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En su nuevo libro "Los Círculos de los Dioses", la ex senadora del PRI, Guadalupe Rivera, expone la idea de que los dioses antiguos de México son entidades extraterrestres.

La hija del pintor Diego Rivera, Guadalupe, ha publicado un nuveo libro llamado “Los Círculos de los Dioses”, parte de una trilogía de docuficción, en la que expone la idea de que los dioses antiguos eran (o son) extraterrestres. Guadalupe Rivera es hija de Diego Rivera, de su segundo matrimonio con Guadalupe Marin, y formó parte del PRI, siendo diputada y senadora en representación de este partido político. Según la editorial Plaza y Janes, el libro describre quiénes fueron los dioses extrterrestres, de dónde vinieron y cómo llegaron a la Tierra, así como por qué escogieron México para plantar su semilla y verla crecer a lo largo de los siglos.

Guadalupe Rivera, según publicó en una entrevista el diario La Jornada, tuvo un avistamiento en los setentas, cuando vio una luz en el cielo, atravesando la Sierra Gorda. Rivera dice que los locales llaman a lo que vio ‘tzinziniles’, en otomí, las famosas luces rojas que en Europa han sido llamados fuegos fatuos y que han sido explicadas según el contexto cultural como el vuelo de las brujas, como parte de un ritual satánico y en este caso como OVNIs, lo cual más que precisar este fenómeno que podría ser también un efecto óptico natural, una aeronave militar, etc., reflejan el contexto mental de la persona que investiga. Según Guadalupe su padre Diego Rivera y el pintor David Alfaro Siquieros habían visto una luz similar mientras regresaban de Europa en un barco en 1921.

Guadalupe Rivera había publicado artículos sobre estos temas en la revista Contactos Extaterrestres, donde básicamente expone una versión similar a la de los antiguos astronautas o del paleocontacto, popularizada por Erich von Däniken y Zecharia Sitchin. Esta teoría señala que los seres humanos fuimos creados por dioses extraterrestres; Annunaki, es el término sumerio que usa Sitchin. De aquí se desprende la bizarra teoría de la conspiración de que los seres humanos somos controlados por una raza de reptiles metamórficos. Tal vez Rivera ve en Quetzalcoatl una versión de esta teoría que se basa solamente en una interpretación muy libre de las tablas sumerias y de la aparente presencia de OVNIs en la historia.

Mientras la teoría de que los dioses aztecas y mayas son extraaterrestres puede ser atractiva para las mentes actuales empampadas de ufología y películas de Hollywood sobre extraterrestres, esto es, aunque posible, solamente una interpretación holgada de la historia. Como se puede creer literalmente en la representación de los dioses, por ejemplo, que crearon genéticamente a los hombres o que Quetzalcoatl realiza su vuelo emplumado en una nave especial, también se puede creer que estas representaciones son simbólicas, manifestaciones arquetípicas, y entenderlas en un contexto de chamánico. Quetzalcoatl, como Hermes, podría ser un estado de conciencia o un linaje de conocimiento que simboliza la fusion de la tierra y el cielo, o axis mundi, un estado búdico. Aunque evidentemente sólo los iniciados podrían esclarecer estas preguntas.

Ahora bien, la creencia difundida por el new age de que los dioses ancestrales en realidad son extraterrestres -aunque todo es posible- exhibe una conspiración religiosa para implantar un nuevo sistema de creencias, como ha sido expuesto en el libro ”Stargate Conspiracy”, donde se documenta la participación de la CIA en programas de control mental relacionados a la canalización de supuestas entidades extraterrestres, bajo la dirección del científico Andrija Puharich, quein fuera conocido por llevar un programa de visión remota con "niños espaciales" como Uri Geller, el mentalista amigo de Michael Jackson.

