*

X
Nuestros aparentes antepasados, los Neandertales, usaban plumas de manera decorativa hace miles de años, como un accesorio decorativo según paleontólogos italianos

Aunque tal vez en la antigüedad la moda era más magia que fashion, paleontólogos han descubierto que nuestros ancestros, los Neandertales, usaban plumas de forma decorativa.

Marco Peresani de la Universidad de Ferrara en Italia, estudiando la Cueva Fuuman descubrió huesos de aves labrados y pelados de una forma que sugiere habían sido trabajados para obtener las plumas. Estos huesos yacían en capas de tierra que habrían estado en la superficie hace más de 44 mil años.

El hallazgo asume que se trataban de plumas con uso decorativo ya que éstas no tienen valor culinario y en esa época aún no se inventaban  las flechas.

Se encontraron 22 distintas especies de aves, incluyendo halcones, águilas doradas, buitres, y otras aves de plumajes coloridos.

Otros investigadores han encontrado conchas junto con los huesos lo que sugiere que habrían usado las plumas como joyería.

Los medios han cubierto está noticia desde la óptica moderna de que los Neandertales, el epítome de lo rústico y primitivo en el lenguaje actual, usaban accesorios de modo o estaban preocupados por su apariencia. Sin embargo, también es probable que las plumas eran usadas como objetos de magia simpática, tal vez para cazar a esas mismas aves o como una especie de objeto mágico al cual podía imbuírsele algún poder supernatural. El caso de los plumajes como moda, quizás podría tener cierta relevancia como método de seducción. Tal vez los machos o las hembras usaban estas plumas de colores para destacarse de los demás -para flashear, por decirlo de alguna forma, a las hembras atractivas o viceversa-; una herramienta epigenética de evolución y sobrevivencia. Hoy en día, también, la moda es una especie de magia superflua, donde creamos a través de accesorios la ilusión de una apariencia con la intención de obtener ciertos resultados.

Otra cuestión interesante es que tal vez la especie que dejo esos huesos de aves no eran los Neandertales sino que nuestra especie actual es muchas vieja de lo que se piensa.

Neanderthal "fashionistas" were big on feathers

Te podría interesar:
Una investigación del Instituto Tecnológico de Georgia muestra que las personas responden de forma diferente al tacto de un robot, dependiendo de cómo perciben su intención táctil

El tacto puede curar, puede ser tan necesario como el aire o el alimento; pero en otras circunstancias esta íntima necesidad táctil puede agredir y repeler. En un mundo alienado, en que millones de personas viven su máxima intimidad con la tecnología en detrimento de la interacción con otras personas, surge la pregunta de si los robots pueden llenar, o al menos mitigar, esta necesidad de contacto físico.

Investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia han encontrado que las personas generalmente responden positivamente al tacto de un enfermero robot, pero esto se modifica conforme a su percepción de la intención de este robot.

“Lo que desubrimos es que cómo las personas percibieron la intención del robot fue muy importante. Así que aunque el robot tocará a las personas del mismo modo, si las personas pensaban que lo estaba haciendo para limpiarlas a diferencia de para recomfortalas, esto hizo una diferenica significativa en sí sintieron el contacto de forma favorable o no”, dijo el profesror Charlie Kemp.

En el experimento el robot Cody tocaba y limpiaba los brazos de las personas de la misma forma, pero en los casos en los que éstas percibieron que se trataba de un acto instrumental destinado a limpiarlas, los sujetos respondieron positivamente a  su tacto. En los casos en los que percibieron que el robot trataba de darlos confort, las personas no respondieron de forma positiva.

El experimento está supeditado al contexto de un hospital y a la aplicación de la robótica a la enfermería. En otros casos y ambientes esto podría variar. Surgen preguntas cómo, ¿de qué forma responderían las personas al tacto de robots en ambientes que sean percibidos como ya de suyo cómodos? ¿Recibirían las personas el masaje de un robot de forma positiva? ¿Podrían recurrir a estas máquinas en situaciones de necesidad emocional?

No hay duda que mejor que el tacto de un robot siempre sera el tacto de un humano. Pero como aquella novela de Phillip K. Dick “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?”, donde el personaje sueña tener un animal verdadero –no un clon- para experimentar empatía, pero estos son extremadamente caros o se an extinguido y solamente le son accesibles los androides, para muchas personas el tacto de una persona es algo, tristemente, lejano e inaccesible.

[Newswise]