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Envueltos en la lógica del bicentenario y su parafernalia inútil, Juan Carlos Luque Brazán enfoca el tragicómico panorama de este país con sus viejos héroes y nuevos héroes reciclándose en una rueda de infortunio que al final de cuentas también sobverviviremos

Hace unas semanas atrás la realidad mexicana supero nuevamente a la ficción, 74 migrantes de Centro América y Sur América fueron salvajemente asesinados por los Zetas, una macro banda de sicarios, integrada básicamente por ex policías y militares que cambiaron de rubro pero no su objetivo principal: Ganarse la vida a costa de otras vidas. Por otro lado, en la Ciudad de Monterrey otro grupo de narcos se agenciaba la vida igualito pero en formato público, secuestro camiones y vehículos de carga para colapsar el transporte en la urbe regiomontana, todo ello a pocos días del asesinato de un alcalde que tuvo la osadía de intentar combatir a la delincuencia organizada.

Mientras todo ello pasaba los rudos camioneros chilangos se acordaron que eran ciudadanos y enloquecieron el centro del Distrito Federal en defensa de sus derechos laborales y casi patrimoniales, ¿cómo era posible que el Gobierno del Distrito Federal tuviera el atrevimiento de profesionalizar el servicio de transporte público y para colmo licitarlo?, no, no, había que impedirlo y que mejor manera que someter a la Ciudad a su libre y ciudadana protesta.

¿Qué está pasando en México?

Hace más de diez años atrás, cuando armaba la maleta para venir a cursar mis estudios de Posgrado, me hice una pregunta ¿cómo sería esa sociedad mexicana dónde viviría los siguientes años?, las respuestas fueron imprecisas pero me dieron ciertas coordenadas, su industria cultural, expresado en su multifacética producción cinematográfica y literaria, su música diversa y colorida, su herencia cultural post revolucionaria, sus grandes universidades y por supuesto, claro que sí, su geografía cultural, territorial y culinaria. Conocer un poco México fue impresionante, todo era igual que en mí tierra y distinto a la vez, comprendí el valor de las “mordidas” a la vez que entendí que aquí los amigos son para siempre y no por unos días. Supe que era un peligro decirle a un taxista: “me lleva por la ruta más corta”, pues eso seguramente iba a traducirse en un largo viaje, que según las circunstancias podía ser amenizado por un secuestro exprés.

En fin, en los inicios de la primera década del siglo XXI, había violencia en las calles de México, pero vamos, era una violencia con ciertos reparos, no teníamos esas costumbres posmodernas de los sicarios de ahora de ir entregando los cadáveres de sus víctimas por partes, tampoco estaba esa rara costumbre de tratar de combatir al crimen organizado contratando mercadólogos y expertos en marketing. No había tampoco esas pretensiones de refundar la historia ni de volverla a contar, además esa parafernalia inútil de los bicentenarios latinoamericanos no estaba en la mira de nuestros eficientes gobernantes y los temas que nos ocupaban eran más pedestres, pagar la deuda externa, hablar mal de los gobernantes populistas y vender los bancos nacionales a precio de huevo.

Ahora todos estamos en la lógica bicentenaria, pensamos en nuestros héroes muertos hace dos siglos, hace un siglo y los que están cayendo en la lucha contra el narco y sus socios, también tenemos nuevos héroes como el Chicharito, la Miss Universo mexicana 2010 y una versión recargada del anti-héroe de turno, la Barbie, riéndose de sus captores policiacos ente las cámaras correspondientes de Televisa y TV Azteca.

Aquí en México esa vieja frase marxista que decía que todo lo sólido se evapora en el aire es una metáfora inútil. Aquí todo lo viejo se evapora sólidamente en lo nuevo y es la base de las coordenadas de la sociedad en la que viviremos en unos años. Tenemos un Partido Revolucionario Institucional que se proclama como la mejor opción para garantizar el futuro de este magnífico país, por otro lado nos encontramos con una izquierda moderna, modernizada y encuestalizada, especialista en suicidios políticos y finalmente tenemos al partido de Gómez Morín transformado en una versión retro-futurista de las versiones ochenteras del priismo versión de La Madrid. Como ven, pura posmodernidad política para imaginar la sociedad en la que viviremos. Una sociedad cargada de imágenes de “Laura Bozo”, “Chicharitos Hernández” y con música de fondo del TRI con la voz cavernariamente modulada de Alex Lora.

Seguramente también los sobreviviremos. Mientras tanto recuerden que la Virgen de Guadalupe es mexicana.

Links consultados:

http://www.tvazteca.com/notas/vengalaalegria/10702/laura-bozzo-y-el-caso-celia-lora

http://www.elnuevoherald.com/2010/08/25/789542/mexicoel.html

http://www.diariodepalenque.com/nota.php?nId=16221

http://www.nuevoexcelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=646753

http://www.kaosenlared.net/noticia/mexico-asesinan-fiscal-investigaba-masacre-72-inmigrantes

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=530032

http://www.milenio.com/node/248897

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Una guardería en París empleará chips para controlar a los niños

Política

Por: pijamasurf - 09/06/2010

Parece que la moda es emplear chips con los jóvenes para no perder su ubicación espacial, o quizás para acostumbrarlos al futuro.

Hace unos días informabamos sobre la prueba que hicieron Coca-Cola y Facebook utilizando chips que ligaban el perfil de Facebook con las acciones en el espacio físico de unos jóvenes israelíes que de forma enajenada asistieron al campamento de la refresquera. Ahora la agencia de noticias EFE reporta que una escuela para niños en París probará utilizando chips de localización en los niños para tener control de su ubicación en todo momento. Esta noticia podría ser completamente inocente si no fuera por la paranoia que se tiene ante el uso de chips de radiofrecuencias (RFID) como la técnica de control preferida por el gobierno planetario que algunos llaman Nuevo Orden Mundial.

Más allá de la existencia de este grupo de elite, el ubicar chips en las personas evidentemente tiene un matiz moramente discutiblel, de hasta qué punto debemos ser vigilados por el estado y hasta qué punto podemos confíar en este estado vigilante. El mismo diario conservador español ABC subtitula su nota "Como animales en extinción", para describir a los niños de la escuela parisina que llevarán chips en todo momento, el cual se activaría en caso de que salgan del recinto y enviará información a un centro de monitoreo.

Esta medida ha sido recibida con quejas de algunos padres que con cierta conciencia hablan de que se planea poner un control absoluto a la infancia. Lo que subyace posiblemente es un tipo de condicionamiento donde los jóvenes se acostumbren a llevar chips y les parezca algo normal. Como sucede ahora con documentos de identificación, que en su momento no eran algo común.

Vía ABC