Por otra parte esta idea reforzada por autores como Graham Hancock y Robert Bauval, parte siempre de una simplificación para explicar lo inexplicable. Un razonamiento que más o menos dice así: como no podemos explicar cómo se hicieron las pirámides de Egipto o cómo alcanzaron tales conocimientos culturas como los mayas, o los dogons, tiene que existir una participación extraterrestre. Existe, es evidente, un enorme misterio en torno a estas culturas e incluso a los planetas de nuestro sistema solar, pero hay que notar que que adscribir todo los misterios a una inteligencia extraterrestre que se comunica de forma caprichosa es reduccionista y recuerda a aquellos que en la Tierra todo se lo achacan a los Iluminati o a una todopoderosa sociedad secreta, cuando tal vez las cosas son aún más complejas y enigmáticas de lo que podamos imaginar.

via Open Minds

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Documentos oficiales prueban que Bush planeó la guerra de Iraq antes del 9-11

Por: pijamasurf - 09/24/2010

Por si quedaba duda de la conspiración y manipulación mediática orquestada por el gobierno de George Bush para invadir Iraq, documentos del Archivo de Seguridad Nacional evidencían que la guerra se planeó al menos desde enero del 2001, más de dos años antes de la invasión.

Documentos declasificados del Archivo de Seguridad Nacional revelan que la administración de George W. Bush planeó la guerra contra Iraq al menos desde enero del 2001, casi 9 meses antes de los ataques 'terroristas' del 11 de septiembre que supuestamente desataron la guerra contra Afganistán y más tarde la guerra con Iraq. Esta nueva información apunta también a la posibilidad cada vez más patente de que los ataques del 9-11 fueron orquestados como una maniobra política para echar a andar el aparato militar de Estados Unidos cuyo fin fue siempre invadir Iraq para tomar control de esta zona clave del Medio Oriente.

El 30 de enero del 2001 los directores de agencia del gobierno de Bush se reunieron por primera vez para discutir el Medio Oriente, la intención del presidente Bush de desvincularse del proceso de paz entre Israel y “Cómo Iraq está desestabilizando la región”. Bush ordenó al secretario de Defensa Donald Rumsfeld examinar la acción militar contra Iraq y al director de la CIA George Tenet reforzar la interliegncia en ese país.

Los documentos del Archivo de Seguridad Nacional muestran que el Secretario del Tesoro Paul O’Neill y el coordinador de antiterrorismo Richard Blarke destacaron la intención de confrontar a Iraq, una meta consistente con el hecho de que Rumsfeld contratara a Paul Wolfowitz y a Douglas Feith, conocidos por su belicosidad.

En septiembre de 2000 el think thank Project for a New American Century, había redactado un documento firmado por Rumsfeld, Cheney, y Wolfowitz sobre la necesidad de tomar control de Medio Oriente sin importar si Hussein estaba en el poder, este documento, además, enfatiza que los cambios que se buscan para afianzar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo se verían retrasados sin un “nuevo Pearl Harbor”, de forma tremendamente sospechosa ante los acontecimientos del 11 de septiembre.

En noviembre 27 un memo de Rumsfeld enlista cómo manejar la invasión de escala masiva a Iraq. Apenas en octubre 7 Estados Unidos había invadido Afganistán. Invadiría a Iraq en marzo del 2003, supuestamente porque Sadam tenía cabezas nucleares y bajo el discurso de que Iraq había apoyado a los terrorista de Al Qaeda

Un memo de diciembre del 2001 revela que el gobierno consultó asesores dentro de la iglesia católica para justificar la guerra bajo la idea “de demostrar que acción preventiva contra Iraq encaja en la tradición de una guerra justa".

El golpe final lo da la misma Agencia de Seguridad Nacional, que escribe:

“Hasta este punto, el peso de la evidencia soporta una observación hecha en abril del 2002 por miembros del grupo secreto de operaciones en Iraq – el ‘cambio de regimen’ en Iraq ya era parte de la agenda de Bush cuando tomó el poder en enero del 2001. Septiembre 11 no fue la motivación detrás de la invasión de Estados Unidos a Iraq, fue la distracción”.

Cada vez se transaprenta más una poderosa conspiración –más allá de que esta palabra sea una especie de tabú- al interior del gobierno de Estados Unidos para invadir a Iraq usando diferentes estratagemas de propaganda para lograr convencer a su país y asegurar la acción militar que redituaría en enormes beneficios económicos para una elite, lo que se ejemplifica en los contratos a grupos como el Carlyle y Halliburton, estrechamente relacionados con Bush y Cheney . Actualmente es difícil no darse cuenta de que vivimos inmersos en una manipulación global, donde el conclave político-financiero juega con el mundo a voluntad y no se preocupa demasiado de encubrirse. ¿Ante las pruebas, seguirán diciendo que todo se trata de una teoría de la conspiración?

Vía Crooks and Liars