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Una astronauta en vez de ir a la luna decide secuestrar a la pareja de su amante; una excursión por los idiomas asimétricos con los que el amor construye su magia y su humillación. "El corazón tiene razones que la razón no entiende"...

El 5 de febrero del 2007, la capitana Lisa Nowak, astronauta de la NASA, volvió a convertirse en un fenómeno mediático, pero esta vez no fue por viajar a bordo del Discovery. No, en esta ocasión sería protagonista de un escandaloso triángulo amoroso, al ser arrestada por intentar secuestrar a la nueva pareja de su desentendido amante, el también astronauta William Oefelein. En vez de tomarse unas largas vacaciones de soltera a la luna para lidiar con la pérdida, Nowak se dispuso a terminar con su rival con aerosol de pimienta, cuchillo militar y pastillas para dopar. Por si fuera poco, para no perder tiempo en el camino, se puso un pañal y manejó de Houston a Orlando sin escalas, para asaltar a la otra mujer en un estacionamiento. Curiosamente, creo que a nadie nos resulta tan bizarro que una persona con una de las educaciones más completas y rigurosas del mundo moderno, a la hora de afrontar una infidelidad reaccionara como pandillero de telenovela.

Los psicólogos pueden cantar misa sobre las distinciones categóricas entre el deseo, la dependencia, la obsesión y el amor; no hace falta ser cosmonauta para entenderlo, pero entre entender y entender hay todo un abismo imposible de atender. Por más complejas y sofisticadas que lleguen a ser nuestras estructuras conceptuales racionales, jamás podemos rendir cuentas de todo cuanto nos acontece. La experiencia en vivo del mal de amores y las explicaciones que tenemos para dicha vivencia sencillamente no empatan. Así como una persona y su nombre no son lo mismo. Por ello, un “te amo” no habla de lo mismo en un corazón que en otro. Esa comunicación en la que basamos nuestras relaciones se configura de idiomas disímiles, siempre asimétricos. Con ese juego de traducciones simultáneas y teléfonos descompuestos vamos sembrando las promesas de amor, en un campo minado por desentendidos, albures e interpretaciones. De entre todas estas confusiones acumuladas, donde se baten los afectos ennobleciendo el pecho algo emerge que se rehúsa a traducirse de modo alguno a la palabra: eso que llamamos amor.

Un nombre es también todo lo que necesita un brujo para lograr que “regrese arrastrado” aquel desvergonzado despreciador. Hojeando una revista de chismes, me pregunto qué destino hubiese tenido la apasionada astronauta de haber sido mexicana. Quizás si hubiese tenido acceso a las publicaciones más vendidas en nuestra patria, podría haberse dispuesto a llevar a cabo un “Amarre fuerte” para que su “ser amado regrese a sus pies”. De ser así, posiblemente aun tendría su empleo en la NASA. Pues a pesar de vivir rodeados de producciones culturales que compulsivamente emiten historias de amor, es probable que las metanarrativas de amor características de una cultura se ubiquen con mayor claridad en los puntos ciegos—en sitios obviados. Tal es el caso de los anuncios de brujería, donde por medio de la magia se busca simbolizar aquello que rebasa nuestra razón, en ese intercambio de pasiones de una economía libidinal. Ahí, amontonados en las últimas páginas de una revista dedicada a las ostentosas trivialidades de la farándula, se desatan una serie de garantías para el “Candado invisible” del “amor eterno”, que tras una segunda lectura asumo significa lo mismo que “el amor de tus sueños regrese dominado”.

No es de extrañarse lo tanto que se repite la palabra “humillación” en estos anuncios de “magia blanca”. ¿Será que el sentimiento amenaza con destruir la idea de quien somos y por ello nos queremos vengar? O ¿será tan sólo la reiteración del valor más prominente y arraigado de nuestra cultura, la humillación? Brutal ironía, querer humillar por amor. ¿Ya humillado el ser amado aun será digno amarse? Estás ganas insoportables de poseer y ser poseído, llevan consigo la diferida esperanza de la desintegración; es decir, de la muerte. “No hacemos trabajos malos ni que perjudiquen a nadie, sólo trabajamos con la Magia del amor”, lee otro anuncio, dedicando, como la mayoría, unas palabras de consuelo para la bondad del cliente. Dejan claro que el único costo para un “trabajo de amarre” es la tarifa de entre 200 y 3,000 pesos, dependiendo de la fuerza del conjuro. Esto me parece una canallada, y no es el hecho de que los magiaservidores cobren sus labores, sino que se pida menos que ofrecerle el alma al diablo. Digo, si no se está dispuesto a renunciar a esa insidiosa noción de territorio personal llamada alma, no se está preparado para el amor eterno. Porque el amor es también una forma de terrorismo ontológico, y sin sacrificar ese preciado artilugio narrativo del Yo, sería imposible trascender el tormentoso aislamiento de continuar elaborando artimañas para que el ser amado se suscriba a nuestros caprichos como un objeto.

