lo que Saturno en esta ocasión nos trae, es la concientización de ello. La búsqueda de herramientas para ayudarnos, para salvar nuestras relaciones.

Saturno se encuentra exaltado en este signo de la balanza, según la Astrología tradicional y es cierto que tienen muchas cosas en común. Tanto Saturno como Libra están concernidos con las reglas. Con el encontrar un sistema que ayude a la comunicación entre las dos partes. Cómo aprender a vivir con el otro o con los demás en este pequeño planeta. Cómo vivir armoniosamente y disfrutando de un balance saludable, donde las dos partes se enriquecen, donde ambas partes toman responsabilidad por sus propios problemas, sin culpar al otro.

Para muchos la lección de la diferencia entre “estar enamorado” y el Amor, se hará evidente. Como dijo Scott Peck, en su maravilloso libro, “The Road Less Traveled” (El camino menos transitado, o La nueva psicología del Amor, en algunas ediciones) el Amor tiene su oportunidad cuando el Enamoramiento se acaba.

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Buena parte de nuestra interacción racional con el universo físico se rige a partir de considerar a la velocidad de la luz como una constante universal; sin embargo registran evidencia que sugiere que esta constante pudiese estar variando, disminuyendo.

La velocidad de la luz podría ser considerada la constante universal por excelencia dentro del paradigma científico que ha regido las últimas décadas. Esta marca representa un parteaguas en la manera en que entendemos el universo físico, la utilizamos para calcular la edad del universo, para medir la distancia entre galaxias, para entender la materia oscura y para acuñar decenas e definiciones de preceptos fundamentales de la física. Pero, ¿qué pasaría si este pilar supuestamente inmutable estuviese experimentando una variación? ¿Cuáles serían las consecuencias de que se comprobase que la velocidad de la luz esta diminuyendo?

Recientemente parece haberse detectado evidencia que sugiere que la velocidad de la luz e esta desacelerando. Esta hipótesis ha sido reportada por un investigador francés de la Universidad de Nantes, Yves-Henri Sanejouand, y a pesar de que la afirmación aún se mantiene en el plano de la especulación científica, lo cierto es que es una probabilidad a la cual cada vez mayor número de científicos parecen estar tomando en cuenta. Y en caso de que se confirmara obligaría, por un lado, a replantear algunas de las leyes más significativas e la física (lo cual probablemente conduciría a un estado de caos en el pensamiento científico) pero por otro lado abriría una nuevo horizonte de posibilidades que seguramente nos permitiría finalmente responder cientos de interrogantes que hasta ahora se han mantenido virginales ante el estudio humano.

A través del telescopio Hubble se pudo observar que ciertas galaxias están alejándose de la Tierra a una velocidad proporcional a la distancia que nos separa de ellas. La explicación tradicional es que están siendo expulsadas por la expansión del eje tiempo-espacio. Pero para que esta hipótesis tenga sentido requiere de la existencia de la famosa materia oscura, cuya paradójica naturaleza (en caso de que realmente exista) hace que jamás haya podido ser confirmada con contundencia pero a la vez, si es verdad que existe, es muy probable que constituya el 70% del universo. Pero, si la velocidad de la luz esta en realidad disminuyendo, entonces este alejamiento de las galaxias correspondería simplemente a un efecto óptico. Y en este caso la existencia de la materia oscura ya no sería necesaria para entender este fenómeno. Otro enigmático pulso entre la comunidad astronómica corresponde a lo que se conoce como la “anomalía Pioneer”. En la década de los setentas la NASA envió un par de naves espaciales, las Pioneer 10 y 11, para explorar diversos planetas y luego, eventualmente, dejaron nuestro sistema solar. La misión fue considerada altamente exitosa pues se consiguió una gran cantidad de información. Sin embargo, ambas naves manifestaron una inexplicable aceleración con dirección al sol que era proporcional a la distancia que les separaba de este astro, y de acuerdo con Sanejouand, esto podría explicarse admitiendo que la velocidad de la luz no es una constante que aplica al tiempo.

La idea de que la velocidad de la luz es finita y constante se consolidó en 1727 con el astrónomo británico James Bradley, y no fue hasta 1879 que se estimó, por primera vez, la velocidad de esta variable: 299,949 km/s (cifra bastante próxima al valor actual). Mientras que los primeros intentos de medir la velocidad de la luz se registraron durante el Renacimiento, intentos encabezados por el matemático y astrónomo danés Ole Romer, quien dio un estimado aproximado del valor de esta variable. Entre las primeras décadas del siglo XVII y los comienzos del XX, el comportamiento de la luz generó mútliples polémicas entre la comunidad científica, hasta que finalmente fue aceptado, de manera unánime, su rol como una constante universal. Ya en 1905 Einstein propuso su legendaria teoría de la relatividad y con ello se abandonaron los conceptos absolutos de tiempo y espacio para abrazar la constancia de la velocidad de la luz como una variable independiente del movimiento de la fuente o del observador. Y esta afirmación fue aceptada con tal contundenca que en 1983, durante la decimoséptima Conferencia General de Pesos y medidas, que se llevó a cabo en Francia, se decretó que: “Un metro es la distancia del recorrido que hace la luz a través del vacío durante un intervalo de tiempo de 1/299 792 458 segundos”. Con ello se asumía rotundamente, por definición “universal”, que la velocidad de la luz (c) simplemente no puede variar.

Y tomando en cuenta el fundamental papel que juega en nuestra interacción con el universo físico el asumir a la velocidad de la luz como una variable absolutamente invariable, regresamos a la pregunta inicial ¿Qué pasaría si se comprobara que la luz no es una constante sobre el tiempo y que de hecho esta disminuyendo? Por un lado la variación sería tan mínima que inicialmente no afectaría nuestra vida cotidiana, pero lo cierto es que ya estaríamos viviendo una falta de exactitud explícita en nuestro modelo de medición tanto en tiempo y espacio, como en peso y medida. De acuerdo con Sanejouand la disminución en la velocidad de la luz correspondería a un 0.02-0.03 m/s por año, lo cual si bien podría considerarse como una variación insignificante en realidad podría tener drásticas implicaciones en un plano estrictamente científico. “la constancia de la velocidad de la luz es uno de los pilares fundamentales de la física contemporánea. Así que la posibilidad de que varíe (incluso en un rango mínimo) tiene enormes consecuencias (aunque sea desde una perspectiva teorética)” afirma el francés.

Pero más allá de los tecnicismos implícitos en esta teoría, e incluso más allá de que esta probabilidad sea o no confirmada, lo cierto es que esta noción viene a reforzar una vívida tendencia en la que algunos de las más importantes leyes de la ciencia parecen tambalearse (recordemos entre otras la teoría de que el tiempo esta desapareciendo o la creciente aceptación de que el tiempo y espacio son solo herramientas cognitivas) lo cual sugiere un replanteamiento del paradigma científico y, aunque no queda claro si es causa o consecuencia de este fenómeno detectado entre las ciencias, parece innegable que este rediseño no solo esta manifestándose en el mundo de la ciencia sino que aplica también al entorno espiritual, cultural, financiero, psicosocial, etc…

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