Pero la peor pesadilla para el amante despechado sería que en efecto se cumpla su fantasía. Sería como si el Coyote por fin se comiese al Correcaminos; acabándose con el bocado final, aquello que otorgaba sentido a su existencia. Tendría que renunciar al goce que encuentra en la tensión dramática de su amor no correspondido, renunciando de paso a su identidad y propósito. Esta persona se vería obligada a inventar un amor, en vez de continuar repitiendo un síntoma. Lo traumático en este caso es que el amor no es algo esencial e inmutable que se encuentra en el utópico núcleo del ser; sino que el amor se inventa en el vacío. En esa brecha entre la vivencia y la palabra, entre tú y yo, construimos una lógica amorosa, un lenguaje de ternuras, un sentido casi compartido de nuestra realidad, una textura al espacio que nos une y separa.

En fin, en palabras de Jacques Lacan, “El amor es dar lo que no se tiene a quien no lo quiere”. Pero a mi gusto—siendo que no soy astronauta—creo lo dijo mejor un amigo (quien no se disputaba su prestigio intelectual con jerga semántica), al darme un consejo muy necesitado: “Si la quieres no busques entenderla. Si la tratas de entender te vuelves loco. Si la quieres, sólo quiérela”.

Sugiero rematar la lectura escuchando "I put a spell on you", de ser posible la versión original de Screaming Jay Hawkins.

Blog: al servicio de quizás

Automelodi: Poesía narrada en sintetizadores

Arte

Por: UFOria - 08/02/2010

Wierd Records está orgulloso de presentar el primer disco homónimo de una banda originaria de Montreal llamada Automelodi

Liderados por el vocalista y compositor Xavier Paradis que desde hace tiempo se ha ganado seguidores en el underground del minimal synth con su proyecto solitario Arnaud Lazlaud activo en Canadá desde finales de los 90s, Automelodi se formó en 2006. Esta vez Wierd Records está orgulloso de darles la bienvenida como su más reciente adición. Al igual que Led Er Est y Frank (Just Frank), Automelodi combina guitarras, sintetizadores y cajas de ritmos, basándose en una paleta mezclada de sonidos electrónicos minimal synth. Una banda que en el 2010 se ha caracterizado por tener un sonido único, las canciones recorren el terreno infinito en la historia del pop francés, creando un auténtico y sofisticado sonido, convirtiéndolo en un álbum elegante y placentero de escuchar, refrescando la energía de lo que es el cold wave en los oídos de fans del rock contemporáneo y la música electrónica alrededor del mundo.

Como ocurre a menudo en la literatura francesa, la poesía y la música pop, la libertad de poder tocar intuitivamente con la voz es importante para la banda, esto influye para el que escucha letras en inglés, sin embargo, la adición de los instrumentos deja que fluya misteriosamente con fuerte provocación y misterio en las narrativas de su sonido. El álbum abre con un explosivo track "Shéma corporal" inspirado en Italo-disco, hielo seco en la pista y una agresiva melodía apoyada por quebradizas voces - inmediatamente esta intro balancea y pone en conflicto al oyente - se pueden escuchar emociones, en donde la oscuridad pelea contra la luz, una cierta represión consciente de sí mismo hacia el placer hedonista y da al parecer una comodidad cuando te sientes en una situación de claustrofobia. "Employé Terne" y "Rayons de ríen" sugieren un baile de celebración, pero en realidad es un himno al capricho y la desesperación severa de una paranoia. De manera similar pero a la inversa - la resonancia y melodía downtempo de "Presión" y "Limite Malade" suenan a melancolía y vulnerabilidad donde juegan un papel casi masoquista y de autoanalísis en las letras. Estas problemáticas tensiones en donde las melodías y las letras se tensan con ecos - particularmente con la frialdad de la guitarra y la calidad melodiosa de los sintetizadores. La melodía y el verso dinámico de "Buanderie Jazz" suena una compleja psicodélica similar a los arreglos de un sonido shoegaze. Las guitarras de "Rose AD", "Pression" y "L´Écran de fumée" suenan a una navaja frágil seguida de sintetizadores en primer plano. Es un acto de equilibrio y la negociación de estas fuerzas entran en un acontecimiento de conflicto y experiencia en el disco.

Este año Wierd Records colaborará con un track de Automelodi para el próximo compilado Wow 2010 de Discos Tormento, así que esten pendientes.

Automelodi - Schéma Corporel

Si te gusta, también puedes escuchar algo como: Xeno & Oaklander, Absolute Control, Martin Dupont, Serge Gainsbourg, Brigitte Fontaine, Jacques Dutronc, Soft Cell, Talk Talk, OMD.

Por cierto este es el 11vo lanzamiento de Wierd Records. La disquera se fundó en 2006 por el artista/DJ Pieter Schoolwerth.

Nota colaboración de UFOria